La histórica remontada de la Selección Argentina ante Egipto había encedido una pequeña alarma en medio de la euforia de los festejos porque Cuti Romero terminó con una molestia, pero esa preocupación desapareció rápidamente ya que se trató de un calambre.
Cuti Romero terminó con un calambre y no corre riesgo su presencia ante Suiza
El defensor de la Selección marcó el primer gol de la remontada de la Albiceleste ante Egipto y finalizó el partido extenuado, pero llegará sin problemas frente a los europeos. El plantel argentino se entrenó este miércoles en Kansas y Scaloni analiza variantes para ir en busca de la semifinal.

El zaguero, quien fue el autor del primer gol del combinado nacional, tras un cabezazo tremendo que venció la resistencia del arquero egipcio Mostafa Shobeir, finalizó el encuentro con su gemelo izquierdo cargado, pero no hay de qué preocuparse.
Por eso, el cordobés de 28 años será titular el próximo sábado a las 22, cuando Argentina se enfrente a Suiza por los cuartos de final de la Copa del Mundo. Si bien hay que esperar a los entrenamientos de esta tarde y mañana, no se avizoran demasiadas modificaciones en el equipo que estuvo de titular ante Egipto.

Agenda de trabajo
Este miércoles, el plantel de la Albiceleste se entrenó desde las 20 de Argentina, en una jornada que estuvo destinada principalmente a la recuperación de los jugadores que sumaron minutos ayer y los primeros 15 minutos abiertos a la prensa.
El jueves también se entrenará ya para definir el once titular y el viernes será el día de práctica más la conferencia de prensa del entrenador Lionel Scaloni. El sábado el encuentro se disputará en Arrowhead Stadium (Kansas City).

Dos que ganan terreno
Si algo volvió a demostrar la Selección Argentina en el agónico triunfo sobre Egipto fue que el banco también juega. Y mucho más en un torneo largo y agotador como lo es un Mundial.
En una tarde en la que el equipo necesitó cambiar la energía del partido para revertir una historia que se había complicado, Lionel Scaloni encontró respuestas inmediatas en los ingresos de Lautaro Martínez y Nicolás González, dos futbolistas que ahora también se meten de lleno en la pelea por un lugar para enfrentar a Suiza.
El primero en cambiar la historia fue el Toro. El delantero ingresó con personalidad y participó directamente en la remontada.
Fue quien bajó la pelota para que Lionel Messi marcara el 2-2, luego asistió con un centro preciso a Enzo Fernández para el 3-2 definitivo y, en los minutos finales del tiempo suplementario, sostuvo cada ataque argentino con jerarquía, aguantando la pelota de espaldas y haciendo valer su físico cuando el equipo más lo necesitaba.

Nicolás González también fue importante. Con su velocidad y despliegue le dio amplitud y profundidad a un equipo que hasta ese momento chocaba una y otra vez contra el cerrojo defensivo que había planteado Egipto. Su ingreso abrió espacios y le permitió a la Selección Argentina encontrar caminos por las bandas para terminar inclinando la cancha.
La actuación de ambos no pasó inadvertida para Scaloni, que los destacó especialmente en la conferencia de prensa posterior al encuentro: “Parece, como dicen acá, falsa humildad. No es falsa ni buena humildad. Si no tenés a Lautaro Martínez en el banco, si no tenés al ‘Caballo’ González que corre como un animal y llega... Podés ser mago, pero lo importante es tener jugadores, esa es la realidad”.

Las palabras del técnico no fueron casuales. A pocos días de los cuartos de final, el gran rendimiento de los dos suplentes reabrió la competencia interna. Lautaro volvió a presentar argumentos para pelear el puesto con Julián Álvarez, mientras que González también se transformó en una alternativa real para modificar el mediocampo o el ataque según lo que pretenda Scaloni.
Una vez más, la fortaleza de la Scaloneta no pasó solamente por los once que empezaron el partido; también estuvo en los que entraron desde el banco para cambiar la historia. Y esa profundidad de plantel vuelve a ser una de las principales armas de Argentina en la búsqueda de retener el título.








