Colapinto llegó a China con un piluso de Boca y revolucionó a los fans en el aeropuerto
El piloto argentino aterrizó en Shanghai para el GP de China y fue recibido por una multitud. Con un piluso de Boca, se sacó fotos, firmó autógrafos y recibió regalos, incluido un panda de peluche.
Colapinto aterrizó en Shanghai para disputar el Gran Premio de China, segunda fecha del año.
Franco Colapinto volvió a confirmar que su impacto no se limita a la pista. El piloto argentino llegó a Shanghai para disputar el Gran Premio de China, segunda fecha de la temporada 2026 de Fórmula 1, y el aeropuerto se convirtió en una pequeña tribuna.
A la salida de la zona de arribos lo esperaban varios fanáticos con celulares en alto, carteles y regalos. Hubo pedidos de fotos, autógrafos y saludos en una escena que mostró cómo su figura empieza a crecer también en el público internacional.
El argentino apareció con un piluso de Boca y fue recibido por fanáticos en el aeropuerto.
Piluso de Boca y un guiño que se hizo tendencia
El detalle que disparó la conversación fue su vestimenta. Colapinto apareció con un piluso azul y oro, reafirmando su fanatismo por Boca y llevando esa identidad a miles de kilómetros de casa.
El sombrero también mostraba la frase “Nunca hicimos amistades”, un lema asociado al universo xeneize. La imagen se multiplicó en redes y dejó una postal: un argentino con sello bien futbolero en medio del circuito global de la F1.
Como ya había pasado en Australia, Colapinto eligió mostrarse cercano y sin pose. Esa combinación de estética popular y contexto premium es, justamente, lo que enciende a su base de seguidores.
Panda, muñeco y un intercambio que se viralizó
Entre la gente que lo rodeó se destacó una fanática que le entregó un oso panda de peluche. Colapinto lo miró, sorprendido, y preguntó si quería que se lo firmara. La respuesta cambió el clima: “Es para ti”.
“¿Es para mí? Muchas gracias”, contestó el argentino con una sonrisa, mientras sostenía el regalo. La secuencia se volvió uno de los momentos más compartidos de su llegada.
El intercambio siguió con otro detalle: la misma seguidora le entregó un muñeco inspirado en él. “Eres tú”, insistió ella. Colapinto se rió: “¿Soy yo?”. “Sí, moda china. Es una versión pequeña tuya”, cerró la fanática, celebrada por los presentes.
Una seguidora le regaló un panda de peluche y un muñeco inspirado en el propio piloto.
El antecedente de Australia y el foco que vuelve a lo deportivo
Colapinto llega a China con el recuerdo fresco del GP de Australia, donde terminó 14° en Albert Park. Más allá del resultado, recibió elogios por una maniobra en la largada que evitó un accidente mayor al esquivar el auto de Liam Lawson, detenido en la parrilla.
Ese reflejo y esa capacidad para resolver en medio del caos fueron parte del relato de su primer domingo del año. Y ahora, con Shanghai por delante, el objetivo vuelve al centro: sumar experiencia y mejorar rendimiento en un circuito exigente.
Mientras tanto, el fenómeno paralelo sigue creciendo. Entre autógrafos, regalos y frases en distintos idiomas, Colapinto empieza a construir una relación propia con el público, esa que se nota cuando un aeropuerto se transforma en un encuentro.