Lando Norris puso en palabras una responsabilidad que a veces queda detrás de los tiempos y los resultados. En la Fórmula 1 trabajan cientos de personas para que dos autos salgan a pista, pero buena parte de ese esfuerzo se resuelve en las decisiones de quienes los manejan. Después de tres fines de semana difíciles para McLaren, el británico eligió empezar por él mismo.
McLaren a prueba en el GP de Austin, y una revancha para Norris
Después de tres carreras con resultados por debajo de lo esperado, el británico reconoció sus errores y habló del esfuerzo de quienes trabajan detrás del auto. El equipo llevará mejoras a Estados Unidos para intentar recuperar terreno.

“Asumo la responsabilidad por mis errores y aprendo de ellos. Este equipo es mi motivación cada fin de semana y mi objetivo es devolver todo el trabajo que hace cada uno, mejorando, tomando mejores decisiones y representándolo de la mejor manera posible”, expresó en la previa del Gran Premio de Estados Unidos.
McLaren llega a Austin después de sumar 33 puntos entre Azerbaiyán, Malasia y Singapur. En su propio balance, la cosecha estuvo muy por debajo de las expectativas. La preocupación abarca tanto el rendimiento del MCL40 como la manera de aprovechar las oportunidades durante cada competencia.

La semana sin carreras permitió descansar después de una gira exigente, pero también revisar lo ocurrido. Ahora comienza otra seguidilla, con Estados Unidos, México y Brasil, que pondrá a prueba las respuestas del equipo.
“Después de tres carreras difíciles, tomamos lo aprendido sobre nuestro rendimiento y nuestra ejecución para ponerlo en práctica”, señaló Andrea Stella. El jefe de McLaren también recordó que “en la Fórmula 1 el éxito nunca está garantizado”, una frase que resume el momento de una estructura que necesita volver a encontrar continuidad.
Las mejoras y una expectativa moderada
La reacción también tendrá una parte concreta en el auto. Rob Marshall, responsable técnico y de diseño, confirmó que McLaren llevará a Austin un conjunto acotado de novedades para atender problemas de fiabilidad y rendimiento en las frenadas. Además, probará pequeños cambios en el piso.
Son ajustes con los que el equipo buscará darles a Norris y Oscar Piastri mejores herramientas en un circuito que, según Marshall, podría adaptarse mejor al MCL40.
“Las últimas carreras no fueron buenas para nosotros, pero creo que estamos recuperando fuerza y Austin probablemente sea un circuito más favorable para nuestro auto”, sostuvo.
El ingeniero evitó hacer pronósticos firmes. Explicó que las mejoras de los rivales, las características de cada pista y la confianza de los pilotos dificultaron anticipar el orden entre los principales equipos en las últimas fechas.

Por eso, las prácticas tendrán un valor especial. McLaren necesita comprobar si lo que encontró en sus simulaciones aparece también sobre el asfalto y definir una puesta a punto que funcione a lo largo de toda la vuelta.
El Circuito de las Américas exige respuestas distintas: tiene curvas rápidas encadenadas, frenadas fuertes y sectores lentos. También demanda cuidado con los pianos, que pueden desacomodar el auto y provocar daños. Encontrar el equilibrio será una de las tareas centrales del fin de semana.
Lo que todavía está en juego
McLaren señala que quedan seis carreras y mantiene como objetivo pelear por un lugar entre los tres primeros del campeonato de constructores. Al mismo tiempo, cada prueba aporta información para el auto de 2027.
Marshall explicó que, con cambios reglamentarios modestos para la próxima temporada, buena parte de lo aprendido este año seguirá siendo útil. Incluso cuando una pieza no tenga continuidad, entender por qué funcionó —o por qué falló— puede orientar el desarrollo.
Pero antes está Austin. Y para Norris, el compromiso tiene una medida mucho más cercana que cualquier proyecto futuro: tomar mejores decisiones y conseguir que el trabajo de quienes preparan su auto encuentre una recompensa en la pista.








