Precipitaciones oportunas en la etapa de definición de la soja temprana en el centro norte santafesino
Las lluvias registradas entre el 4 y el 10 de febrero en el centro norte santafesino tuvieron distribución irregular, pero no alteraron el ritmo de la campaña gruesa 2025/2026. Con buenos indicadores en girasol y maíz temprano, expectativas renovadas en soja y señales de alerta en algodón y sorgo, el escenario productivo combina rendimientos destacados con desafíos hídricos puntuales.
El maíz temprano también exhibe resultados destacados.
El último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe confirmó que las precipitaciones registradas entre el 4 y el 10 de febrero impactaron de manera heterogénea en la región, con mayores acumulados en el centro y sur del área relevada.
A pesar de esa distribución desigual, las condiciones ambientales no alteraron la normalidad de las tareas agrícolas.
El maíz temprano también exhibe resultados destacados.
Las aplicaciones de fertilizantes, herbicidas e insecticidas, el picado y embolsado de maíz temprano, la siembra de algodón y maíz tardío, y la cosecha de girasol y maíz temprano se desarrollaron con continuidad, aunque en algunos casos con interrupciones temporarias por lluvias.
El comportamiento de los cultivos refleja una campaña que, hasta el momento, mantiene buenos indicadores productivos en los principales planteos, con algunas diferencias marcadas según zonas y especies.
Girasol y maíz temprano consolidan altos rindes
El girasol ratifica su protagonismo en el norte provincial. En la campaña 2025/2026 se implantaron 160.000 hectáreas, un 18 % más que en el ciclo anterior. El 90 % del área presenta estados que van de buenos a excelentes, sin inconvenientes sanitarios ni fisiológicos de relevancia.
El girasol ratifica su protagonismo en el norte provincial.
La cosecha avanzó a buen ritmo durante tres o cuatro jornadas antes de las precipitaciones. Con mayor superficie recolectada, los rendimientos comenzaron a consolidarse: los promedios se ubican entre 20 y 24 quintales por hectárea, con máximos frecuentes de 28 a 30 qq/ha y lotes puntuales que alcanzaron entre 38 y 40 qq/ha, registros considerados muy satisfactorios para la región.
El maíz temprano también exhibe resultados destacados. Con 95.000 hectáreas sembradas —un incremento interanual del 20 %— el cultivo transitó su ciclo bajo condiciones ambientales muy favorables. Buena emergencia, adecuada densidad de plantas y óptimos procesos de floración y fructificación marcaron la campaña.
El girasol ratifica su protagonismo en el norte provincial.
El 98 % de los lotes se encuentra en estado bueno a excelente.
En cosecha, los rindes promedian entre 50 y 54 qq/ha en planteos más ajustados y entre 100 y 115 qq/ha en los mejores casos, con picos de hasta 125-128 qq/ha. En paralelo, el picado y embolsado para autoconsumo avanzó en las cuencas lecheras y establecimientos ganaderos, con resultados de 12 a 16 metros de bolsa por hectárea y máximos de 18.
Soja con expectativas renovadas y contrastes en algodón y sorgo
La soja temprana cubre 1.070.000 hectáreas, un 3 % más que el ciclo previo. El cultivo mostró buena germinación y desarrollo vegetativo, y las lluvias ocurridas en etapas críticas, especialmente durante el llenado de grano, modificaron positivamente las expectativas productivas, sobre todo en las zonas de mayor superficie implantada.
La soja temprana cubre 1.070.000 hectáreas, un 3 % más que el ciclo previo.
En cuanto a la soja tardía, se sembraron 595.000 hectáreas, volumen prácticamente estable respecto del año anterior. El desarrollo inicial fue adecuado, aunque en sectores con suelos de menor aptitud agrícola se observaron signos de estrés hídrico y térmico que podrían revertirse tras las últimas precipitaciones.
El algodón, en cambio, presenta un escenario más complejo. La superficie implantada resultó entre un 22 y un 24 % inferior a la campaña pasada, que había alcanzado 106.100 hectáreas.
La reducción obedeció a la fuerte incidencia de los eventos meteorológicos durante la ventana de siembra y a la mayor competitividad de otros cultivos. Además, las menores lluvias en las áreas algodoneras, sumadas a altas temperaturas, comenzaron a evidenciar síntomas de déficit hídrico en lotes en floración.
El sorgo granífero también retrocedió en superficie: se implantaron 120.000 hectáreas, un 10 % menos que el año anterior. La caída responde a los magros resultados obtenidos en la campaña previa, afectados por déficit hídrico en distintas etapas fenológicas.
Agua útil y decisiones productivas, claves del tramo final
En términos de reservas hídricas, el SEA detectó disminuciones puntuales en la disponibilidad de agua útil en perfiles de suelo en distintos departamentos del centro norte provincial. Esta situación reguló tanto el avance de la siembra como la evolución de algunos cultivos.
No obstante, se destacó la muy buena infiltración de las lluvias registradas durante la semana en todas las posiciones topográficas de los lotes relevados, un factor que contribuye a sostener el potencial productivo.
El informe subraya que la dinámica ambiental y las particularidades locales determinaron realidades productivas diversas dentro de la misma región. A ello se suman las decisiones estratégicas de cada productor, las inversiones tecnológicas y los manejos agronómicos aplicados.
Con un panorama general favorable en los principales cultivos y desafíos puntuales en especies más sensibles al estrés hídrico, la campaña gruesa 2025/2026 en el centro norte santafesino ingresa en una etapa decisiva, donde el comportamiento climático de las próximas semanas será determinante para consolidar los resultados proyectados.