Franco Colapinto volvió a sumar puntos en la Fórmula 1, pero le costó encontrar consuelo. Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, el argentino reconoció que el noveno puesto conseguido en el Gran Premio de Italia tenía un sabor extraño: era el premio a una enorme recuperación, pero también el recuerdo de la oportunidad que había quedado en la grava de Lesmo.
Colapinto se levantó después del error y volvió a sumar puntos en Monza
El argentino largó séptimo, llegó a estar tercero y cayó hasta el 16° lugar por una salida de pista después de la bandera roja. Cuando su gran oportunidad parecía perdida, inició una valiosa recuperación y llevó el Alpine hasta la novena posición.

“Fue una carrera dura. Muy frustrante. Creo que tenía una gran oportunidad y no la aproveché”, expresó después de bajarse del Alpine, visiblemente apenado por la maniobra de despiste.
No fue una carrera perfecta. Fue una carrera de carácter, aunque Franco todavía tenía demasiado presente aquel momento que cambió por completo su domingo.
El argentino partió desde el séptimo puesto, su mejor posición de largada en la temporada, y aprovechó cada oportunidad durante el comienzo. Superó a Oscar Piastri y avanzó hasta el cuarto lugar, detrás de George Russell, Pierre Gasly y Max Verstappen.
En apenas cuatro vueltas había ganado tres posiciones. Alpine tenía a sus dos autos entre los cuatro primeros y Colapinto se encontraba ante la posibilidad de conseguir uno de los resultados más importantes de su trayectoria en la Fórmula 1.
Una ilusión que duró muy poco
La carrera fue interrumpida con bandera roja por el fuerte accidente de Charles Leclerc en la Parabólica. El piloto de Ferrari pudo salir del auto por sus propios medios, pero las defensas necesitaron ser reparadas antes de reanudar la competencia.
Colapinto ocupó el cuarto lugar en la grilla de la nueva largada. Cuando se apagaron los semáforos, volvió a reaccionar muy bien y consiguió superar brevemente a Verstappen para ubicarse tercero.

El neerlandés recuperó la posición poco después. Al llegar al sector de Lesmo, Franco perdió el control del Alpine A526, atravesó la grava y consiguió regresar a la pista, aunque cayó hasta el 16° lugar.
En unos pocos segundos se desarmó todo lo que había construido desde la largada. Había llegado a estar tercero y, de repente, se encontraba detrás de casi todo el pelotón.
Durante la transmisión oficial, David Coulthard destacó el brillante comienzo del argentino y consideró que había sido “un poco ambicioso con el acelerador” al momento de perder el auto.
Colapinto no profundizó en la causa de la salida, pero fue muy claro sobre sus consecuencias. “Creo que podría haber sido una gran carrera y un error así desaprovechó una oportunidad muy importante para el equipo y para mí. Estoy un poco triste, pero hay que aprender de esto”, reconoció.
Volver a empezar desde el 16° lugar
La carrera podía haberse terminado allí. No por una rotura ni por daños importantes en el auto, sino por el golpe emocional de ver desaparecer una oportunidad enorme. Pero Franco no se entregó.
Bajó la cabeza, recuperó el ritmo y comenzó otra carrera. Ya no podía pensar en el resultado que había quedado en la grava de Lesmo: debía mirar hacia adelante, superar autos y buscar hasta el último punto disponible.

Con neumáticos duros y sin desesperarse, Colapinto fue reduciendo las diferencias. Aprovechó cada posibilidad que presentó una competencia cambiante y volvió a acercarse a los diez primeros.
En la vuelta 36 ya ocupaba la décima posición. Sin embargo, no se conformó. Continuó presionando, ganó otro lugar y recibió la bandera a cuadros en el noveno puesto.
Terminó a 47,353 segundos del ganador, Kimi Antonelli, y sumó dos puntos para Alpine. Gasly, que había comenzado desde la pole position, finalizó séptimo. La escudería francesa colocó sus dos autos dentro de los diez mejores y se llevó ocho unidades de Monza.
Cuando le recordaron que había terminado solamente dos puestos detrás de su compañero, Colapinto no pudo apartar el pensamiento de aquello que había perdido.
“Entiendo, pero queda la bronca del error, claramente. La bronca del error”, respondió con emoción. Y agregó: “Podría haber luchado varias vueltas con todos los autos”.
Dos puntos que hablan de su carácter
Franco no encontraba todavía el alivio que podía ofrecerle la clasificación final. Sabía que había largado séptimo, que llegó a estar tercero y que tuvo una oportunidad concreta de pelear con los principales protagonistas.
También sabía que había caído hasta el 16° puesto y que, desde allí, recuperó siete posiciones para volver a sumar.
El noveno lugar significó su regreso a los puntos después de no haber podido hacerlo en Hungría y Países Bajos. Su anterior llegada dentro de los diez primeros había sido en Bélgica, donde terminó décimo.
Colapinto terminó entre lágrimas porque sabía que el resultado podía haber sido mucho mejor. Pero su carrera no quedó solamente definida por el error. También estuvo la reacción: cayó hasta el 16° puesto, recuperó siete lugares y volvió a sumar en la Fórmula 1.
Los dos puntos no pudieron quitarle inmediatamente la bronca, pero contaron otra parte de su domingo: la de un piloto que se equivocó, se levantó y siguió buscando hasta encontrar una recompensa. En Monza, Franco dejó escapar una gran oportunidad, pero también demostró que podía reconstruir una carrera que parecía perdida.








