El complejo arrocero argentino cerró 2025 con cifras comerciales destacadas, aunque el inicio de la campaña 2025/26 encuentra al sector en un escenario más exigente.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario señala que en 2025 el arroz argentino alcanzó el mayor volumen exportado desde 2016 y el valor más alto desde 2014, con US$ 259 millones. Sin embargo, la campaña 2025/26 se inicia con menores precios internacionales, caída del área sembrada y márgenes negativos para los productores.

El complejo arrocero argentino cerró 2025 con cifras comerciales destacadas, aunque el inicio de la campaña 2025/26 encuentra al sector en un escenario más exigente.
Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el volumen exportado fue el más alto desde 2016, mientras que el valor total embarcado alcanzó los US$ 259 millones, el mejor registro desde 2014.

No obstante, la caída de los precios internacionales y el aumento de costos productivos configuran un panorama de compresión de márgenes que condiciona las decisiones de siembra y expansión.
Con el comienzo de la cosecha en Corrientes, la campaña 2025/26 muestra una reducción del área implantada a 200.000 hectáreas, un 14% menos que el ciclo previo. La retracción responde al efecto base: en 2024/25 los precios internacionales excepcionalmente altos habían impulsado la siembra hasta 234.000 hectáreas.

Aun así, la superficie actual se mantiene en el promedio de los últimos diez años.
En términos productivos, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta una cosecha de 1,31 millones de toneladas. Aunque se esperan los segundos rindes más altos de la década, la producción sería 20% inferior a la campaña anterior, que fue la segunda más elevada del siglo.

Corrientes y Entre Ríos concentran más del 70% del área sembrada. Santa Fe conserva el tercer lugar, aunque lejos de los niveles alcanzados entre 2011/12 y 2015/16. En contraste, Formosa, pese a su menor participación relativa, mantiene un crecimiento sostenido en superficie implantada en las últimas dos décadas.
En Santa Fe, el gobierno provincial y el sector trabajan en el desarrollo de nuevas variedades, como la semilla “Aldebarán”, creada en San Javier, que ya se posiciona como la segunda más exportada desde la provincia, con un esquema que apunta a reinvertir utilidades en investigación y desarrollo.
El principal foco de preocupación para la nueva campaña es la rentabilidad. Los costos energéticos y los alquileres registraron subas, mientras que el precio internacional del arroz volvió a niveles más cercanos a su promedio histórico.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, desde el tercer trimestre de 2024 no se observan márgenes netos positivos en el promedio nacional, independientemente del método de producción utilizado (pozo profundo eléctrico, pozo a gasoil o represa).

La caída de los precios FOB promedio para las principales variedades exportadas explica buena parte de esta presión. En 2024, los valores internacionales habían alcanzado niveles extraordinarios debido a dos factores: las restricciones a la exportación impuestas por India —principal proveedor mundial, con cerca del 40% del comercio global— y la escasez hídrica en Asia provocada por el fenómeno de El Niño.
Superadas esas condiciones, el mercado inició un proceso de normalización. Para 2026, las perspectivas indican que los precios continuarán bajo presión, ante una cosecha mundial récord y una mayor competencia exportadora de India, Tailandia y Vietnam.
En el frente externo, los números fueron más alentadores. Argentina exportó en 2025 un total de 502.000 toneladas de arroz, el mayor volumen desde 2016.
El arroz no parbolizado encabezó los envíos con 242.000 toneladas, seguido por el arroz descascarillado no parbolizado con 156.000 toneladas. Ambos productos explican cerca del 80% del total exportado. Además, volvió a registrarse exportación de arroz con cáscara no parbolizado —65.000 toneladas— algo que no ocurría desde 2019.
En términos de valor, los embarques totalizaron US$ 259 millones, un 33% más que en 2024 y 38% por encima del promedio de los últimos cinco años. El salto se explica fundamentalmente por el mayor volumen comercializado, ya que los precios promedio por tonelada fueron inferiores a los de 2024 y también menores al promedio del último lustro.
El mapa de destinos también mostró cambios relevantes. La participación de América creció hasta el 60% del total exportado (frente al 51% del año anterior), mientras que Europa redujo su share del 37% al 31%.

Dentro del continente americano, Chile, Brasil y Costa Rica lideraron las compras. En Europa, España, Países Bajos y Portugal concentraron la mayor parte de las importaciones.
Con un desempeño comercial sólido pero márgenes productivos tensionados, el sector arrocero argentino enfrenta una campaña de transición. La competitividad, la eficiencia productiva y la evolución de los precios internacionales serán determinantes para sostener el crecimiento alcanzado en 2025 y amortiguar el impacto del nuevo escenario global.