La charla con Franco Colapinto cambia de auto por un rato. Después de hablar del Alpine, del balance y del trabajo con los ingenieros, aparece el Renault 6 de los chicos de Esperanza. Franco se subió, lo manejó y ahora cuenta la experiencia. Pero antes de detenerse en los cambios en el tablero o en el motor, habla de quienes hacen tantos kilómetros para acompañarlo.
Colapinto, el Renault 6 de Esperanza y el cariño de los hinchas: “Son unos capos”
En el encuentro con El Litoral en San Pablo, Franco destaca el esfuerzo de los argentinos que viajan para acompañarlo y cuenta su experiencia al volante de la renoleta santafesina. El azul y amarillo de su traje también entra en la charla.

“Lo que más es para destacar es la pasión con la que los argentinos vivimos cada deporte y vivimos cada situación”, dice en el encuentro con Mariela enviada del diario santafesino El Litoral en San Pablo.
La pregunta por la renoleta lo lleva al esfuerzo de los fanáticos. Para él, esa forma de estar cerca tiene algo especial: “No hay ningún otro fan de algún otro país que ponga tanto esfuerzo para ver a su piloto, para bancar a su deportista”.
Es su manera de valorar lo que recibe cada vez que los argentinos se organizan para ir a verlo. Detrás de las banderas hay viajes, horas de ruta y un trabajo que, en el caso de los santafesinos, también incluye poner un auto en condiciones para llegar hasta Brasil.
“Yo soy un agradecido”, expresa, y destaca “el esfuerzo que hace la gente para venir a acompañarme y a verme”.
De las redes al encuentro
Franco ya sabía del viaje antes de conocer personalmente a los chicos. Le llegaban por las redes las imágenes de ese Renault 6 que había salido de Esperanza rumbo a Brasil. El encuentro le permite ponerles cara a quienes venía siguiendo a la distancia.
“Una linda experiencia”, resume sobre la vuelta en el auto, y asegura estar “muy feliz de haberlos conocido”.

Al contar las horas que pasan al volante para llegar, vuelve sobre lo que significa ese gesto. Y explica que compartir un momento con ellos también es su manera de responder.
“Fue una pequeña forma de mostrarles un cariño muy grande que les tengo”, dice.
El agradecimiento aparece varias veces en su respuesta. El piloto que recibe el apoyo también quiere que quienes viajan sepan que ese esfuerzo le importa.
“Siempre voy a estar más que agradecido con esa gente”, afirma.

Los cambios, el motor y el trabajo de los chicos
También hay espacio para hablar de manejo. En la renoleta, las marchas se buscan lejos de las levas de un Fórmula 1.
“Los cambios en el tablero”, aclara Franco. Describe que la segunda va hacia atrás y que para encontrar la tercera hay que mover la palanca hacia adelante y hacia un costado.
Conocer el auto de cerca también le permite apreciar el trabajo que hacen para recuperarlo y salir a la ruta.

“Son unos capos los chicos”, destaca. “Cómo dejaron el auto, espectacular. El motor estaba nuevo, Pablo hizo el motor de cero”.
En la charla aparece además la parada en Concordia por un problema con el alternador, durante la fecha del Turismo Nacional. Franco escucha la referencia a la ayuda que encuentran allí y responde: “Lindo que haya muchos mecánicos para arreglar”.
El Renault 6 ya tiene otra historia para llevar de regreso a Esperanza. A los kilómetros del viaje se suma ahora la vuelta con el piloto al que vienen a alentar.

Azul y amarillo, y una pista sobre el casco
El cierre del encuentro también deja lugar para el fútbol. El traje azul y amarillo de este fin de semana remite enseguida a Boca, el club del que Franco es hincha.
Los colores aparecen en la conversación y Colapinto agrega un anticipo: “Ya van a ver el casco también”.
Por ahora deja esa expectativa abierta.








