La campaña agrícola 2025/26 continúa transitando una etapa clave en el centro-norte de la provincia de Santa Fe. Según el último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la cosecha de soja temprana llegó a su fin con resultados que muestran una importante recuperación respecto del ciclo anterior.
La soja temprana cerró una campaña récord en el centro-norte santafesino con más de 4,1 millones de toneladas
La Bolsa de Comercio de Santa Fe informó la finalización de la cosecha de soja temprana en el centro-norte provincial, con una producción superior a las 4,17 millones de toneladas y un crecimiento de casi 19% respecto de la campaña anterior. Mientras tanto, continúan las tareas de recolección de soja tardía, algodón, sorgo y arroz, y avanza la siembra de trigo con buenas reservas de humedad en los suelos.

Los datos relevados entre el 20 y el 26 de mayo indican que se sembraron 1.070.000 hectáreas y se cosecharon prácticamente en su totalidad, alcanzando una producción final estimada en 4.171.365 toneladas.
El rendimiento promedio fue de 39 quintales por hectárea, una cifra que permitió superar ampliamente los registros de la campaña 2024/25. En términos absolutos, la producción creció en aproximadamente 663.950 toneladas respecto del ciclo anterior, consolidando a la oleaginosa como uno de los principales motores productivos de la región.

Las condiciones climáticas registradas durante los últimos meses fueron determinantes para alcanzar estos resultados, favoreciendo el desarrollo de los cultivos y permitiendo una cosecha sin mayores inconvenientes en gran parte del área agrícola.
La soja tardía avanza con rindes muy variables según la zona
Mientras la soja temprana ya completó su ciclo, la cosecha de soja tardía continúa avanzando en todos los departamentos que integran el área de estudio.
Durante la última semana, las condiciones meteorológicas permitieron acelerar las tareas de recolección, con un progreso estimado del 50% del área implantada y un avance intersemanal de 15 puntos porcentuales.
Los rendimientos muestran una marcada variabilidad según la ubicación geográfica de los lotes y el comportamiento climático que atravesó cada región durante la campaña.
Los valores más bajos se registraron en el departamento Nueve de Julio, donde los rindes oscilaron entre 10 y 12 quintales por hectárea. En el resto del área productiva, los promedios se ubicaron entre 20 y 24 quintales, aunque en algunos establecimientos se alcanzaron resultados de entre 33 y 35 quintales por hectárea, e incluso casos puntuales de hasta 48 quintales.

Esta heterogeneidad responde a las diferencias en las precipitaciones, los excesos hídricos registrados en algunos sectores y las distintas fechas de implantación de los cultivos.
Algodón, sorgo y arroz: cosechas condicionadas por el clima
El informe también refleja el avance de otros cultivos de importancia regional.
En el caso del algodón, la superficie sembrada fue entre un 22 y un 24% menor que la registrada en la campaña anterior. La cosecha continúa avanzando lentamente debido a la elevada humedad ambiente y a la presencia de lotes que todavía permanecen anegados o con pisos blandos por las lluvias acumuladas.
Los rindes muestran una gran disparidad como consecuencia de las distintas situaciones climáticas que enfrentó el cultivo durante el ciclo productivo. La combinación de sequía, excesos hídricos y ataques del picudo generó resultados que van desde 1.000 hasta 2.000 kilos por hectárea, con algunos lotes que lograron superar esos valores.

En cuanto al sorgo granífero, se implantaron 120.000 hectáreas, un 10% menos que el año pasado. La cosecha avanzó en la mayor parte de la región y mantiene rindes promedio de entre 40 y 55 quintales por hectárea.
Por su parte, la recolección de arroz continúa en los departamentos San Javier y Garay. Los rendimientos alcanzan promedios de 6.000 kilos por hectárea en el primero y cerca de 6.900 kilos por hectárea en el segundo, aunque las lluvias registradas durante parte de la campaña generaron algunas demoras en las tareas.
El maíz muestra un excelente estado y comienza la apuesta al trigo
Entre los cultivos que presentan mejores perspectivas aparece el maíz tardío. La superficie implantada alcanzó las 89.000 hectáreas, un crecimiento del 25,8% respecto de la campaña pasada.
El informe destaca que el 95% de los lotes se encuentra en condiciones buenas a muy buenas, con numerosos cuadros calificados como excelentes gracias a la adecuada disponibilidad hídrica y a las favorables condiciones ambientales registradas durante el desarrollo del cultivo.

En paralelo, comenzó la siembra de trigo correspondiente a la campaña fina 2026. Las tareas avanzan con una ventaja importante: los perfiles de los suelos presentan una buena reserva de agua útil, condición fundamental para asegurar una correcta implantación del cereal.
La intención inicial de siembra se ubica en torno a las 450.000 hectáreas, aproximadamente un 10% menos que las 500.000 hectáreas alcanzadas durante la campaña anterior. Sin embargo, desde la Bolsa de Comercio advierten que esa estimación podría modificarse en las próximas semanas de acuerdo con la evolución climática y las decisiones productivas que adopten los productores.
Suelos con mejores reservas
El relevamiento realizado en los departamentos del centro-norte santafesino muestra una mejora gradual en las condiciones de humedad de los suelos ubicados en zonas altas y medias, gracias al avance de los procesos de infiltración.
Sin embargo, en áreas más bajas persisten problemas de anegamiento y encharcamiento, con escasa capacidad de drenaje y lenta evacuación del agua acumulada.
Estas diferencias continúan influyendo tanto en la finalización de la cosecha gruesa como en la planificación de la campaña fina que recién comienza.

Con la soja temprana ya cosechada y una producción que superó ampliamente los registros del ciclo anterior, el panorama agrícola del centro-norte santafesino muestra signos de recuperación. La atención del sector se concentra ahora en la evolución de la soja tardía, la culminación de las restantes cosechas y el desarrollo de una nueva campaña triguera que arranca con buenas reservas de humedad y expectativas moderadamente optimistas.








