El 40º relevamiento de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, realizado entre el 2 y el 17 de abril de 2026, confirmó un nuevo incremento en las poblaciones de este insecto, en línea con la tendencia observada en el informe anterior.
Hay más presión de chicharritas que en 2025, aunque llega tarde para la mayoría de los maíces
Investigan síntomas foliares en zonas endémicas, que no necesariamente impactarán en los rindes. “Los productores se preocupan al observar este tipo de sintomas, pero su presencia por sí sola no es concluyente: aún no podemos afirmar con certeza cuál será su impacto sobre el rendimiento”, indicó Alejandro Vera, coordinador de la Red.


Si bien el grueso de la campaña histórica de maíz 2025/26 se mantiene a resguardo, los datos encendieron señales de alerta en las principales zonas productivas.
A diferencia de lo ocurrido en 2025, este año se registra una presión más temprana e intensa en regiones consideradas endémicas, como el NOA y el NEA, así como también en el Centro-Norte del país. En estas áreas, además, se detectó la presencia de insectos portadores de Corn Stunt Spiroplasma, con porcentajes que oscilan entre el 6% y el 13%.

Este escenario plantea desafíos para los productores, especialmente en un contexto donde la sanidad del cultivo se vuelve un factor determinante para sostener los rendimientos. La aparición anticipada del vector obliga a ajustar estrategias y reforzar el seguimiento en cada lote.
Síntomas en análisis y manejo en revisión
En paralelo, la Red se encuentra evaluando la aparición de síntomas foliares en cultivos de maíz en algunas localidades del NOA y NEA. Si bien estos signos generan preocupación entre los productores, los especialistas advierten que su presencia no permite aún establecer conclusiones definitivas sobre el impacto productivo.

Alejandro Vera, coordinador del monitoreo, explicó que los estudios actuales buscan determinar el daño real sobre los rindes y evaluar las estrategias de manejo implementadas en cada caso. Según indicó, los primeros indicios sugieren que estos síntomas podrían estar asociados a deficiencias en el manejo integral del cultivo.

En este sentido, los técnicos insisten en la importancia de adoptar decisiones basadas en la denominada “pirámide de manejo del vector”, que incluye el monitoreo constante mediante trampas y observación de cultivos, la elección de híbridos tolerantes y la aplicación oportuna de tratamientos fitosanitarios.
El objetivo es generar información precisa que permita optimizar las prácticas de cara a la próxima campaña.
Diferencias regionales en la evolución del vector
El informe también detalla comportamientos diferenciados según la región. En el NOA, la totalidad de las trampas registró presencia del vector, con un 80% en la categoría más alta de capturas, lo que evidencia una fase de crecimiento sostenido.
Allí, la mayoría de los cultivos se encuentra en estados reproductivos avanzados, con excepción de algunas zonas del norte de Salta.

En el NEA, donde el 97% de las trampas se ubicaron sobre maíz, el 57% alcanzó niveles máximos de capturas. Aunque la presión es elevada, las poblaciones muestran signos de estabilidad. En el Litoral, en tanto, el 77% de las localidades monitoreadas registró presencia del insecto, con incrementos moderados y mayor incidencia en Entre Ríos.
Por su parte, el Centro-Norte volvió a evidenciar un crecimiento significativo, con presencia en el 91% de las localidades y más de la mitad de las trampas en niveles altos. En contraste, el Centro-Sur presenta un escenario más favorable: en casi la mitad de las localidades no se detectó la plaga, y en un 21% las capturas fueron mínimas.
La información generada por la Red —integrada por entidades como Maizar, INTA y Aapresid, entre otras— resulta clave para anticipar escenarios y definir estrategias de manejo frente a una de las principales amenazas sanitarias del cultivo de maíz en Argentina.








