El miércoles 21 de mayo, en el estadio San Mamés de Bilbao, Tottenham Hotspur se impuso 1-0 al Manchester United en la final de la Europa League. El único tanto del encuentro llegó al minuto 42, cuando Brennan Johnson aprovechó una descoordinación defensiva tras un centro de Pape Sarr. El balón, tras rebotar en Luke Shaw, superó al arquero André Onana y se convirtió en el gol que definiría el partido.

































