En México levantó el título, pero hubo otras tardes que explican cómo llegó hasta ahí. China, donde consiguió su primera victoria. Monza, donde largó decimonoveno, se fue a la grava cuando buscaba la punta y volvió a intentarlo para ganar ante su gente. Austin, donde mostró cuánto había aprendido.
Antonelli campeón: las victorias y la remontada inolvidable que marcaron su año
Nueve triunfos, siete poles y 16 podios en 19 Grandes Premios explican la consagración del italiano. De la emoción de China a la victoria en casa desde el puesto 19, el recorrido de una temporada que lo llevó a la cima a los 20 años

Kimi Antonelli se convirtió en el campeón más joven de la historia de la Fórmula 1 con nueve victorias, siete poles y 16 podios en 19 Grandes Premios. Detrás de esos números hay una temporada que merece contarse: la de un piloto que empezó a ganar y aprendió también a responder cuando las cosas salían mal.
El tercer puesto en el Autódromo Hermanos Rodríguez terminó de cerrar la cuenta. La diferencia que le permitió llegar a México dependiendo de sí mismo había comenzado a construirse mucho antes.
China y el comienzo de una racha
La primera victoria llegó en Shanghái, después de conseguir también su primera pole en un Gran Premio. Antonelli ganó delante de George Russell y Lewis Hamilton. El italiano que un año antes afrontaba sus primeras carreras en la categoría ya tenía un triunfo propio para celebrar.
China abrió una serie de cinco victorias consecutivas.
En Japón tuvo que recuperarse de una mala largada que lo hizo caer al sexto puesto. Una neutralización favoreció su estrategia y Kimi aprovechó la oportunidad para ganar y salir de Suzuka al frente del campeonato.
Miami lo puso bajo la presión de Lando Norris. Canadá tuvo una lucha entre los Mercedes y el abandono de Russell por un problema en la unidad de potencia. Antonelli volvió a ganar, esta vez delante de Hamilton y Verstappen.
En Mónaco tampoco pudo descansar en la ventaja que había conseguido. Una bandera roja tardía reunió otra vez al pelotón y lo obligó a resolver el reinicio. Lo hizo y completó el quinto triunfo seguido.
Había ganado en circuitos muy distintos, con carreras que le exigieron atacar, esperar, administrar y defenderse. Su candidatura al título ya tenía resultados que la sostenían.
Cuándo empezó a creer
Después de consagrarse en México, Antonelli contó que había empezado a creer en el campeonato muy temprano en la temporada.
“Sí, muy temprano. Teníamos un auto tan fuerte”, respondió cuando le preguntaron en qué momento había sentido que podía conseguirlo.
La confianza tuvo una respuesta en la pista: aquella serie de cinco victorias entre China y Mónaco construyó la primera gran diferencia del año. Meses después, con el título asegurado, Kimi eligió compartir el reconocimiento con su equipo, su familia, sus amigos y quienes lo acompañaron.
Monza, la victoria que tuvo algo más
Hay triunfos que pesan por los puntos y otros que, además, quedan asociados a una imagen. En Monza fue la del italiano que largó decimonoveno y terminó ganando en casa.

La penalización de motor lo había mandado al fondo de la grilla de partida. Mercedes tenía un auto muy competitivo y el desarrollo de la carrera, con una bandera roja temprana y una parada bajo Virtual Safety Car, también intervino en las estrategias.
Antonelli avanzó hasta encontrarse con Russell en la pelea por la victoria. Pero todavía debía superar a su compañero.
En la vuelta 49 lo intentó y se fue a la grava en la primera chicana.
Tuvo que recuperar la distancia y preparar otro ataque. Una vuelta después volvió a buscarlo y concretó el adelantamiento entre Lesmo 2 y Ascari.
La remontada había tenido una dificultad más, un error propio cuando la punta estaba cerca. Su respuesta terminó de darle forma a una de las carreras más importantes de su año.
Antonelli ganó delante de Russell y Verstappen y se convirtió en el primer italiano en vencer en su Gran Premio desde Ludovico Scarfiotti, en 1966. Para entonces ya había ganado varias veces, pero Monza le dio una celebración diferente.

