La campaña de maíz en la Argentina transita su tramo final con una noticia alentadora: los cultivos se encuentran prácticamente fuera de riesgo frente a la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), principal vector del complejo del achaparramiento.

Un informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis confirmó que, aunque aumentaron las poblaciones de la plaga en distintas regiones, los cultivos de maíz ya se encuentran en etapas en las que no son vulnerables al complejo del achaparramiento.

La campaña de maíz en la Argentina transita su tramo final con una noticia alentadora: los cultivos se encuentran prácticamente fuera de riesgo frente a la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), principal vector del complejo del achaparramiento.
Así lo indica el 38º informe de la Red Nacional de Monitoreo, que relevó datos de capturas entre el 2 y el 16 de marzo de 2026.

Si bien el estudio detectó un incremento significativo de las poblaciones del insecto en diversas regiones del país —un comportamiento esperado hacia el cierre del verano—, los especialistas destacan que la mayoría de los lotes ya se encuentra en estadios reproductivos, una fase en la que los cultivos dejan de ser susceptibles a la bacteria Spiroplasma kunkelii, causante del Corn Stunt Spiroplasma (CSS).
Otro dato relevante del informe es la baja infectividad detectada en los insectos analizados. A los resultados ya registrados en el NEA, el Litoral y el Centro-Norte, ahora se suman los del NOA, donde también se comprobó una incidencia mínima del patógeno.
Pese a este escenario favorable, los técnicos remarcan la importancia de sostener el monitoreo mediante trampas y observaciones en campo. El objetivo es generar información clave sobre la dinámica poblacional y los niveles de infectividad de la plaga, de cara a las próximas campañas agrícolas.

En el NOA, donde todas las trampas fueron instaladas en lotes de maíz, se registró un aumento sostenido de la chicharrita. Solo el 10% de las localidades no presentó capturas, mientras que el 41% alcanzó niveles superiores a 100 adultos por trampa.
Una tendencia similar se observó en el NEA, otra de las zonas endémicas, donde el 97% de las trampas estuvo en cultivos de maíz. Allí, apenas el 2% no registró presencia del insecto, mientras que en el 52% de los casos se superaron los 100 individuos.

En la región del Litoral, el 79% de las trampas detectó capturas, con predominio de niveles bajos, aunque con incrementos marcados en localidades de Paraná y Villa Mantero.
Por su parte, en el Centro-Norte, con fuerte presencia de maíz en etapa reproductiva, el 86% de las localidades registró chicharrita y en el 44% se superaron los 100 adultos por trampa, destacándose puntos de San Jerónimo Norte y Esperanza.

En contraste, la región Centro-Sur mostró un escenario más moderado: el vector estuvo ausente en el 70% de las localidades, aunque se detectaron leves incrementos en su dinámica poblacional.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis fue creada en 2024 como respuesta al impacto del complejo del achaparramiento del maíz, que afectó gran parte de la producción nacional. La iniciativa es coordinada por Asociación Maíz y Sorgo Argentino y cuenta con la participación de entidades como INTA, Aapresid y CREA, entre otras.

El sistema permite relevar en tiempo real la presencia del insecto y su nivel de infectividad, aportando información estratégica para la toma de decisiones en el manejo sanitario del cultivo.
En un contexto donde la sanidad del maíz se volvió un factor crítico, los datos actuales ofrecen un alivio para los productores, aunque con una advertencia clara: el monitoreo y la prevención seguirán siendo claves en las próximas campañas.