De acuerdo con el informe difundido por la Red Nacional de Monitoreo, la casi total ausencia de chicharritas en las regiones maiceras del centro del país representa una situación muy alentadora para los maíces tardíos.

El 33º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, con datos del 16 al 31 de diciembre de 2025, mostró un comienzo de año dispar: mientras las principales zonas maiceras del país continúan prácticamente libres del insecto vector del achaparramiento, el NEA y el NOA presentan variaciones en las dinámicas poblacionales que obligan a extremar la vigilancia.

De acuerdo con el informe difundido por la Red Nacional de Monitoreo, la casi total ausencia de chicharritas en las regiones maiceras del centro del país representa una situación muy alentadora para los maíces tardíos.
En la región Centro-Norte, con el 92% de las trampas instaladas sobre cultivos de maíz, el 84% de las localidades monitoreadas no registró presencia del vector, mientras que el 16% restante presentó capturas mínimas.
En el Centro-Sur, donde el 93% de las trampas están instaladas sobre lotes de maíz, la situación es todavía más favorable: el 96% de las localidades no registró chicharritas, mostrando una estabilidad poblacional muy marcada.

En tanto, en la región del Litoral, donde el 97% de las trampas se ubican sobre maíz, el 43% no detectó presencia del insecto y un 20% mostró los niveles más bajos de captura.
De acuerdo a los datos del relevamiento, si bien se registraron incrementos en categorías intermedias (5 a 20 adultos por trampa) en algunas localidades de Corrientes y Entre Ríos, los técnicos aclararon que casi todos los lotes se encuentran en estadios reproductivos avanzados, es decir, ya no son susceptibles al Spiroplasma, el agente causal del achaparramiento.
En el NOA, el informe señaló que la población de Dalbulus maidis “se mantuvo estable, con el 56% de las localidades monitoreadas libres del vector y un 27% con capturas en nivel mínimo (1 a 4 adultos por trampa).” Persisten algunos focos neurálgicos en Alto Verde (Tucumán), y solo el 13% de las trampas está actualmente sobre lotes con maíz.

“Se espera que este porcentaje aumente a medida que avancen las siembras tardías, lo que podría incidir en la dinámica poblacional las próximas semanas.”, advirtió el documento.
En el NEA, la otra región endémica, el 51% de las localidades sigue sin detectar chicharritas, y un 19% presentó capturas mínimas. Sin embargo, se observaron variaciones en categorías intermedias y altas, lo que sugiere una dinámica de recambio poblacional.
El 45% de las trampas está instalado sobre maíz, superficie que también aumentará conforme avancen las siembras.
Los especialistas de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, remarcaron la importancia de sostener los monitoreos de manera continua, tanto con trampas cromáticas adhesivas como mediante observación directa en los cultivos, especialmente en las zonas endémicas y de siembras tardías.