Newell’s vive un momento de desconcierto total. Son esos períodos en los que todo parece ir en caída libre, ningún paracaídas funciona y, lo peor, no se sabe dónde está el piso que al menos servirá para detener la inminente catástrofe.

Luego de la catastrófica caída ante Banfield, que detonó la salida de la dupla Orsi-Gómez, Lucas Bernardi se hizo cargo otra vez del plantel “rojinegro” en una semana crucial para el club rosarino. Se vienen dos partidos de alta tensión y ambos serán en el “Coloso”: el miércoles ante Estudiantes y el domingo frente a Central

Newell’s vive un momento de desconcierto total. Son esos períodos en los que todo parece ir en caída libre, ningún paracaídas funciona y, lo peor, no se sabe dónde está el piso que al menos servirá para detener la inminente catástrofe.
Queda la sensación de que el equipo no puede jugar peor de lo que jugó el sábado pasado en cancha de Banfield, cuando cayó por 3 a 0 ante un rival directo por la permanencia en la categoría.
Pero ese sentimiento se repite fecha tras fecha y al partido siguiente la “Lepra” rompe con todo los preconceptos y efectivamente juega peor.

La dirigencia y el director deportivo Roberto Sensini, que a poco de asumir ya están en un lío parecido al de un fin de ciclo, descomprimieron echando a la dupla integrada por Favio Orsi y Sergio Gómez, que apenas consiguieron dos puntos en seis partidos y la imagen del equipo fue un espanto.
Y Newell’s arrancó la semana más importante del semestre, previa al clásico del domingo que viene ante Central, con técnico interino.
Lucas Bernardi atraviesa un déja vu por estas horas. No pasaron ni tres meses de aquel hierro caliente que tuvo que agarrar tras la salida del “Ogro” Fabbiani para salvar al equipo del descenso en el final de la temporada 2025 y hoy se encuentra en la misma situación.
Frente al despi de la dupla que había sacado campeón a Platense, se ve otra vez ante el desafío de tomar las riendas del plantel profesional, mientras el presidente Ignacio Boero y Roberto Sensini salen al mercado de emergencia a buscar un entrenador que le devuelva la dignidad a Newell’s.

En la institución del Parque de la Independencia se viven momentos muy calientes. El domingo por la madrugada, luego de la catastrófica caída frente a Banfield, un grupo de personas ingresó al predio de Bella Vista y arrojó una bomba molotov contra el vehículo de uno de los jugadores.
El auto dañado fue el del juvenil Facundo Guch, un chico del club que es doblemente víctima del pésimo espiral de desaciertos que en Newell’s nunca termina. También dejaron una bandera con el temible mensaje “Ganen o balas”. La policía se llevó la bandera e investiga el origen del ataque.

Bernardi, que en este nuevo ciclo sigue siendo el DT de la reserva, volvió a tomar de forma interina la primera división a partir de este domingo, con un ambiente muy pesado. No es una semana más para el fútbol de Rosario. Habrá fecha entresemana y Newell’s recibirá al bravo Estudiantes de La Plata, este miércoles a las 19.15 en el “Coloso Marcelo Bielsa”.

Cuatro días después, el domingo a las cinco de la tarde, en el mismo escenario se jugará el clásico de la ciudad. Serán días muy agitados, que definirán el clima que se respirará en la institución.
A esta altura, es difícil saber si Newell’s tendrá un nuevo técnico para afrontar el duelo contra Central o si será Bernardi el encargado de dirigir en ese choque tan trascendente.
Por un lado, es riesgoso encarar un partido tan importante con un técnico interino, por más que se trate de un hombre que conoce cada rincón de la institución como Lucas Bernardi. Pero también puede ser condicionante para un nuevo entrenador tener que arrancar su ciclo nada menos que en un clásico tan caliente como el rosarino.
La dirigencia y el director deportivo deberán asumir esa crucial decisión. Y no tienen tiempo para pensarlo demasiado.
Por lo pronto, Bernardi hace una evaluación del estado físico y sobre todo anímico de los jugadores que vienen de perder ante Banfield, para encarar el choque de este miércoles frente al “Pincha”, que por primera vez jugará sin su técnico multicampeón Eduardo Domínguez.
Es la misma tarea que tuvo que realizar el DT de la reserva en diciembre del año pasado, cuando se hizo cargo del plantel tras el despido de Fabbiani. Todo vuelve a repetirse en Newell’s y por ahora no es nada bueno.