Franco Colapinto volvió a dejar una mirada clara sobre los desafíos que plantea la nueva Fórmula 1. El piloto argentino de Alpine, que atraviesa su primera temporada completa con los autos de 2026, analizó lo que puede pasar en el Gran Premio de Mónaco, una de las carreras más emblemáticas y exigentes del calendario.
Colapinto mira a Mónaco y anticipa un desafío extremo para la F1 2026
El argentino de Alpine ya probó en el simulador la configuración para el callejero del Principado y fue tajante: con los autos 2026, manejar en Mónaco será “mucho más difícil” que el año pasado.

Para cualquier piloto, Mónaco es una prueba aparte. No perdona errores, no ofrece espacios amplios y obliga a manejar al límite entre muros, piano y precisión absoluta. Pero para Colapinto, con la nueva generación de monoplazas, ese reto será todavía mayor.
El argentino ya pudo probar la configuración de Mónaco en el simulador de Alpine y fue muy concreto al describir sus sensaciones. La clave estará en cómo se entregará la energía eléctrica de la unidad de potencia. A diferencia de otros circuitos, en el callejero del Principado el auto cortará antes esa asistencia, lo que en la jerga técnica se conoce como “clip”.

“Di algunas vueltas en el simulador. No estoy seguro de cómo va a ser el tema de la energía, pero por lo que sé, no se siente muy rápido en las rectas. De hecho, se siente muy lento porque en Mónaco tenemos un clip más temprano que en los circuitos normales”, explicó Colapinto.
La frase resume una de las grandes particularidades que tendrá la carrera: mucha potencia disponible al salir de las curvas, pero menor velocidad final en las rectas. En un circuito donde la tracción, la frenada y la confianza del piloto son fundamentales, esa combinación puede volver al auto más difícil de llevar.
“Todavía no tenemos datos reales y resulta un poco extraño lo lentos que somos en velocidad punta. Pero después tenemos muchísima potencia a la salida de las curvas porque tenemos toda la entrega de energía disponible y luego llega el clip”, agregó Franco.
Para el bonaerense, esa diferencia entre la salida de curva y el final de la recta puede cambiar la manera de manejar en Mónaco. El piloto tendrá que administrar con mucha precisión la aceleración, especialmente en sectores donde los muros están siempre cerca y cualquier exceso se paga caro.
“Eso hace que sea realmente extraño: tenés mucha potencia al salir de las curvas en un circuito bastante complicado, donde quizá normalmente habría que gestionar más, pero después sos bastante lento al final de la recta. Veremos cómo resulta. Ojalá sea algo más natural y mejor”, señaló.
La FIA también tomó nota de las características particulares del trazado. Para reducir riesgos, decidió que en Mónaco no se utilice la aerodinámica activa y que la velocidad máxima esté limitada mediante un mapeado específico del motor. El objetivo es evitar velocidades excesivas en lugares sensibles como la recta principal, el túnel y la subida hacia Massenet.

Cuando le preguntaron si la menor carga aerodinámica de los autos 2026 hará más compleja la conducción en el Principado, Colapinto no dudó. “Creo que va a ser mucho más difícil que el año pasado. Cien por ciento”, afirmó.
Su compañero en Alpine, Pierre Gasly, coincidió con esa lectura. El francés sostuvo que los nuevos autos ya muestran un comportamiento más delicado, sobre todo en frenada y en situaciones de bajo agarre.
“Creo que podría ser bastante desafiante. En Mónaco, con estos autos, se ve cuánto estamos sufriendo en las frenadas y lo fácil que es bloquear las ruedas”, explicó Gasly.
El francés también remarcó que esta nueva generación de monoplazas exige una adaptación constante por parte de los pilotos. “Siento que estos autos son un poco más impredecibles de lo que eran antes en términos de frenada, velocidad de llegada a las curvas y despliegue de energía. Así que podría ser bastante complicado en Mónaco, pero estoy seguro de que eso también aportará emoción”, completó.
Para Colapinto, Mónaco aparece como una prueba de sensibilidad y precisión. No será solamente una cuestión de velocidad pura, sino de entender cómo administrar la potencia, cómo frenar sin bloquear y cómo mantener la confianza en un circuito donde no hay margen para corregir demasiado.
En una temporada donde el argentino sigue sumando experiencia dentro de Alpine, el callejero más famoso de la Fórmula 1 se presenta como uno de esos escenarios que pueden marcar una diferencia. Franco ya lo anticipó: con los nuevos autos, Mónaco será más difícil. Y justamente ahí estará el desafío.








