Las lluvias consolidan la soja pero condicionan el ritmo de la trilla en el centro-norte santafesino
El último relevamiento del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), elaborado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe y la UCSF, confirma un escenario de rendimientos consolidados para el girasol y el maíz temprano al 10 de marzo de 2026. Aunque las lluvias recientes en el noroeste generaron anegamientos puntuales y demoras por humedad en la recolección, el estado de la soja temprana es óptimo en el 97% de los lotes, augurando una campaña de alta productividad en los departamentos centrales.
Con una superficie implantada de 1.070.000 hectáreas, la oleaginosa ha transitado sus etapas críticas con un acompañamiento hídrico fundamental.
El avance de la cosecha gruesa en el área de estudio del SEA —que abarca desde el departamento Nueve de Julio hasta San Jerónimo— muestra resultados alentadores en términos de productividad por hectárea. El girasol ya entró en su recta final con un 92% de avance de trilla sobre las 160.000 hectáreas sembradas (un 18% más que el ciclo anterior).
Mientras que en el norte la cosecha ya concluyó con máximos de hasta 30 qq/ha, en la zona centro se han registrado picos excepcionales de 38 quintales por hectárea, consolidando una performance muy superior a la media histórica.
Informe SEA: Con el 92% del girasol cosechado, las expectativas se trasladan al potencial de la soja de primera
Por su parte, el maíz temprano atraviesa un momento de definición condicionado por el clima. Si bien el 98% de los cuadros se encuentra en estado bueno a excelente, el exceso de humedad ambiente y en el grano ha obligado a los productores a ralentizar el ingreso de las máquinas.
Sin embargo, cuando la trilla avanza, los números son contundentes: en el sector sur se han alcanzado máximos de 128 qq/ha, mientras que en el centro los lotes puntuales promedian los 125 quintales. Estas cifras reflejan que las condiciones ambientales durante el ciclo fueron casi ideales para el cereal, que este año incrementó su superficie en un 20%.
La soja de primera, el gran estandarte del centro
En lo que respecta a la soja temprana, el panorama es de gran optimismo. Con una superficie implantada de 1.070.000 hectáreas, la oleaginosa ha transitado sus etapas críticas con un acompañamiento hídrico fundamental.
Las precipitaciones de la última semana cayeron en un momento clave: el llenado de semilla. Esto permitió que los cultivares consolidaran sus expectativas de rendimiento, especialmente en las zonas de mayor aptitud agrícola.
Hasta el momento, solo un 1% de la soja de primera se encuentra en estado regular a malo, mientras que el resto muestra un desarrollo vegetativo normal y saludable.
Cosecha gruesa en Santa Fe: El maíz temprano sorprende con picos de 128 quintales en el sur provincial
En cuanto a la soja tardía, que cubre unas 595.000 hectáreas, el informe advierte que en algunos departamentos del norte se observaron focos de estrés hídrico y térmico en suelos de menor aptitud. No obstante, las lluvias registradas al cierre del informe están revirtiendo parcialmente este cuadro, permitiendo que el cultivo inicie su etapa de floración sin mayores inconvenientes.
Clima dispar y el alivio para el algodón
El escenario hídrico de la provincia presenta dos caras. Por un lado, la cuarta semana consecutiva de precipitaciones ha generado encharcamientos y anegamientos en las posiciones topográficas más bajas de los doce departamentos relevados.
Por otro lado, esta humedad fue "oxígeno puro" para el algodón. Este cultivo, que este año sufrió una caída en la intención de siembra del 24%, venía golpeado por las altas temperaturas que habían provocado la pérdida de masa foliar y estructuras reproductivas. Las lluvias cambiaron parcialmente este estado, devolviendo turgencia a las plantas.
En cuanto a la soja tardía, que cubre unas 595.000 hectáreas, el informe advierte que en algunos departamentos del norte se observaron focos de estrés hídrico y térmico en suelos de menor aptitud.
En cuanto al plano sanitario, el informe SEA destaca la ausencia de plagas de gravedad hasta la fecha, aunque lanza una recomendación preventiva para el sector algodonero: intensificar los monitoreos ante la posible aparición del picudo algodonero.
En el caso del sorgo granífero, la siembra cerró en 120.000 hectáreas (un 10% menos que el año pasado), con los cuadros más avanzados ya en etapa reproductiva y en buen estado general.
Finalmente, el maíz tardío completó una superficie de 89.000 hectáreas. Gracias al agua acumulada en el perfil del suelo, el desarrollo vegetativo y el inicio de los estados reproductivos se concretan sin dificultades, completando un tablero productivo que, más allá de los excesos hídricos puntuales, encamina a la región hacia una cosecha de volúmenes significativos.