La “Francomanía” ya se vive con fuerza en Buenos Aires. En la zona de los bosques de Palermo, miles de fanáticos se acercaron desde temprano para ser parte del Road Show de Franco Colapinto, en una jornada atravesada por banderas argentinas, emoción y mucho color.
“Francomanía” en Buenos Aires: las voces de los fanáticos en la previa del show de Colapinto
Familias, fanáticos lookeados, simuladores, merchandising y emoción en Palermo antes de la salida de Franco Colapinto al circuito callejero.

En la previa del show, El Litoral recorrió el fan zone, los sectores de entretenimiento, los puestos de merchandising y las tribunas que de a poco comenzaron a llenarse. La expectativa principal está puesta en ver al piloto argentino girar en el circuito callejero montado especialmente para el evento.
Familias y emoción por Colapinto
Claudia y Agos llegaron desde Merlo, Buenos Aires, para vivir una experiencia inédita. “Va a ser la primera vez que vea un Fórmula 1 girar”, contaron, emocionadas por compartir el momento entre madre e hija.
La pasión también llegó como herencia familiar. Claudia recordó la época de Carlos “Lole” Reutemann junto a su padre y explicó que ahora esa emoción se trasladó a Colapinto. “Es un chico humilde, empezó de abajo, quiere a su país y nos une”, expresó.
El fenómeno que acercó la F1 a nuevos públicos
Entre los fanáticos también apareció Lucía, maquilladora, que llegó con un look especial inspirado en Colapinto. Contó que estuvo desde las 5 de la mañana preparándose y que incluso hizo videos del proceso para sus redes.
“Franco hizo que todos los argentinos empecemos a mirar Fórmula 1”, dijo Lucía, que reconoció que no seguía tanto la categoría antes de la aparición del piloto argentino. Para ella, la convocatoria en Palermo demuestra el impacto popular que generó.

Simuladores, juegos y merchandising
Otro de los puntos más concurridos fue el simulador de Fórmula 1, donde se formó una larga fila para girar virtualmente en Monza. Según explicaron desde el lugar, los participantes competían por tiempos y los mejores podían acceder a una instancia final con premio vinculado al Gran Premio de Brasil.
También hubo desafío de cambio de neumáticos con la gente de Pirelli, donde familias enteras se animaron a competir “por el honor”. Corina, una de las fanáticas presentes, contó que fue ella quien contagió la pasión por la Fórmula 1 a sus padres.

El merchandising oficial también tuvo una fuerte demanda. Gorras, buzos, camperas y remeras estuvieron entre los productos más buscados, con precios que iban desde los $50.000 en remeras y gorras hasta los $135.000 en camperas.









