Claudio Vivas se formó en Newell’s, no tuvo una trayectoria trascendente como jugador pero allí conoció a Marcelo Bielsa e inició, a su lado, una dilatada carrera como entrenador que supo de clubes, de selecciones y también como “solista”, cuando decidió apartarse de su “maestro” y largarse por sí solo. Hoy es instructor de Conmebol, llegó a Santa Fe para participar del congreso de fútbol formativo que organizó Unión, habló de Messi, de Scaloni y de la realidad del fútbol argentino.
“A la 10 de Messi, la dejaría vacante”
Fue un gran discípulo de Bielsa, dirigió en varias partes del mundo y hoy es instructor de Conmebol. Participó del congreso de Unión y dice que “el buen dirigente no es el que sabe mucho de fútbol, sino el que ‘banca’ los procesos”.

-¿Hacía mucho que no venías a Santa Fe?
-Bastante y me alegro mucho de estar acá y de haber acudido a la invitación que me hizo Nery Pumpido. Estos congresos, como el de Unión, son muy buenos para progresar en un ambiente, el del fútbol, donde se crece y aprende permanentemente.

-Mencionaste a Nery. El dice que hay que formar formadores, que se juega mucho a dos toques, que no hay jugadores distintos y que el fútbol actual lo aburre…
(Risas) -Lo he escuchado decir varias veces a todo eso, en Conmebol. Mirá, yo soy instructor de Conmebol y pienso que Argentina va a seguir sacando jugadores de fútbol, pero los formadores y técnicos tienen que entender que la creatividad es algo que se debe mejorar, potenciar y no hay que inhibir. Jugar a dos toques y sacarse la pelota de encima, atenta contra la creatividad. Gambetear es algo difícil y es innato en el futbolista. Pero sobre eso se debe trabajar.
-Argentina es un país muy particular y tomo una frase de Arrigo Sacchi, que dice que “se juega como se vive”…
-Bueno, el fútbol es una pasión para los argentinos y a todos los que vivimos de este deporte no nos queda otra alternativa que transmitir conocimientos y pasión. Lo que se enseña mal queda para siempre y no hay edades para el aprendizaje.
-¿No te parece que esa pasión, en este país, se torna desmedida?
-Los límites son peligrosos y hay que entender que fuera del deporte hay vida, pero el que se dedica a esto tiene que estar 24/7 a disposición, sobre todo en la formación... Guardiola dice que “se juega como se entrena y se entrena como se juega” y eso tiene que ver con la pasión que se le pone. Hay jugadores que necesitan que se les hable en otro tono, más enérgico que a otros, para que mejoren… Y no hay que olvidarse de que el error es parte del aprendizaje.
-A propósito, ¿cuál es el principal error en la formación de jugadores?
-Privilegiar el resultado es peligroso… Todos queremos ganar, pero hay etapas en el fútbol infantil que hay que privilegiar. La formación dura 6 años y a eso hay que respetarlo. Y los clubes deben tener en claro que la formación es inversión y no gasto.

