Franco Colapinto dejó atrás las horas de simulador y finalmente conoció Madring desde el lugar que realmente importa: detrás del volante de su Alpine. El argentino completó un viernes de mucho aprendizaje en el nuevo circuito de Madrid, donde cada vuelta sirvió para descubrir una pista rápida, desafiante y con los muros demasiado cerca como para permitirse un descuido.
Colapinto empezó a descifrar Madring y Alpine tiene trabajo por delante
El piloto argentino completó sus primeros giros en el nuevo trazado español y reconoció que el monoplaza todavía necesita ajustes para pelear la clasificación.

Su mejor momento llegó durante la primera práctica. Colapinto marcó 1m35s933, terminó 13° y quedó por delante de Pierre Gasly, quien fue 14° con 1m36s244. Fue un comienzo alentador, aunque todavía lejos de ofrecer conclusiones en un escenario completamente nuevo para todos.

Por la tarde, cuando los equipos comenzaron a exigir un poco más a sus autos, Alpine encontró mayores dificultades. Franco mejoró apenas su registro, con 1m35s886, pero retrocedió hasta el 15° puesto. Gasly, en cambio, avanzó al 11° lugar con una vuelta de 1m34s959.
Las posiciones contaron solo una parte de la historia. Colapinto completó 46 vueltas y recorrió 249 kilómetros entre las dos sesiones. Alpine acumuló 90 giros con sus pilotos y se llevó una importante cantidad de información, aunque también varias preguntas para responder antes de la clasificación.
“El Madring es, sin dudas, un circuito nuevo y emocionante. Pasamos mucho tiempo preparándolo en el simulador, así que manejarlo por primera vez en la realidad fue muy divertido”, contó Franco después de bajarse del auto.
El trazado confirmó aquello que había imaginado durante la preparación: es veloz, obliga a comprometerse en cada curva y necesita una vuelta casi perfecta para que el tiempo aparezca.

“Es una pista interesante, muy rápida en todo su recorrido y una de esas en las que necesitás que todo encaje”, explicó.
La primera práctica fue utilizada para conocer el terreno sin saltear etapas. En la segunda, Alpine dividió el trabajo entre las vueltas con poca carga de combustible y las tandas más largas, pensando también en el ritmo de carrera.
“La primera sesión fue principalmente para aprender el circuito y avanzar paso a paso. Después trabajamos con baja y alta carga de combustible para obtener datos que podamos utilizar durante el resto del fin de semana”, detalló Colapinto.
El argentino disfrutó de Madring, pero no escondió que el auto todavía necesita una mejora. En un circuito donde la confianza resulta fundamental, las dificultades de Alpine en la tracción y en el paso por los desniveles le impidieron sentirse completamente cómodo.
“Tenemos que encontrar algunas mejoras. Ahora vamos a dedicar tiempo, junto al equipo y los ingenieros, para decidir qué dirección tomar con la puesta a punto”, reconoció.
Dentro de Alpine, las sensaciones de sus dos pilotos fueron muy parecidas. Steve Nielsen, responsable deportivo de la escudería, admitió que Madrid no se adapta a las fortalezas del A526 de la misma manera que Monza, donde el equipo había mostrado un rendimiento mucho más competitivo.
El viernes de Franco no tuvo grandes sobresaltos, pero tampoco dejó la tranquilidad de un auto listo para ir a buscar la clasificación. Giró, aprendió y reunió los datos que necesitaba. Ahora llegará el trabajo silencioso junto a los ingenieros, ese que no aparece en los tiempos, pero que puede cambiar por completo el sábado.
Madring ya no es solamente una pista conocida a través de una pantalla. Colapinto aprendió sus curvas, sintió su velocidad y comprobó sus dificultades. El próximo desafío será conseguir que el Alpine también empiece a entenderla.








