Será la 15ª fecha de la temporada y también el comienzo del primero de los tres tripletes que marcarán el cierre del campeonato. Después de Bakú, la Fórmula 1 viajará a Sepang para disputar el Gran Premio de Bahréin en Malasia, del 2 al 4 de octubre, y posteriormente llegará a Singapur, del 9 al 11 del mismo mes. Tres carreras consecutivas, con poco tiempo para recuperar al personal, trasladar el material y preparar cada auto.
Bakú pone a prueba a los grandes: las novedades de Mercedes, McLaren, Ferrari y Red Bull
Mercedes llega después de dos victorias consecutivas, McLaren probará nuevas piezas en el MCL40, Ferrari buscará completar un fin de semana sin errores y Red Bull recuperará a Isack Hadjar para una de las carreras más imprevisibles del calendario.

Bakú aparece en ese contexto como una prueba difícil de anticipar. Su extensa recta exige velocidad final, mientras que las curvas lentas y estrechas de la Ciudad Vieja obligan a utilizar carga aerodinámica y encontrar confianza en las frenadas. Lograr ese equilibrio será uno de los grandes desafíos del fin de semana.
Mercedes llega ganador, pero Toto Wolff evita confiarse
Mercedes desembarcará en Azerbaiyán después de las victorias consecutivas de Andrea Kimi Antonelli en Monza y Madrid. Los resultados fortalecieron su posición en ambos campeonatos y dejaron al italiano frente a la posibilidad de conseguir su tercer triunfo seguido.
Sin embargo, Toto Wolff eligió bajar el tono de la expectativa. El responsable de la escudería recordó que varios equipos tienen condiciones para pelear en la parte delantera y reconoció que, aunque Mercedes hizo un buen trabajo en Madrid, también se benefició de algunas circunstancias de la carrera.

“Los dos últimos fines de semana dieron buenos resultados, pero no cambian nuestra evaluación sobre dónde estamos”, señaló Wolff.
El austríaco puso el foco en la exigencia que tendrá el cierre de la temporada, tanto para quienes trabajen en los circuitos como para el personal que permanecerá en las fábricas. Con poco margen entre una carrera y la siguiente, la preparación, la fiabilidad y la capacidad para ejecutar cada decisión tendrán todavía más importancia.
Para Mercedes, Bakú expondrá rápidamente cualquier debilidad del W17. El auto deberá combinar velocidad en línea recta, estabilidad en las frenadas y buen comportamiento en las curvas lentas.
“Los resultados recientes fueron alentadores, pero no garantizan nada. Tenemos que afrontar el fin de semana con humildad, hacer bien lo básico y ganar cada punto”, sostuvo Wolff.
McLaren lleva mejoras y mantiene el desarrollo del MCL40
McLaren llegará a Bakú con un conjunto de actualizaciones destinadas a mejorar el rendimiento aerodinámico del MCL40. El equipo también volverá a utilizar el denominado “H-Wing”, una solución estrenada en Monza que ayuda a reducir la resistencia al avance y puede resultar especialmente útil en la extensa recta del circuito azerbaiyano.
Las nuevas piezas serán evaluadas durante los entrenamientos antes de definir si se incorporarán a la configuración elegida para la clasificación y la carrera. El equipo pretende confirmar el progreso mostrado en Zandvoort y Madrid, donde encontró una ventana de funcionamiento más amplia y un ritmo alentador.
Rob Marshall, director técnico y jefe de diseño, definió a Bakú como “un circuito de extremos” por la combinación entre una recta muy extensa y algunas de las curvas más lentas del calendario. Esa mezcla obligará a buscar un auto rápido en línea recta, pero que conserve suficiente carga aerodinámica para responder en la Ciudad Vieja.

