Tras semanas marcadas por lluvias persistentes y condiciones adversas, el campo encontró una ventana climática clave que permitió destrabar la cosecha gruesa en la región núcleo. En apenas siete días, se levantó cerca de un millón de hectáreas de soja, en lo que se convirtió en uno de los mayores ritmos de trilla de los últimos años.
La cosecha se acelera y la soja suma 800.000 toneladas en la región núcleo
El cambio en las condiciones climáticas permitió destrabar la cosecha en la región núcleo, con un avance récord de un millón de hectáreas en una semana. Mejores rindes elevan la producción de soja y consolidan un ciclo con números históricos junto al maíz.

El cambio en el escenario meteorológico fue determinante. Luego de una seguidilla de eventos de inestabilidad que dejaron acumulados de entre 150 y 200 milímetros en amplias zonas durante abril, el ingreso de aire más frío y seco generó condiciones más estables, permitiendo el ingreso de maquinaria a los lotes.

Según especialistas, el establecimiento de un sistema de alta presión favoreció jornadas frescas y soleadas, claves para retomar el ritmo de trabajo en los campos, que venían con un marcado retraso.
Un avance histórico, pero con atraso acumulado
El impacto del buen clima fue inmediato: la cosecha de soja de primera avanzó 25 puntos porcentuales en apenas una semana y ya alcanza el 68% del área. Sin embargo, el ritmo acelerado no logra compensar completamente el atraso previo.
De acuerdo con los promedios históricos, a esta altura del año la recolección debería ubicarse en torno al 90%, lo que evidencia que aún queda un importante margen por recuperar.
Las diferencias regionales son notorias. El sudeste de Córdoba lidera con un 80% cosechado, mientras que el sur de Santa Fe alcanza el 65% y el centro-sur provincial el 60%. En tanto, el noreste bonaerense presenta un avance del 60%, pero el noroeste de Buenos Aires continúa siendo el sector más retrasado, con apenas el 45%.

En paralelo, comenzó la cosecha de soja de segunda, con un progreso del 15%, mientras que el maíz temprano ya está prácticamente finalizado, con un 95% recolectado. De hecho, en los días en que la soja no pudo avanzarse, las tareas se concentraron en el cereal, sumando otras 300.000 hectáreas cosechadas.
Problemas de calidad tras las lluvias
Más allá del avance en volumen, la calidad de la soja sigue siendo un punto de preocupación en varias zonas. Las condiciones de humedad prolongada dejaron secuelas, especialmente en el este de la región núcleo.
En el sur de Santa Fe, localidades como Bigand y Acebal registran altos niveles de granos dañados, con presencia de granos verdes, manchados o brotados que, en algunos casos, alcanzan hasta el 50% de la muestra. A esto se suman impurezas como restos vegetales.
En el sudeste cordobés, particularmente en Marcos Juárez, la persistencia de condiciones húmedas favoreció la aparición de enfermedades fúngicas, afectando entre el 10% y el 15% de los lotes. Además, en varias zonas se reportan problemas de secado desparejo y niveles de humedad elevados en el grano, que oscilan entre el 15% y el 19%.
Ante este escenario, muchos productores optaron por aplicar desecantes para acelerar la cosecha y evitar mayores pérdidas.
Mejores rindes impulsan la producción
A pesar de las dificultades, los resultados productivos comienzan a mostrar señales positivas. Los rindes de soja superaron las estimaciones iniciales y se ubican en torno a los 39,9 quintales por hectárea, por encima de los 36,5 proyectados semanas atrás.

Este ajuste permite incrementar la estimación de producción en 800.000 toneladas adicionales, llevando el volumen total de soja en la región núcleo a casi 17 millones de toneladas.
El dato cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que el área sembrada fue menor a la prevista inicialmente. Estudios recientes basados en imágenes satelitales determinaron una reducción del 10% en la superficie de soja respecto a la campaña anterior, en paralelo a un fuerte crecimiento del maíz, cuya área aumentó un 30%.
Una campaña que rompe récords
El cierre de la campaña 2025/26 perfila números históricos para la región núcleo. La combinación de soja y maíz alcanzaría una producción total de 36,5 millones de toneladas, superando el récord previo de la campaña 2017/18.
El principal impulso proviene del maíz, que alcanzaría un volumen récord de 19,5 millones de toneladas, mientras que la soja aportaría cerca de 17 millones. A esto se suma una destacada campaña de trigo, que totalizó 10,4 millones de toneladas, consolidando un ciclo agrícola de alto impacto productivo.

En el corto plazo, se espera que las condiciones estables se mantengan hasta mediados de la próxima semana, lo que permitiría sostener el ritmo de cosecha. Sin embargo, hacia el miércoles podrían registrarse nuevas precipitaciones en el norte de la región, lo que vuelve a introducir incertidumbre en el tramo final de la campaña.
El panorama actual muestra un equilibrio entre recuperación y desafíos: mientras el clima permitió acelerar la cosecha y mejorar las proyecciones productivas, persisten problemas de calidad y demoras acumuladas. Aun así, el ciclo se encamina a cerrar con cifras récord, consolidando el peso estratégico de la región núcleo en la producción agrícola nacional.








