Indian Wells dejó un miércoles con dos caras para el tenis argentino. Camilo Ugo Carabelli dio el primer paso y se metió en segunda ronda tras vencer al local Martin Damm Jr., mientras Mariano Navone se quedó sin aire en el cierre y fue eliminado por Marcos Giron.
Para Ugo Carabelli, el triunfo tuvo un sabor especial: llegaba con la necesidad de una respuesta tras una gira sudamericana irregular, con buenos picos y un final que no acompañó. En el desierto californiano, la reacción llegó con autoridad.
Ugo Carabelli: un tie-break para destrabar y un cierre firme
El primer set fue una pulseada tensa y sin quiebres, con Ugo Carabelli tomando la iniciativa. Asumió riesgos, convivió con errores no forzados, pero sostuvo una idea: buscar el punto, no esperarlo.
El momento clave llegó en el noveno juego, cuando levantó un set point y se mantuvo en partido. Con el score apretado, la definición fue al tie-break y ahí el argentino se mostró más decidido para cerrarlo 7-6(5).
En el segundo parcial mantuvo la presión desde el fondo, aceleró con la derecha y encontró el quiebre en el tramo decisivo. Con esa ventaja, administró el cierre con firmeza hasta el 6-3 que le abrió la puerta a la siguiente instancia.
Ahora, el porteño tendrá un desafío de mayor exigencia: enfrentará a Brandon Nakashima en segunda ronda, con la posibilidad de medir su tenis ante un rival de mayor rodaje en canchas rápidas y con experiencia en este tipo de escenarios.
Navone: empezó arriba, pero Giron lo empujó hasta darlo vuelta
Distinta fue la historia para Mariano Navone. El bonaerense arrancó firme, recuperó un quiebre en el primer set y golpeó en el momento justo para llevárselo 6-4, en un comienzo que alimentó la esperanza de cortar la racha.
Pero Giron creció con el partido. En el segundo parcial, el estadounidense elevó la intensidad, sostuvo mejor su saque y encontró una ventana en el 5-5, aprovechando errores de Navone para quebrar y forzar el tercer set con un 7-5 ajustado.
En el set final, el local tomó el control temprano. Un quiebre en el tercer game le permitió administrar la diferencia y jugar con el reloj a favor. Navone intentó sostenerse con actitud, pero Giron cerró el partido por 6-3 y avanzó.
Para el argentino, el torneo vuelve a dejar un mensaje claro: necesita continuidad y confianza, más allá de los cambios recientes en su equipo de trabajo. En un Masters 1000, cualquier bajón se paga caro y el margen para recomponerse es mínimo.