La relación entre la FIFA y las principales confederaciones del fútbol mundial atraviesa uno de sus momentos más tensos en años. UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y Concacaf expresaron fuertes críticas hacia la conducción de Gianni Infantino tras el intento de avanzar con un esquema de comercialización que abría la puerta a la participación de capitales privados en los negocios vinculados al Mundial y otras competencias.
Sigue la polémica con la FIFA: la UEFA publicó una dura carta abierta contra Infantino
Cuenta con el apoyo de la Concacaf y la AFC, quiens cuestionaron a Infantino por el proyecto para abrir a capitales privados los negocios del Mundial. Aunque FIFA retiró la propuesta, la tensión escaló y ahora reclaman una investigación independiente.

El proyecto, impulsado desde la cúpula de la FIFA, buscaba reorganizar la estructura de explotación de derechos comerciales con el objetivo de maximizar ingresos y atraer inversión externa. Sin embargo, la iniciativa generó un inmediato rechazo en Europa y luego se extendió a otras regiones, donde se cuestionó tanto el contenido de la propuesta como la falta de consenso en su elaboración.
La UEFA fue la primera en elevar el tono de la discusión, advirtiendo que la medida podía alterar el equilibrio institucional del fútbol internacional y comprometer la autonomía de las federaciones. Poco después, AFC y Concacaf se alinearon con esa postura, lo que profundizó el enfrentamiento con la FIFA.
Ante la creciente presión, el organismo rector del fútbol mundial decidió dar marcha atrás y retirar formalmente la propuesta. Desde FIFA admitieron que el proceso de discusión no había alcanzado los niveles de consenso necesarios y que se revisarían los mecanismos internos de toma de decisiones.
Sin embargo, la decisión no logró desactivar el conflicto. En una carta abierta difundida después del Mundial 2026, las tres confederaciones calificaron lo ocurrido como un "error de criterio" y reclamaron la apertura de una investigación independiente que analice cómo se gestó el proyecto y por qué avanzó sin el respaldo suficiente.
Cinco momentos clave de la pelea entre FIFA y las confederaciones
El conflicto por el proyecto comercial de FIFA escaló después del Mundial 2026.
FIFA impulsa una nueva estructura comercial
El organismo conducido por Gianni Infantino avanzó con una propuesta para reorganizar derechos comerciales vinculados con sus principales competencias y abrir la puerta al ingreso de capital privado.
UEFA cuestiona la iniciativa
Las asociaciones europeas rechazaron la posibilidad de transferir participación sobre negocios vinculados al Mundial y cuestionaron el proceso utilizado para presentar la propuesta.
La disputa pasa de lo económico a lo institucional
El conflicto comenzó a centrarse en la gobernanza de FIFA, la consulta a las federaciones y la concentración de decisiones en la conducción del organismo.
FIFA retira la propuesta
Ante la oposición de distintas confederaciones y federaciones, FIFA dio marcha atrás. El organismo reconoció errores durante el proceso y anunció una revisión de lo ocurrido.
UEFA, AFC y Concacaf endurecen su posición
Tras el Mundial 2026, las tres confederaciones difundieron una carta abierta en la que calificaron el episodio como un “error de criterio” y reclamaron una investigación realizada por un tercero independiente.
"No se trata de dinero"
El documento firmado por los presidentes de la AFC, Concacaf y UEFA, Salman bin Ibrahim Al Khalifa, Víctor Montagliani y Aleksander Čeferin, además de los respectivos secretarios generales, buscó dejar en claro que el enfrentamiento no está relacionado con una disputa por los recursos económicos que administra FIFA.
"No se trata de dinero", remarcaron los dirigentes. En ese sentido, sostuvieron que las confederaciones ya reclamaron "una distribución responsable de las vastas reservas existentes de la FIFA para fortalecer aún más la inversión en el desarrollo de las Federaciones Miembro".

También rechazaron que el conflicto tenga como objetivo modificar decisiones anteriores. "No se trata de que ninguna Federación Miembro pierda el apoyo que se ha ganado", señalaron, al tiempo que descartaron revisar "la expansión de las competiciones, la distribución de plazas para la Copa del Mundo ni ninguna otra decisión tomada colectivamente".
Para los firmantes, el problema se encuentra en otro lugar: "Se trata de algo más fundamental: la integridad del juego y la integridad de quienes son elegidos para dirigirlo".

