Franco Colapinto todavía no giró en Melbourne, pero ya dejó una escena del fin de semana. En la previa del GP de Australia, el argentino se desvió del libreto y terminó hablando de “Punch”, el mono que viene copando redes.

Franco Colapinto sorprendió en la previa del GP de Australia al hablar de “Punch”, un bebé macaco que es furor en redes. La frase se viralizó y mezcló Fórmula 1 con una historia que conmueve en Japón.

Franco Colapinto todavía no giró en Melbourne, pero ya dejó una escena del fin de semana. En la previa del GP de Australia, el argentino se desvió del libreto y terminó hablando de “Punch”, el mono que viene copando redes.
“Ya sé que nos importan un montón los animales de Australia, pero a mí me importa Punch. ¿No te importa Punch? Es mi imperio romano”, tiró con una sonrisa, en una charla informal con periodistas. La frase salió volando y se convirtió en clip.
El comentario ocurrió en un contexto donde el paddock suele hablar de neumáticos, puesta a punto y clima. Por eso pegó: Colapinto llevó la previa a un lugar inesperado y el guiño terminó siendo más fuerte que cualquier respuesta técnica.
El remate “imperio romano” no fue casual: es una expresión que se usa en redes para marcar una obsesión personal, algo que vuelve a la cabeza todo el tiempo. Colapinto la usó como si estuviera en una conversación de amigos.
Con el GP de Australia como primera fecha, la atención alrededor del argentino ya venía alta. La referencia a Punch sumó otra capa: el piloto se mostró suelto, cercano y, sobre todo, conectado con lo que se consume en internet.
Punch es un bebé macaco japonés del Ichikawa City Zoo, cerca de Tokio. Se volvió viral por imágenes en las que aparece aferrado a un peluche gigante, un gesto que encendió empatía instantánea en todo el mundo.
La historia detrás del video explica el impacto: Punch fue rechazado por su madre al nacer y, durante un tiempo, también quedó marginado por otros monos. Cuidadores del zoológico lo asistieron y el peluche funcionó como sostén y “entrenamiento” de apego.
En las últimas semanas hubo otra novedad: el pequeño empezó a socializar más, a treparse a otros macacos y a recibir gestos de aceptación. El peluche todavía aparece, pero el cambio de conducta alimentó la sensación de “final feliz” en progreso.
La mención de Colapinto funcionó como amplificador. Punch ya era tendencia, pero que lo nombre un piloto en la previa de un Gran Premio le dio un salto extra, con recortes, memes y posteos cruzando mundos que rara vez se tocan.
En ese cruce también hay una señal del momento: la Fórmula 1 vive de los tiempos, pero también de las historias laterales. Y Colapinto, sin proponérselo, encontró una forma de hablarle al público joven con un código que ya entiende.
Ahora, la pelota —o mejor dicho, el auto— vuelve a la pista. Pero antes de la primera vuelta en Australia, el argentino ya ganó una: convirtió una obsesión viral en parte del show del GP.