-Eso no pasa…
-Y es un error, porque es la única manera que los entrenadores puedan vivir de lo que hacen, dediquen todo su tiempo a la formación, como antes dije y cuenten con todos los elementos que se necesitan... Y para los clubes, entender que es la única manera de contar con un “mercado interno”, dentro de su propio club, y no salir afuera a buscar jugadores.
-Alguna vez le pregunté a Grondona qué hay que hacer para salir campeón y me dijo: “Tener un equipo con jugadores surgidos del club y con mucho sentido de pertenencia”…
-Lo ideal es eso. Y generar sentido de pertenencia, no solo en los jugadores sino también en los entrenadores que se contratan porque cada club tiene su historia y a esa historia hay que respetarla. Para los equipos del interior, el ideal es ese. Y cuando sucede, es mágico. Hay que hacerle entender a los jugadores y a la dirigencia que la necesidad lleva a cometer errores. El dirigente y el hincha deben disfrutar a los chicos del club, respetarle una cierta cantidad de partidos para que se afiancen y entender que debe haber una línea de sucesión.
-¿Eso qué sería?
-Que el de atrás venga empujando al de adelante. Y cuando el de adelante se vaya, reemplazarlo. Y en el mientras tanto, aprender a disfrutarlo.
-¿Qué es lo más difícil de hacerle entender al dirigente?
-Mirá, yo valoro al dirigente porque deja de lado muchas cosas y lo hace en forma desinteresada y a veces hasta poniendo plata de su bolsillo. Pero hay que creer en los procesos, invertir en formación y apostar al profesionalismo de esos chicos. El jugador es un capital del club. Hay que saber gestionarlo, darle las herramientas al jugador y a la gente que lo rodea, llámese entrenadores, para que lleguen de la mejor manera.
-¿Cuál es un buen dirigente?
-El que acompaña, el que dice las cosas de frente, el que no habla por atrás y el que está en las buenas y en las malas.
-¿Saben de fútbol?
-Todos saben de fútbol, algunos menos y otros más. Pero lo que importa es que sepan “bancar” los procesos. Eso es clave.
-¿Hay muchos jugadores como Flores o Aranda?
-A los dos los conozco. A Aranda lo fiché cuando vino de Ituzaingó a los 10 años… Tienen el ADN Boca, son intrépidos y audaces… Mirá, no vamos atener un Messi en lo inmediato y pasarán décadas para reemplazar a un jugador así, tan diferente.

-Te iba a consultar eso. ¿Cómo será el post Messi en la Argentina?
-Yo creo que lo vamos a extrañar mucho, pero Scaloni la tiene clara. Eso sí, al diferente no va a ser fácil encontrarlo. Va a ser complicado encontrar el sucesor.
-Y la “10”, ¿a quién se la darías?
-Yo, a la 10, la dejaría vacante, hasta que una competencia internacional obligue a utilizarla. Veo jugadores muy buenos, un técnico que se ha convertido en un gran seleccionador y que tiene una idea muy clara de juego. Eso nos va a dar la posibilidad de seguir siendo competitivos. Pero no pensemos en otro Messi.
-¿Quién trabaja bien en formativas?
-En general, muchos clubes invierten en la formación de jugadores. Algunos no lo ven de inmediato por la cantidad de jugares que tienen en Primera, de acuerdo a esa inversión. Mirá, cuando ves que un equipo tiene 3 o 4 jugadores propios, de sus canteras, en la primera, ponele la vista. River y Boca tienen la posibilidad de salir al mercado externo y traer a los que quieran, pero si ponen jugadores de abajo, es porque están haciendo un buen trabajo.
-Chocamos con la impaciencia y exigencia de la gente…
-El dirigente es hincha y quiere que la primera gane. Pero al hincha hay que decirle que hay un trabajo y que hay tiempos…
-Cuando veías a la selección, ¿la imaginabas como “un equipo de Bielsa” por los orígenes de Scaloni?
-¡No! Scaloni, como te dije, se convirtió en un gran seleccionador y su estilo de juego es muy bueno. Yo pasé momentos muy felices con Marcelo y aprendí muchísimo de él… A mí no me gustan los equipos que tienen posesión, pero que aburren y no ven el arco rival. A mi me gustan los equipos que hacen daño sobre el arco rival. Entiendo que hay modos y que algunos pueden jugar de contragolpe. Lo que hay que tener en claro es que no hay que dañar al fútbol y meterse en la cabeza que, para ganar, hay que pensar en el arco rival. A eso no lo negocio.

-¿Estuviste cerca de venir a Unión?
-Fue antes de Munúa, cuando tuve una reunión por zoom con Martín Zuccarelli, en la post pandemia. Fue una charla muy buena, me llevé una gran impresión pero no me tocó. Y lo entiendo, son las reglas de juego.
-Cumpliste varias funciones en el fútbol, ¿dónde te sentís más cómodo?
-Trabajar con Bielsa, como te dije, fue un placer y a mí me gusta la formación de futbolistas. Dejo el alma y la vida en eso, porque entiendo que hay que estar pendientes de ellos todo el día. En este país, mandan los resultados. Y si dirigís primera, dependes de eso. Yo estoy haciendo el curso de dirección deportiva porque es algo útil y me cultiva. Pero a mí, aún hoy con 58 años, me gusta mucho más estar en una cancha, que en una oficina.