El cuestionamiento directo a Infantino
Uno de los pasajes más duros de la carta apunta directamente al modo en que se ejerce el liderazgo dentro de FIFA. Las confederaciones sostienen que la autoridad no puede concentrarse en una persona y advierten sobre las consecuencias de romper los mecanismos de confianza entre las instituciones.
"El liderazgo en el fútbol no es una posesión. No se trata de acaparar (ni de exigir) poder. Es un deber de servicio a la familia del fútbol que lo deposita en nosotros", expresa el documento.
La crítica se profundiza cuando los dirigentes se refieren al reconocimiento realizado por FIFA sobre los errores cometidos durante el proceso. Según la carta, el organismo describió lo sucedido como un problema de comunicación, mientras que UEFA, AFC y Concacaf consideran que fue algo mucho más grave.
"La reciente carta de la FIFA a sus vicepresidentes y 211 Federaciones Miembro reconoce que se cometieron errores durante el proceso. Lo considera un fallo de comunicación, cuando en realidad se trató de un error de criterio", sostuvieron.
Para las tres confederaciones, la manera en que se presentó la propuesta tampoco puede ser considerada un simple descuido administrativo. "Una propuesta impulsada con plazos ajustados, sin una consulta significativa y presentada antes de que las Federaciones Miembro pudieran revisarla adecuadamente no es producto de un descuido, sino de una estrategia diseñada para limitar el escrutinio", afirmaron.

El Mundial como punto de conflicto
El punto que mayor preocupación generó entre los dirigentes fue la posibilidad de que FIFA avanzara con una participación privada sobre los negocios asociados a la Copa del Mundo.
La carta considera que esa iniciativa representó un quiebre con los principios que deberían regir al máximo organismo del fútbol. "No se reconoció que la propuesta en sí misma era intrínsecamente errónea", señalaron.
Y fueron todavía más lejos al calificar la iniciativa como "un grave error de juicio" y como "una traición fundamental a la confianza depositada en las mismas instituciones a las que la FIFA está destinada a servir".
La disputa, de esta manera, dejó de ser solamente comercial. Lo que está en discusión es quién tiene capacidad para definir el futuro económico y estratégico del fútbol mundial y bajo qué mecanismos deben tomarse esas decisiones.

Una investigación que no convence
FIFA se comprometió a elaborar un informe sobre lo ocurrido y presentarlo ante su Consejo. Pero esa respuesta tampoco conformó a las confederaciones.
La carta reclama que la revisión no quede en manos de la propia FIFA. "Una gobernanza adecuada ante semejante falta de criterio exigiría que dicha revisión la realizara un tercero totalmente independiente", afirmaron.
Además, exigieron preservar toda la documentación vinculada con el proceso. "Todos los documentos y registros pertinentes deben conservarse de acuerdo con la comunicación de la UEFA sobre la conservación de documentos", señalaron.
El cuestionamiento también alcanzó a una reunión de dirigentes realizada en Marruecos. Según las confederaciones, allí "solo un funcionario electo estuvo presente" y ningún integrante del Consejo de FIFA ni de las Federaciones Miembro fue invitado a participar.
Para los firmantes, esa situación constituye parte de un patrón que genera preocupación sobre la forma en que se ejerce el poder dentro del organismo.

"No es la conducta de un custodio del fútbol"
La carta vuelve a subir el tono al referirse a esa reunión y a la manera en que se convocó a determinados dirigentes. "Esta reciente reunión (...) no hace sino reforzar estas preocupaciones y representa una continuación del mismo patrón de conducta que nos ha traído hasta aquí", sostuvieron.
Y agregaron una de las frases más contundentes del documento: "No se trata de la conducta de un custodio del fútbol, sino de la de alguien que cree que el fútbol le debe rendir cuentas".
El reclamo institucional se resume, según las confederaciones, en una falta de transparencia. "Hay silencio donde debería haber rendición de cuentas, distancia donde debería haber apertura", señalaron.
La conclusión vuelve a poner el foco en el liderazgo de FIFA: "Estas no son las cualidades que el fútbol merece en su dirigencia".

Una disputa que recién comienza
El episodio reaviva una disputa de fondo sobre el modelo de gobernanza del fútbol mundial, el rol de las confederaciones y el alcance del poder de la FIFA en la administración de sus principales activos comerciales.
La propuesta fue retirada, pero la tensión permanece. UEFA, AFC y Concacaf dejaron en claro que ahora pretenden que el proceso sea revisado desde afuera de FIFA y que las decisiones estratégicas del fútbol mundial recuperen mecanismos de consulta y consenso.
La carta termina con un llamado a la unidad, aunque detrás de ese mensaje aparece una fuerte advertencia a la conducción del organismo: "La fuerza del fútbol siempre ha residido en su unidad".
Y los dirigentes concluyen: "Exigimos que esa unidad se honre ahora, que se ejerza un liderazgo que sirva al fútbol, en lugar de uno que pretenda controlarlo".
Así, mientras todavía permanece fresco el recuerdo del Mundial 2026, la disputa por el futuro del fútbol mundial ya se trasladó de los estadios a las oficinas de las confederaciones y la FIFA. El próximo capítulo será institucional y tendrá como eje una pregunta que excede al dinero: quién controla el poder dentro del deporte más popular del planeta.








