La importación de fertilizantes alcanzó uno de sus niveles más altos en 2025
Impulsada por una campaña agrícola récord, la importación de fertilizantes en Argentina creció con fuerza en 2025. Sin embargo, la dependencia externa y el conflicto en Medio Oriente generan incertidumbre sobre costos y abastecimiento.
La importación de fertilizantes marcó su segundo mayor volumen en 2025
La importación de fertilizantes en Argentina alcanzó en 2025 uno de los niveles más altos de las últimas décadas, en un contexto de fuerte expansión agrícola y creciente demanda de insumos. Sin embargo, el escenario internacional —marcado por tensiones geopolíticas y disrupciones en la cadena de suministros— plantea interrogantes hacia adelante.
De acuerdo a datos del INDEC, el país importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes durante el último año, lo que representa un incremento del 28% respecto de 2024. Se trata del segundo volumen más alto del siglo, solo por detrás del récord alcanzado en 2021.
El empuje del agro y la demanda interna
El crecimiento en las importaciones estuvo directamente vinculado al dinamismo del sector agrícola. La siembra récord de trigo y el segundo mayor nivel histórico de superficie implantada con maíz actuaron como principales motores de la demanda.
Este impulso productivo, acompañado por condiciones climáticas favorables en buena parte del país, derivó en cosechas destacadas y proyecciones optimistas para la campaña 2025/26, consolidando la necesidad de mayor uso de fertilizantes.
En términos de composición, los fertilizantes nitrogenados lideraron ampliamente las importaciones, con 2,10 millones de toneladas (52% del total), seguidos por los fosfatados con 1,87 millones (46%) y, en menor medida, los potásicos con apenas el 2%. En comparación interanual, se registraron subas del 24% en nitrogenados y del 33% en fosfatados, mientras que los potásicos mostraron una leve caída.
De acuerdo a datos del INDEC, el país importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes durante el último año, lo que representa un incremento del 28% respecto de 2024.
A nivel de consumo, estimaciones preliminares de entidades del sector indican que en 2025 se utilizaron alrededor de 5,1 millones de toneladas de fertilizantes, un 3% más que el año anterior y el tercer registro más alto de la historia. No obstante, los especialistas advierten que este crecimiento no se tradujo en una mayor intensidad de uso por hectárea, ya que en algunos cultivos —como el trigo— se redujeron las dosis aplicadas.
Dependencia externa y diversificación de proveedores
El abastecimiento de fertilizantes en Argentina depende en gran medida del mercado internacional. En el caso de los nitrogenados, los principales proveedores en 2025 fueron Nigeria, Rusia y Argelia, seguidos por países como Omán, Turkmenistán y Qatar.
Para los fertilizantes fosfatados, en tanto, el origen de las importaciones se concentró en China, Marruecos y Rusia, que en conjunto explicaron cerca del 65% del total, evidenciando un mayor nivel de concentración en comparación con los nitrogenados.
De acuerdo a datos del INDEC, el país importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes durante el último año, lo que representa un incremento del 28% respecto de 2024.
Un dato relevante es que el 39,3% de los fertilizantes nitrogenados importados por Argentina provienen de Medio Oriente, lo que eleva la exposición del país a eventuales conflictos en esa región. Si se considera el total de fertilizantes, el 18,3% tiene origen en esa zona.
El impacto del conflicto en Medio Oriente
La situación geopolítica internacional comenzó a incidir de manera directa sobre el mercado global de fertilizantes. El conflicto en Medio Oriente, particularmente tras los episodios registrados en Irán, afectó el tránsito marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente un tercio del comercio mundial de estos insumos.
Las restricciones en esa vía clave complicaron la logística internacional y generaron demoras en las entregas. A esto se sumaron problemas en la producción: tras un ataque a instalaciones energéticas en Qatar, uno de los principales exportadores de gas natural licuado, se registraron interrupciones en la actividad que impactaron en la producción de urea.
El efecto en cadena fue inmediato. Países como India, altamente dependientes del gas importado para producir fertilizantes, debieron cerrar plantas, mientras que China optó por liberar reservas internas para sostener su abastecimiento.
El impacto más visible de esta coyuntura se reflejó en los precios. En apenas una semana desde el inicio del conflicto, el valor FOB de la urea en Medio Oriente saltó de 483 a 685 dólares por tonelada, lo que representa un incremento de hasta el 42%. Se trata de niveles que no se registraban desde fines de 2022.
Este aumento ya comenzó a trasladarse a los precios de importación en Sudamérica, generando preocupación en el sector agropecuario argentino, altamente dependiente de estos insumos.
En este contexto, los analistas coinciden en que la evolución del conflicto será determinante para el comportamiento del mercado en los próximos meses. Una prolongación de las tensiones podría encarecer los costos de producción y afectar la competitividad del agro local.
Así, mientras el sector celebra una campaña productiva sólida, el frente externo se presenta como un factor de riesgo que obliga a seguir de cerca la dinámica internacional.