Me presento y la primera pregunta sale desde ese lugar. Cómo vive un padre la consagración de un hijo tan joven. Marco responde que la sensación es normal. Después encuentra las palabras para explicar esa normalidad que, escuchándolo, tiene más que ver con lo difícil que resulta asimilar lo que acaba de pasar.
Marco Antonelli, el papá del campeón: “Todavía no me parece verdad”
En el box de Mercedes, Marco Antonelli todavía intenta asimilar la consagración de su hijo. En una charla con El Litoral, comparte el diálogo con Toto Wolff después del título, el agradecimiento al equipo y las cosas de familia que siguen esperando en Italia.

“No me parece ni siquiera verdad. Es como si hubiera ganado una carrera o un campeonato de cuando corría en el kart o en la Fórmula 4”, dice.
El título ya está. A la familia, parece, todavía le falta tiempo para alcanzarlo.
“Quizás, poco a poco, nos demos cuenta de que es campeón del mundo de Fórmula 1”.
Todo sucede demasiado rápido
Marco vuelve varias veces sobre la velocidad de estos años. Recuerda que 2021 es la última temporada de Kimi en el karting. Cinco años después, está hablando de su hijo como campeón de la categoría a la que tantos sueñan llegar.
“Es difícil creer, es difícil entender algo tan grande. Porque sucedió totalmente de prisa”, explica.
Le pregunto si alguna vez imagina que puede pasar tan rápido. Confía en las posibilidades de Kimi, pero admite que este recorrido supera lo que espera.
“Yo pensaba que Kimi podía hacerlo muy bien en su carrera, pero no así. No después de un año de Fórmula 1”.
Para Marco, todavía conviven el piloto que consigue el título y el hijo al que acompaña desde chico. Los años de karting siguen cerca, aunque los escenarios y las responsabilidades sean otros.

“Es mérito tuyo”
En ese camino aparece Mercedes. Cuando le pregunto qué significa el equipo para los Antonelli, la respuesta es directa.
“Mercedes para la familia Antonelli es otra familia. Porque sin Mercedes no estaríamos aquí”.
Marco habla del cuidado que recibe Kimi desde niño, del apoyo durante su formación y de una estructura que lo acompaña mucho antes de que se convierta en piloto de Fórmula 1.
“Ellos han cuidado de Kimi desde que era niño, lo han apoyado en su camino, lo han ayudado y han pensado en todo”, cuenta.
Para Marco, el título también tiene algo de devolución hacia quienes sostienen ese recorrido: “Espero que con este resultado hayamos dado un poco de reconocimiento a ellos”.
La conversación vuelve entonces a México y al abrazo con Toto Wolff después de la consagración. Marco reconstruye un intercambio sencillo entre dos personas que comparten buena parte de ese recorrido.
“Toto decía: ‘Es mérito tuyo’. Y yo decía: ‘No, es mérito tuyo’. Y él decía: ‘No, es mérito tuyo’. Y yo decía: ‘No, es mérito tuyo’”.
El recuerdo alcanza para contar lo que significa ese abrazo. Cada uno encuentra en el otro una razón para explicar cómo llegan hasta acá.
Le pregunto también por las noches que Kimi pasa en la casa de los Wolff. Marco confirma que fueron algunas, aunque no recuerda cuántas. Es otro detalle de esa relación que acaba de definir como una segunda familia.
“Tiene 20 años, no hay techo”
Al hablar de lo que viene para Kimi, Marco deja una definición que reúne su juventud y las posibilidades que todavía tiene por delante: “Tiene 20 años, no hay techo”.
Cuando habla de las señales que le permiten imaginar un gran resultado en el campeonato, Marco elige Australia. Recuerda el accidente y, sobre todo, la respuesta de Kimi después.
“Cuando tenés un accidente de ese tipo, vas a la clasificación y ponés el auto en la primera fila, significa que tenés las ideas muy claras”, sostiene.
En esa reacción ve confianza y la capacidad de seguir adelante. También cree que el respaldo del equipo le da a Kimi un motivo más para empujar: responder a quienes creen en él. Es uno de los momentos que destaca al mirar el recorrido de su hijo.
La nonna y las cosas de siempre
La familia todavía no puede volver a Italia. Le pregunto quién los espera para celebrar y Marco cuenta que aún no tienen definida una fiesta. “Creo que ya hay alguien que está pensando en hacerla en Italia, para nosotros, un poco por todos lados”, cuenta. “Veremos la sorpresa que nos hacen”.
Cuando aparece la nonna en la charla, sí hay una certeza.
“La nonna hace las tagliatelle con ragù”.
Después del título, de los viajes y de tanto por asimilar, también está esa comida familiar esperando del otro lado.
La conversación mira un momento hacia el futuro. Le pregunto si alguna vez le gustaría ver a Kimi con los colores de Ferrari.
“¿Quién lo sabe? Es tan joven. Ahora estamos en Mercedes, después lo veremos”, responde.
Pero lo que más le importa conservar no tiene que ver con el equipo. Como padre, le pide que siga siendo el mismo. Se lo dice de manera tajante: “Si él cambia, yo no estoy más con él”. Y enseguida agrega: “Si él sigue así, yo, hasta que pueda, toda la familia estará siempre con él”.
Antes de terminar, le pregunto por la mejor carrera de Kimi.
“La que todavía tiene que llegar”.
Marco todavía intenta entender el título que su hijo acaba de ganar, pero ya encuentra un lugar para lo que viene. Después habrá tiempo de volver a Italia, celebrar y sentarse a la mesa de la nonna. Por ahora está acá, en el box de Mercedes, hablando de Kimi como lo que sigue siendo para él: su hijo.