La administración de la energía será otro punto importante. Después del largo tramo recorrido a máxima velocidad, los autos llegan a la primera curva con los frenos y los neumáticos relativamente fríos. Un bloqueo o una pequeña imprecisión puede provocar daños, pérdida de tiempo en pista y reparaciones que desvíen recursos destinados al rendimiento.
“Todavía estamos aprendiendo sobre estos autos en cada carrera. Algunas veces rendimos por encima de nuestras expectativas y otras por debajo”, reconoció Marshall.
McLaren considera que los cuatro equipos de punta están en condiciones de ganar en Bakú y advierte que el grupo perseguidor también se encuentra cada vez más cerca. A pesar de que debe equilibrar el desarrollo del MCL40 con los trabajos sobre el proyecto de 2027, su objetivo inmediato sigue siendo encontrar más rendimiento y luchar por nuevas victorias.
La escudería ganó una sola vez en Bakú. Fue en 2024, cuando Oscar Piastri superó a Charles Leclerc en la primera curva y resistió la presión del piloto de Ferrari hasta el final. Aquella jornada también tuvo a Lando Norris avanzando desde el 15º hasta el cuarto puesto y permitió que McLaren recuperara el liderazgo del Campeonato de Constructores después de una década.
Ferrari, una carrera que comenzó antes de llegar al circuito
Ferrari afrontará el Gran Premio con la intención de transformar en un resultado completo la competitividad mostrada durante las últimas fechas. Fred Vasseur reconoció que el auto tiene condiciones para pelear, pero remarcó que el equipo necesita unir correctamente cada parte del fin de semana.
“Bakú es un desafío muy específico, donde la confianza en el auto y la ejecución son particularmente importantes”, señaló el jefe de la escudería. En un circuito propenso a las neutralizaciones y los cambios inesperados, Ferrari deberá conservar flexibilidad estratégica y aprovechar cada oportunidad.
La historia reciente también deja una cuenta pendiente. La escudería disputó las nueve carreras realizadas en Bakú y consiguió cinco pole positions, cuatro podios y dos vueltas rápidas, pero todavía no logró ganar.

El desafío de Ferrari comenzó mucho antes de que sus autos llegaran al circuito. La incorporación de Sepang entre Azerbaiyán y Singapur obligó a reorganizar toda la logística para un triplete que no estaba previsto originalmente. El equipo preparó materiales diferentes para cada destino y distribuyó los envíos entre el transporte aéreo y el marítimo.
Giulia Alessandro, responsable de Infraestructura Logística y Depósitos de Ferrari, explicó que el material utilizado en Madrid debió regresar primero a Maranello, ser reorganizado y partir hacia Bakú apenas dos días después. El siguiente destino será Sepang, un circuito en el que la Fórmula 1 no compite desde hace varios años y donde el calor y la humedad agregarán nuevas dificultades.
Mientras intenta cerrar la temporada con buenos resultados, la planificación para 2027 ya avanza en paralelo. Algunas piezas y equipamientos deben enviarse con varios meses de anticipación, por lo que Ferrari trabaja al mismo tiempo sobre las últimas carreras de este campeonato y el comienzo del próximo.
Red Bull recupera a Hadjar, pero arrastra un problema sin solución inmediata
La principal novedad de Red Bull será el regreso de Isack Hadjar. El francés volverá a acompañar a Max Verstappen después de recuperarse de la lesión en la muñeca que lo dejó fuera de los Grandes Premios de Países Bajos, Italia y España.
Durante su ausencia, Liam Lawson ocupó su lugar y consiguió puntos en dos de las tres carreras. Con el retorno de Hadjar, Lawson regresará a Racing Bulls y Yuki Tsunoda retomará su función como piloto de reserva.
Red Bull llegará además con una preocupación que se repitió durante la temporada. Verstappen advirtió en varias oportunidades que el RB22 pierde rendimiento a medida que avanza una sesión o una carrera, especialmente en el eje trasero. Laurent Mekies reconoció la existencia del problema y admitió que no podrá solucionarse completamente durante 2026.
El equipo obtuvo algunas respuestas después de las dificultades sufridas en Monza y aplicó cambios en Madrid, donde el inconveniente apareció en menor medida. Sin embargo, Mekies explicó que todavía faltan soluciones y anticipó que el problema probablemente acompañará a Red Bull hasta el próximo año, ya que corregirlo requiere modificaciones más profundas en el diseño y el chasis.

“Todavía no tenemos todas las soluciones en el auto, pero confío en que vamos por el camino correcto. No será rápido”, reconoció el responsable de la escudería.
Pese a esa limitación, Bakú aparece como una nueva oportunidad para Verstappen. El neerlandés todavía no ganó en la actual temporada, aunque subió al podio en cuatro de las últimas cinco competencias y terminó segundo en Madrid.
El circuito de Arzerbaiyan trae buenos recuerdos para el cuatro veces campeón, que ya venció allí en dos oportunidades. Un nuevo triunfo no solo terminaría con su sequía en 2026: también lo convertiría en el primer piloto con tres victorias en Bakú y le permitiría sostener una racha que mantiene desde su llegada a Red Bull en 2016, con al menos un Gran Premio ganado en cada temporada.