Spa, Madrid y la madurez de Austin
Antes de Italia, Bélgica lo había devuelto al triunfo después de tres Grandes Premios sin victorias. En Spa recuperó la punta frente a Charles Leclerc y sostuvo el primer puesto en un cierre bajo presión.
Después de Monza llegó Madrid. Ganó por delante de Verstappen y Norris en una carrera en la que la estrategia y el momento de una neutralización tuvieron incidencia.
Austin aportó su novena victoria y otra manera de observar su evolución. Mercedes había comenzado con dificultades el viernes, pero el trabajo del fin de semana permitió encontrar rendimiento. Antonelli consiguió la pole y ganó con una estrategia de una parada, delante de Leclerc y Verstappen.
Toto Wolff consideró aquella actuación su mejor carrera hasta ese momento. El propio Kimi destacó la ejecución y la construcción del resultado durante el fin de semana.
Monza había mostrado su capacidad para remontar y volver a atacar después de equivocarse. Austin dejó ver a un piloto capaz de aprovechar el trabajo del equipo y sostenerlo hasta la bandera a cuadros.
Los puntos que también construyeron el título
La temporada no estuvo libre de errores ni de problemas.
En Australia, un accidente durante el último entrenamiento exigió una reparación contrarreloj. Los mecánicos recuperaron el Mercedes a tiempo y Antonelli respondió con el segundo puesto en clasificación y otro segundo lugar en carrera.
En Austria reconoció equivocaciones durante el primer tramo. Después de la parada recuperó ritmo y terminó tercero: un podio y 15 puntos para el campeonato.

En Azerbaiyán chocó en la Q1 y quedó decimosexto en clasificación. El domingo avanzó hasta el quinto puesto. No tenía una victoria al alcance, pero consiguió rescatar un resultado valioso.
Silverstone fue una de las jornadas más difíciles. Había logrado la pole, pero un problema en el conjunto de la rueda delantera izquierda condicionó su carrera y terminó decimoquinto.
Hasta México, solamente Barcelona-Catalunya, Gran Bretaña y Azerbaiyán lo habían dejado fuera del podio. Esa continuidad fue tan importante como las nueve victorias para construir la ventaja.
México, el tercer puesto que valió un campeonato
Llegó al fin de semana de la definición con un cuadro viral que lo dejó afuera de las actividades del jueves. Después de clasificar reconoció que estaba más tenso de lo habitual. El título estaba cerca, pero todavía había que salir a buscarlo.
No consiguió la vuelta que esperaba en clasificación: fue quinto y avanzó al cuarto lugar de la grilla de partida por la penalización a Verstappen. El domingo, la lenta salida de Russell le permitió quedar por delante de su compañero y completar las primeras curvas detrás de Leclerc, Verstappen y Hamilton.
La cuenta era favorable: terminar noveno le aseguraba el campeonato sin depender de nadie. Kimi se mantuvo cerca de los líderes, mientras las Ferrari disputaban la punta y comenzaban a aparecer las sanciones.
Mercedes prolongó su primer tramo con neumáticos blandos hasta la vuelta 44. Durante esa secuencia de paradas llegó a encabezar la carrera, con un ritmo que permitió extender su estrategia. Cuando finalmente entró a boxes, regresó cuarto.
Poco después, el accidente de Bottas provocó la neutralización y la posterior bandera roja. La carrera volvía a empezar desde la grilla y Antonelli tenía que superar otra largada con el campeonato al alcance.
Hamilton avanzó al segundo puesto en el reinicio y Leclerc sufrió un fuerte bloqueo. Kimi encontró allí su oportunidad: en la vuelta 48 lo superó en la primera curva y se colocó tercero.
No necesitaba ese adelantamiento para asegurar el título, pero la maniobra le dio un lugar en el podio. Después atravesó otra neutralización, esta vez por el accidente de Lindblad, y conservó la posición hasta la bandera a cuadros.
En una carrera en la que Mercedes no tuvo la superioridad de otras tardes, Antonelli completó el trabajo. Fue su podio número 16 en 19 Grandes Premios y el que lo convirtió, a los 20 años y 68 días, en el campeón más joven de la historia de la Fórmula 1.
El festejo lo reunió con Verstappen y Hamilton frente a las tribunas del Foro Sol. Doce títulos mundiales en un mismo podio: los cuatro del ganador, los siete del británico y el primero de Kimi.
“Voy a imprimir la foto y ponerla en la pared de mi casa”
Después de la carrera, Antonelli intentó poner en palabras lo que acababa de vivir.
“Estoy muy contento. Ha sido una temporada increíble”, expresó. Había conseguido uno de sus sueños y quiso compartir el reconocimiento: “No lo hubiera conseguido sin mi familia, equipo, amigos, todos los que estuvieron detrás de mí, apoyándome”.
También agradeció a los italianos que lo siguieron desde casa y a quienes estuvieron en México. “Lo logramos, lo hicimos”, celebró. Su consagración devolvía a un piloto de Italia al título mundial, 73 años después de Alberto Ascari, y Kimi prometió seguir trabajando para mantener a su país en lo más alto.
Compartir el festejo con Verstappen y Hamilton le dio otro significado a la jornada. Destacó el respeto que recibió de ambos y expresó su deseo de seguir disputándoles carreras.
Pero de aquella celebración también quería llevarse un recuerdo concreto.
“Voy a imprimir la foto y ponerla en la pared de mi casa. Compartir el podio con ellos es increíble”, contó.
El campeonato ya era suyo. Y de México se llevaba una imagen junto a dos referentes de la Fórmula 1, esta vez como uno de sus campeones.








