Aston Martin llegará al Gran Premio de Hungría con una deuda que se vuelve cada vez más difícil de disimular. Después de un 2025 desastroso, el equipo había depositado todas sus expectativas en el cambio reglamentario y prometido construir un auto competitivo para 2026. Sin embargo, transcurrida la primera mitad de la temporada, ese salto todavía no se produjo.
Aston Martin, ante la urgencia de darle a Alonso el auto competitivo que le prometió
Después de una temporada de malos resultados, el equipo apostó todo al nuevo reglamento 2026, pero el AMR26 todavía no respondió a las expectativas. En Hungría estrenará una profunda renovación para intentar volver a competir y responder a la necesidad de Fernando Alonso de contar con un monoplaza a la altura.

Fernando Alonso necesita —y reclama desde hace tiempo— un monoplaza que le permita abandonar el fondo de la parrilla y volver a luchar por resultados importantes. A sus 44 años, el asturiano no puede permitirse seguir esperando indefinidamente a que el ambicioso proyecto de Aston Martin finalmente despegue.

Por eso, la profunda renovación que debutará este fin de semana en el Hungaroring representa mucho más que una actualización. Será el primer intento serio del equipo por cumplir aquella promesa y comenzar a darle a Alonso el auto competitivo que está pidiendo a gritos.
Una expectativa que todavía no se cumplió
La llegada de Adrian Newey y la nueva asociación con Honda habían alimentado la ilusión de que Aston Martin pudiera abandonar definitivamente el centro de la parrilla y acercarse a los equipos de punta.
Cuando el AMR26 apareció en las pruebas de Barcelona, su diseño llamó inmediatamente la atención. Incluso George Russell lo calificó como uno de los autos más destacados visualmente, aunque también advirtió que la verdadera competencia estaba en la velocidad sobre la pista.

El tiempo terminó dándole la razón. Tanto el chasis como la unidad de potencia Honda quedaron muy por debajo de las expectativas. En Australia, Alonso y Lance Stroll se encontraron cerca del fondo de la parrilla y sufrieron vibraciones que condicionaron su rendimiento.
Los problemas continuaron y tuvieron otra expresión preocupante en Spa-Francorchamps. En un circuito que expuso las limitaciones del chasis y del motor, ambos pilotos volvieron a quedar lejos del grupo intermedio.
La explicación de Newey
Adrian Newey reconoció que Aston Martin comenzó tarde el desarrollo del monoplaza de 2026. Según explicó, el trabajo serio no se inició hasta mediados de marzo de 2025 y el primer modelo recién ingresó al túnel de viento durante abril.
Ese retraso dejó al equipo varios meses por detrás de sus rivales. Además, Newey admitió que la escudería continuaba utilizando algunas herramientas y procesos que habían sido modificados y adaptados durante años, incluso desde los tiempos de Jordan.

“Ha sido extremadamente desafiante. Tanto en el lado del chasis como en el de la unidad de potencia hemos estado a la defensiva desde el principio”, reconoció el ingeniero británico.
Aston Martin decidió aprovechar esta crisis para modificar su forma de trabajo y reorganizar procesos internos. Sin embargo, esa transformación tuvo un costo deportivo durante la primera mitad de la temporada.
Una decisión dolorosa
Mientras otros equipos introdujeron mejoras de manera progresiva, Aston Martin eligió concentrar sus recursos en un gran paquete para el Gran Premio de Hungría.
“Fue una decisión dolorosa”, admitió Newey. El equipo permaneció prácticamente detenido en términos de desarrollo relativo mientras sus rivales continuaban encontrando rendimiento, por lo que cada fin de semana terminó resultando más complicado que el anterior.

La escudería confía en que esa espera permita dar un paso importante durante la segunda mitad del campeonato y establecer una base más sólida para 2027.
Qué cambiará en el AMR26
Los elementos estructurales principales conservarán su concepto, pero Aston Martin logró reducir el peso del chasis y de la caja de cambios. Los trabajos realizados en la parte delantera obligaron a rehomologar el chasis y repetir las pruebas de impacto.
La suspensión delantera permanecerá sin cambios, mientras que la trasera fue ligeramente revisada. El AMR26 también contará con un nuevo morro y una profunda modificación de sus superficies aerodinámicas.

“Es un gran paquete aerodinámico junto con una reducción significativa de peso. El objetivo es acercarnos mucho al límite”, explicó Newey.
El responsable técnico espera un avance importante, aunque evitó adelantar cifras antes de comprobar el funcionamiento del auto en la pista.
Volver a competir
El objetivo inmediato no será luchar con los equipos de punta. Aston Martin necesita abandonar el fondo de la parrilla, acercarse al grupo intermedio y permitir que Alonso y Stroll vuelvan a enfrentarse directamente con sus rivales.
“Para nosotros, lo más importante es volver a competir, porque no lo hemos hecho en los últimos eventos. Fue muy difícil seguir el ritmo del grupo central”, reconoció Mike Krack, responsable de las operaciones del equipo en pista.

La evolución del chasis será la primera parte del plan de recuperación. Honda tiene previsto introducir una actualización de su unidad de potencia durante el Gran Premio de los Países Bajos, poco menos de un mes después de la competencia en Budapest.
El piloto reserva Jak Crawford ya trabajó con una representación del nuevo AMR26 en el simulador. Aunque aclaró que no esperan sorprender inmediatamente a toda la parrilla, consideró que será un paso en la dirección correcta.
Hungría ofrecerá la primera respuesta. Aston Martin ya no necesita que su auto solamente muestre un diseño diferente: necesita que sea más rápido y permita volver a competir. Para Alonso, será otra prueba decisiva sobre una promesa que todavía espera ver cumplida en la pista.








