En Paso de los Libres los esperan para comer un asado y pasar la noche. Más adelante quieren encontrarse con otros amigos que ya salieron hacia Brasil y les van mandando fotos del camino. Pero antes hay que resolver el alternador del Renault 6.
Rumbo a San Pablo, con un Renault 6 y amigos que esperan en el camino
Tres amigos de Esperanza comenzaron el viaje a San Pablo para alentar a Franco. Una falla los detuvo en Concordia, donde mecánicos del Turismo Nacional se acercaron a ayudarlos. Llevan regalos para el piloto y una agenda de encuentros que también le da sentido a la travesía.

La primera dificultad apareció en Concordia. El alternador era nuevo, pero dejó de cargar. El que llevaban de repuesto tampoco funcionó. Allí, donde este fin de semana el Turismo Nacional disputa la undécima fecha de su campeonato, mecánicos de los equipos se acercaron a darles una mano.
Alrededor de la Renoleta celeste y rosa, con el número 43 de Franco Colapinto, comenzaron a buscar una solución. Los viajeros tienen entradas, equipaje y ganas de llegar a Interlagos. También tienen gente que los espera.
La charla de radio se convirtió en un encuentro
Con Hernán Bonvín ya habíamos conversado en Velocísimo durante los preparativos. Este sábado nos encontramos en Concordia, con el viaje comenzado y las herramientas afuera.
Hernán, Claudio Goddio y Pablo Quaino partieron desde Esperanza en el Renault 6 que restauraron para ir a ver correr a Colapinto. Un Valiant modelo 1966 los acompaña como vehículo de apoyo.
“Sabíamos que algún inconveniente podía llegar a haber”, contó Hernán mientras trabajaban.
Para buscar el alternador de repuesto habían tenido que mover parte de los bolsos. Estaba detrás de todo, guardado en ese lugar porque pensaban que no lo necesitarían. La situación dio lugar a las bromas, aunque después comprobaron que tampoco servía para resolver el problema.
La ayuda de los mecánicos del TN les abrió otra posibilidad. Al momento de la entrevista, seguían trabajando para que pudieran retomar la ruta.
Los asados también marcan el recorrido
El plan inmediato era llegar esa tarde a Paso de los Libres. Allí los esperaban Alfredito y Silvio, con quienes iban a compartir un asado y hacer noche.
No era el único encuentro previsto. Otros amigos habían salido antes y ya les enviaban imágenes de sus primeras escalas. Hernán contó que querían llegar al mismo camping para compartir unos días.
“Nos fueron mandando fotos por el camino y la idea es encontrarnos con ellos allá”.
Así se va armando el recorrido: con kilómetros por completar, mensajes que llegan al teléfono y personas que ofrecen un lugar para parar. La carrera de Franco los lleva hasta Brasil, pero también les da una ocasión para reunirse.
Dentro del Renault, la organización es sencilla. Hasta Concordia había manejado Claudio; después se irían turnando.
“Vamos un ratito cada uno”, explicó Hernán.
Entre los tres se reparten el volante, el mate y los momentos para dormir. Pablo es camionero y también aporta su experiencia. Quieren llegar, pero quieren disfrutar lo que pase en el camino.
Los regalos que les confiaron
El auto lleva herramientas, repuestos, ropa y bolsos. En el portaequipajes también hay regalos para Colapinto.
Durante los meses de preparación, distintas personas se acercaron al taller con algo que querían hacerle llegar al piloto.
“Nos llevaban cosas y nos decían: ‘Si lo ven a Franco, déjenle este regalo’”, recordó Hernán.

Todavía no saben si podrán entregarlos. Encontrarse con él es una ilusión, pero aceptaron los encargos y les hicieron lugar entre sus pertenencias.
Lo que habían pensado como una aventura personal empezó a sumar a mucha más gente.
“Nosotros lo íbamos a hacer muy personal y, bueno, explotó todo”, contaron sobre la repercusión del proyecto.
Les sorprendieron los mensajes, el movimiento en las redes y la cantidad de personas que se involucraron durante la reparación del Renault.
“Nos quedamos muy sorprendidos por la cantidad de apoyo y la unión que hay”.
Un Valiant y otra historia para compartir
El dueño del Valiant decidió acompañarlos unos veinte días antes de la partida. Su vínculo con ese auto viene desde la infancia: aprendió a manejar a los siete años en uno del mismo modelo.
Hace seis años quiso volver a tener un Valiant, lo consiguió y comenzó a dejarlo a su gusto. Antes de animarse a Brasil lo probó en otros viajes, entre ellos a Córdoba.
En Concordia levantó el capó y mostró el motor. Habló del cuidado que le dedica y de las ganas de disfrutar esta experiencia.
“Es único. Dije: ‘Este es el momento para mí’”.
La frase también ayuda a entender por qué se sumó. Hay una carrera como destino y un piloto argentino al que quieren acompañar, pero cada viajero lleva además sus propias razones para estar ahí.
Seguir para encontrarse
Cuando terminó la charla, todavía trabajaban alrededor del Renault. La reparación no estaba confirmada y faltaba saber cuándo podrían continuar.
En Paso de los Libres los seguían esperando. Otros amigos mandaban fotos desde la ruta. Los mecánicos del TN intentaban resolver la falla y, entre el equipaje, permanecían los regalos que les habían confiado en Esperanza.
El apoyo a Franco también se ve en esas cosas: preparar un auto entre amigos, ofrecer ayuda para que llegue, esperar a los viajeros con una comida o acercarse al taller con un pedido.
“Si lo ven a Franco, déjenle este regalo”.








