Con rindes ajustados por la sequía, la soja apunta a 48 Mt en la primera estimación de febrero
La Bolsa de Comercio de Rosario estimó una producción nacional de soja de 48 millones de toneladas, 1 Mt por encima de lo proyectado al inicio de la campaña pero 1,5 Mt por debajo del ciclo anterior. El resultado final dependerá de las lluvias en los próximos 10 a 15 días, claves para frenar el deterioro en las zonas más afectadas.
La BCR proyecta 48 Mt de soja: el clima definirá si hay más recortes o recuperación. Credito: REUTERS/Cesar Olmedo
La campaña sojera argentina atraviesa un momento determinante. Según el último informe de la BCR, la primera estimación basada en la condición actual del cultivo ubica la producción en 48,0 millones de toneladas, con un rinde nacional promedio de 30,8 quintales por hectárea.
Si bien el volumen proyectado supera en 1 Mt la previsión realizada al momento de la siembra, se ubica por debajo de las expectativas que el sector manejaba un mes atrás y representa una caída de 1,5 Mt respecto del ciclo previo (49,5 Mt).
El principal factor de incertidumbre es el comportamiento de las lluvias en los próximos 10 a 15 días. La franja este del país —sur de Córdoba, sur de Santa Fe y centro-este de Buenos Aires— necesita al menos 80 milímetros acumulados en dos semanas para estabilizar los rindes y evitar nuevos recortes.
En contraste, el oeste, centro-norte y norte del país muestran mejores condiciones y están compensando parcialmente el deterioro del núcleo productivo.
La BCR proyecta 48 Mt de soja: el clima definirá si hay más recortes o recuperación. Credito: REUTERS/Cesar Olmedo
Las precipitaciones comenzaron a reaparecer tras el desplazamiento de un centro de alta presión que afectaba a la región núcleo. Aunque de manera errática y con eventos aislados, los milímetros acumulados en febrero resultan significativos y podrían sostener el piso productivo si el patrón se consolida.
Soja de segunda, el eslabón más comprometido
El panorama es especialmente delicado para la soja de segunda, implantada tras un “supertrigo” que dejó perfiles con fuerte consumo hídrico. En muchas zonas del centro del país, el cultivo muestra un desarrollo limitado, con pérdidas de rinde potencial que oscilan entre 20% y 60%.
La BCR proyecta un área no cosechable de 310.000 hectáreas, reflejo del impacto de la falta de agua en los estadios críticos de crecimiento. En varias regiones, técnicos describen lotes donde el cultivo “no supera la altura del rastrojo”, evidencia de un estrés hídrico prolongado.
La BCR proyecta 48 Mt de soja: el clima definirá si hay más recortes o recuperación. Credito: REUTERS/Cesar Olmedo
A diferencia del ciclo 2023/24, esta campaña registró temperaturas más moderadas y arrancó con perfiles mejor recargados, incluso con recuperación de napas en algunas zonas.
El año pasado la sequía fue más extensa y severa, aunque una recuperación hídrica extraordinaria a partir de mediados de febrero permitió elevar la estimación desde 46 Mt hasta un cierre de 49,5 Mt. Ese antecedente mantiene abierta la posibilidad de una mejora si las lluvias acompañan.
Rindes provinciales y maíz: estabilidad en 62 Mt
En el plano provincial, Santa Fe lidera los rindes estimados con 35,2 qq/ha, pese a caídas del 20% en el sudeste provincial.
Córdoba se proyecta con 31,5 qq/ha, con margen de mejora en el centro y norte, mientras que Buenos Aires se ubica en 31,2 qq/ha, condicionada por las lluvias en el centro-este y sudeste. Entre Ríos, la más comprometida, presenta un rinde estimado de 19 qq/ha, aunque con chances de recuperación si se concretan las precipitaciones previstas.
En paralelo, la BCR mantiene sin cambios la proyección de maíz en 62 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento interanual del 24%. La estimación contempla un área total de 9,75 millones de hectáreas, con 8,05 millones destinadas a cosecha comercial.
Las lluvias de los próximos diez días serán determinantes para sostener los maíces tardíos en floración, especialmente en Córdoba y Buenos Aires. En el norte, si bien se detecta presencia de chicharrita —vector del Spiroplasma—, los niveles se mantienen dentro de parámetros históricos y no generan, por el momento, un escenario de alarma.
En el plano provincial, Santa Fe lidera los rindes estimados con 35,2 qq/ha, pese a caídas del 20% en el sudeste provincial.
Con un escenario climático todavía abierto, la soja argentina queda sujeta a un factor decisivo: la capacidad de las lluvias de consolidar el potencial productivo y evitar que el deterioro en el núcleo productivo arrastre la estimación por debajo del umbral actual.