Isack Hadjar volverá a correr este fin de semana en Bakú después de casi dos meses sin subirse a su Red Bull. La última vez que tomó el volante fue en Budapest. En el medio hubo una fractura en la muñeca, tres Grandes Premios vistos desde afuera y semanas de recuperación.
Hadjar vuelve en Bakú con la muñeca dolorida y el respaldo de Red Bull para 2027
La lesión frenó su mejor momento de la temporada, pero no cambió la decisión de Red Bull. Hadjar vuelve a competir en Bakú y continuará como compañero de Verstappen en 2027.

Ahora llega al circuito callejero de Azerbaiyán con el alta para competir, aunque admite que todavía le duele. También llega con su futuro resuelto: seguirá siendo compañero de Max Verstappen en 2027.

La lesión se produjo mientras entrenaba durante el receso de verano. Hadjar no necesitó una operación, pero la recuperación lo dejó fuera de las carreras de Países Bajos, Italia y España. Liam Lawson lo reemplazó en Red Bull durante esas tres fechas y ahora regresará a Racing Bulls, tal cual estaba previsto.
El francés explicó en Bakú que sufrió una pequeña fractura en la parte externa de la muñeca. La prueba en el simulador salió bien y confía en poder soportar las exigencias del auto, aun cuando la molestia continuará por un tiempo. Volver en un trazado urbano, después de tantas semanas sin manejar, supone una exigencia adicional. “Tengo muchas ganas de conducir otra vez”, dijo.
Red Bull tenía motivos concretos para renovarlo. Hadjar clasificó tercero en Australia, en su primer Gran Premio con el equipo, y antes de la lesión encadenó siete carreras entre los seis primeros, desde Canadá hasta Hungría. En ese recorrido consiguió un podio en Mónaco y remontó del puesto 21 al sexto en Bélgica, una actuación que Laurent Mekies destacó especialmente.

Esos números cobran peso por el lugar que ocupa. El segundo auto de Red Bull ha cambiado varias veces de manos en los últimos años, mientras Verstappen se mantuvo como referencia del equipo. Hadjar llegó esta temporada y, antes de que la lesión frenara su marcha, había conseguido algo que el equipo austríaco necesitaba: sumar con regularidad y acercarse progresivamente a su compañero.
Mekies destacó también su trabajo con los ingenieros y el tiempo que dedica al desarrollo del auto en la fábrica. Hadjar, por su parte, contó que dejó las conversaciones por el contrato en manos de su entorno. Su tarea, sostuvo, era demostrar en la pista que merecía seguir.
La renovación le da estabilidad a Red Bull para 2027. La respuesta más inmediata, sin embargo, llegará esta semana entre los muros de Bakú: allí Hadjar podrá comprobar cómo responde su muñeca y retomar el ritmo que había construido antes de la pausa.








