La soja respira, el maíz consolida rindes y el algodón sigue en alerta
Las precipitaciones registradas en las últimas semanas en el centro norte de la provincia marcaron un giro en la campaña gruesa 2025/2026. Mientras la soja recupera potencial y el maíz temprano confirma rendimientos por encima de lo previsto, el algodón continúa condicionado por la falta de agua suficiente en el norte provincial.
Agua oportuna para la soja y rindes destacados en maíz
Las lluvias acumuladas en los últimos días generaron un cambio sustancial en el panorama agrícola del centro norte de la provincia de Santa Fe. De acuerdo con el último relevamiento del Sistema de Estimaciones Agrícolas difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, los aportes hídricos llegaron en una etapa decisiva para la definición de rendimientos, especialmente en soja.
En particular, los lotes de segunda —que comenzaban a evidenciar signos de estrés hídrico en sectores del norte y en suelos de menor aptitud— recibieron un alivio clave. La recarga de los perfiles permitió recomponer reservas en un momento crítico para la floración y el llenado de granos.
Tras tres semanas consecutivas con precipitaciones, la humedad edáfica muestra una recuperación marcada. No obstante, en sectores bajos se registraron encharcamientos y anegamientos puntuales, mientras que en el resto del área la infiltración fue adecuada y funcional a la recomposición de reservas.
Soja: buen estado general y recuperación en los lotes tardíos
En soja temprana, el 98% de los lotes se mantiene en condición buena a muy buena, con cuadros incluso excelentes. La evolución estructural fue homogénea: adecuado desarrollo en altura, buena masa foliar, cierre de entresurcos y avance normal hacia las etapas reproductivas.
Hasta el momento no se reportaron problemas sanitarios de magnitud. Solo se detectaron presencias puntuales de arañuelas, trips e isocas, que fueron controladas mediante monitoreos y aplicaciones oportunas.
Hasta el momento no se reportaron problemas sanitarios de magnitud.
En cuanto a la soja tardía, que cubre unas 595.000 hectáreas —una superficie levemente superior a la del ciclo anterior—, el impacto de las lluvias adquiere mayor relevancia. En determinadas zonas se habían observado síntomas de estrés térmico e hídrico que ahora tienden a revertirse. Dado que el cultivo mostraba buena implantación y desarrollo vegetativo, el aporte de agua en esta fase resulta determinante para sostener el potencial de rinde.
Maíz temprano: resultados que superan expectativas
En paralelo, el maíz temprano confirma una campaña con desempeño destacado. Beneficiado por adecuados niveles de humedad en etapas críticas, materiales genéticos de alto potencial y estrategias de fertilización nitrogenada post emergencia, el cereal exhibe estados generales entre buenos y excelentes.
El maíz temprano confirma una campaña con desempeño destacado.
La cosecha avanza a ritmo sostenido y los rendimientos relevados presentan pisos de 50 a 54 quintales por hectárea y techos de 100 a 118 qq/ha. Incluso se registraron lotes puntuales con marcas sobresalientes de entre 125 y 128 qq/ha, consolidando un escenario productivo superior al inicialmente proyectado.
Girasol: campaña prácticamente definida
El girasol prácticamente concluyó su ciclo en el norte provincial y transita la etapa final en el centro. Los promedios de rendimiento se ubicaron entre 17 y 19 qq/ha en el norte, con máximos de 30 qq/ha.
En el centro, los mínimos oscilaron entre 20 y 22 qq/ha y los máximos entre 30 y 32 qq/ha, con picos que alcanzaron los 38 qq/ha. En el sur, donde comenzó la recolección, los primeros resultados se movieron entre 18 y 25 qq/ha.
La estabilidad climática en etapas clave permitió sostener el llenado de granos y consolidar rindes que, en términos generales, se alinean con las expectativas iniciales o incluso las superan en algunos sectores.
Algodón: el cultivo más comprometido
Distinto es el panorama para el algodón, cuya superficie implantada se redujo entre un 22% y un 24% respecto de la campaña pasada. En amplias zonas del norte provincial, la falta de precipitaciones suficientes continúa generando estrés hídrico.
Las altas temperaturas agravaron el cuadro, provocando pérdida de turgencia, caída de masa foliar y reducción de estructuras reproductivas. Si bien hasta el momento no se detectaron plagas ni enfermedades de relevancia, se recomendó intensificar los monitoreos ante la posible aparición del picudo algodonero, una de las principales amenazas del cultivo.