La primera vez lo dijo en broma. Max Verstappen había visto los baches de Austin durante una carrera del Mundial de Resistencia y comentó que necesitaría una columna nueva para volver a correr allí. Pero cuando llegó a Texas y le preguntaron otra vez, explicó que detrás de aquella ocurrencia había una preocupación real.
Los baches de Austin, un reclamo que se hace sentir en la Fórmula 1
Verstappen habló del estado de su columna, Norris contó que necesita medicación para el dolor de cabeza y Russell pidió mejores pistas. Los testimonios que ponen en alerta a la Fórmula 1 en la pista norteamericana.

“Estaba bromeando sobre eso en la carrera anterior, pero la verdad es que no es realmente una broma”.

Desde afuera se ve un auto que salta sobre el asfalto y sigue. Adentro hay un piloto que recibe el golpe, sostiene la cabeza, mantiene las manos en el volante y tiene que llegar a la próxima curva. Verstappen quiso hablar de esa parte de su trabajo durante la jornada de medios del Gran Premio de Estados Unidos.
“El año pasado, por ejemplo, tiras alrededor de 5-6G en una curva, pero tuve algunos impactos, la carga vertical, que fue de más de 9G sobre mi columna”, relató. “Puedo decirte que realmente no es divertido y, especialmente cuanto más grande te haces, más y más piensas en eso”.
La preocupación después de tantos años
El cuatro veces campeón contó que se realizó controles médicos y que el estado de la parte baja de su columna le preocupa. Después de más de una década en la Fórmula 1, empieza a mirar esos golpes también por las consecuencias que pueden dejarle.
“Sé que eso es parte de las carreras y sé que puede ser parte del deporte”, reconoció. Pero consideró que seguir aceptando esas condiciones significa exponerse a un castigo mayor.
Su reclamo tampoco nace de un rechazo a Austin. Al contrario: disfruta del circuito y de la ciudad. Precisamente por eso insiste en que las irregularidades merecen una solución de fondo y no dejar pasar mas tiempo.

“Me encanta esta pista, me encanta este lugar”, aclaró, antes de calificar los baches como “inaceptables”.
También el campeón Lando Norris contó lo que sucede
Lando Norris describió otra consecuencia de esas sacudidas. Hay circuitos en los que debe prepararse para el dolor incluso antes de ponerse en marcha.
“Necesito tomar pastillas para el dolor de cabeza antes de salir”, contó.
El piloto de McLaren explicó que los movimientos del auto hacen que su cabeza golpee con fuerza contra el apoyacabezas. También expresó la frustración de haber señalado el problema muchas veces y seguir teniendo que convivir con él. Sus expresiones exponen la incomodidad que acompaña al piloto mientras intenta frenar, doblar y competir.
George Russell fue más moderado al hablar de Austin, pero también pidió atención sobre el estado de las pistas.
“Las pistas de F1 probablemente necesitan reasfaltarse cada dos años”, planteó.

El británico explicó que los autos circulan tan cerca del suelo que cualquier pequeño desnivel se siente. A eso sumó la menor amortiguación de los neumáticos actuales: el piloto tiene menos margen para absorber las irregularidades.
En Austin, los movimientos del terreno arcilloso sobre el que está construido el circuito hacen que los baches reaparezcan. Verstappen considera que las reparaciones en la superficie apenas alivian el problema y reclama trabajar sobre lo que ocurre debajo del asfalto, aunque demande tiempo y dinero.
Su preocupación está en las frenadas y en las curvas, donde un golpe inesperado llega cuando el piloto ya está sometido a una gran exigencia.
Antes de que comenzara la actividad, los pilotos dejaron un reclamo que va más allá de encontrar una buena puesta a punto. Austin conserva un trazado que disfrutan manejar. Ahora piden poder recorrerlo sin que cada vuelta les pase factura en el cuerpo.








