Irán volvió a poner en discusión su participación en el Mundial 2026 y elevó un reclamo formal a la FIFA para obtener garantías de seguridad y respeto antes de viajar a Estados Unidos. El pedido fue realizado por Mehdi Taj, presidente de la federación iraní, en un contexto de máxima sensibilidad política entre ambos países.
Irán volvió a sembrar dudas sobre su presencia en el Mundial
Mehdi Taj advirtió que la presencia de Irán en la Copa del Mundo dependerá de una reunión con Gianni Infantino y del compromiso de la FIFA para asegurar respeto absoluto a la delegación.

La advertencia no fue menor. Taj sostuvo que la selección necesita asegurarse que no se repetirán episodios similares a los que, según su visión, ya afectaron a representantes iraníes en el exterior. En ese marco, reclamó condiciones claras para que la delegación pueda competir sin insultos ni agravios hacia instituciones oficiales y militares de Irán.
Sus declaraciones instalaron otra vez una incógnita incómoda sobre el desarrollo del torneo. Aunque la FIFA ya había ratificado que Irán jugará sus partidos de la fase de grupos en Estados Unidos, desde Teherán dejaron abierta la posibilidad de revisar esa participación si no reciben garantías concretas.
El reclamo que llevó Irán a la FIFA
Taj explicó que la presencia de la selección en la Copa del Mundo podría terminar de definirse tras una reunión con Gianni Infantino, prevista para las próximas semanas en Zúrich. Allí buscará plantear de manera directa las condiciones que considera necesarias para evitar conflictos durante el torneo.

El dirigente insistió con la necesidad de “respeto absoluto” para la delegación iraní y advirtió que no habría problemas para competir solo si no se produce ningún tipo de insulto. Su mensaje apuntó especialmente a organismos oficiales y militares de su país, una mención que le dio todavía más peso político al reclamo.
La frase más fuerte llegó cuando señaló que, si ocurre algún incidente, habrá una “respuesta proporcional” e incluso existe la posibilidad de que la selección regrese a Irán. Con eso, el jefe del fútbol iraní dejó planteado un escenario de máxima tensión a poco más de un mes del arranque del Mundial.
Un antecedente reciente que agravó el malestar
El discurso de Taj no quedó aislado. El propio dirigente recordó un episodio ocurrido a fines de abril en Canadá, cuando viajó a Toronto para participar del 76° Congreso de la FIFA. Según su versión, decidió regresar a Irán después de sufrir insultos en el área de migraciones.

Sin embargo, en medios locales también circularon versiones diferentes. Algunas publicaciones sostuvieron que fue deportado por su pasado en la Guardia Revolucionaria, organización que Canadá incluyó como entidad terrorista en 2024. Ese antecedente es uno de los puntos que hoy alimentan la desconfianza de las autoridades iraníes.
La situación expone una dificultad que va más allá del fútbol. La participación de Irán no depende solamente del calendario deportivo, sino también de las políticas migratorias y de seguridad que apliquen los países organizadores, especialmente Estados Unidos y Canadá.
La postura de la FIFA y el trasfondo político
Desde la FIFA mantienen la posición oficial de que Irán jugará el Mundial 2026 como estaba previsto. De hecho, en el Congreso celebrado en Vancouver, Infantino fue terminante al afirmar que la selección iraní disputará la Copa en Estados Unidos y remarcó que el fútbol debe servir para unir al mundo.
Pero la tensión política sigue operando como un ruido de fondo constante. Irán y Estados Unidos atraviesan un conflicto abierto desde fines de febrero, hoy contenido por una tregua, aunque todavía cargado de amenazas, reproches y restricciones cruzadas.
En los últimos días, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, intentó bajar el tono y aseguró que no habrá problemas para el ingreso de los futbolistas iraníes. De todos modos, aclaró que podrían restringirse visas para integrantes de la federación con supuestos vínculos con la Guardia Revolucionaria.
Un grupo definido y una participación bajo observación
Mientras se acumulan las señales de tensión, en lo deportivo Irán ya tiene su lugar asegurado en el Mundial. El seleccionado asiático se clasificó tras quedarse con el Grupo A en la tercera ronda de las Eliminatorias y llegará a la Copa como uno de los equipos más fuertes de su confederación.
En el torneo integrará el Grupo G junto con Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Según el cronograma actual, sus partidos se disputarán en ciudades estadounidenses, un punto que ahora vuelve a quedar bajo observación por el conflicto diplomático y por las exigencias planteadas por Teherán.
El escenario, entonces, combina calendario definido y tensión abierta. La FIFA sostiene que no habrá cambios, pero Irán volvió a dejar claro que su presencia en el Mundial ya no depende solo del fútbol.










