Kimi Antonelli se ríe con Lewis Hamilton durante la conferencia de prensa. Comparte bromas, escucha y responde. En Austin tiene por delante la primera oportunidad de convertirse en campeón del mundo de Fórmula 1, pero todavía encuentra espacio para disfrutar de esas pequeñas escenas de un fin de semana que podría recordar toda su vida.
Antonelli, a un paso de su sueño y con los pies en la tierra: “Mi papá es mi sostén
El italiano de Mercedes puede convertirse en campeón del mundo este domingo en Austin. Entre las charlas con su ingeniero, las bromas con Hamilton y el apoyo de su familia, intenta vivir con calma el momento más importante de su joven carrera.

“Es una locura si te ponés a pensarlo. Por eso voy a intentar no pensar en eso”, reconoce.
Tiene 20 años y está en su segunda temporada en la categoría. Ganó ocho de los 17 grandes premios disputados y sumó otros seis podios. Esa campaña lo dejó frente a una posibilidad que imaginó muchas veces cuando era chico y que ahora necesita manejar con el mismo cuidado con el que prepara cada carrera.
“Sería un sueño. Es algo con lo que sueño desde que era pequeño. Encontrarme en esta posición es increíble, pero al mismo tiempo tengo que seguir trabajando y empujando”, dice.
Para consagrarse este domingo necesita ganar y que su compañero de Mercedes y principal rival, George Russell, termine noveno o más atrás. También depende de los resultados de Lewis Hamilton y Max Verstappen. El propio Kimi sabe que la combinación es difícil.
“Para mí tiene que ser un fin de semana perfecto y los demás tienen que tener un mal resultado, algo que es poco probable. Por supuesto, puede pasar cualquier cosa”.
La familia, cerca
Cuando la conversación se aleja de las cuentas del campeonato, Antonelli habla de quienes mejor lo conocen. De las personas que lo acompañaron mucho antes de que su nombre apareciera entre los candidatos al título.

“Mi papá es mi sostén. Junto con mi mamá y el resto de mi familia, es quien mejor me conoce. Sabe cómo acompañarme. Mientras crecía me enseñó todo sobre las carreras y ahora me enseña más sobre la vida”, cuenta.
Su padre no siempre quiso que se dedicara al automovilismo. Conocía un deporte que, según explicó Kimi, puede ser “cruel” en algunos momentos. Esa preocupación también estuvo presente en el camino que hoy lo tiene tan cerca de la consagración.
Por eso, cuando habla de lo conseguido, el italiano también agradece. A su familia y a Mercedes, por haber apostado por él y por el apoyo económico que le permitió seguir adelante con su carrera.
Ahora le toca afrontar una experiencia nueva, incluso para alguien que creció entre circuitos: preparar una carrera sabiendo que puede terminarla como campeón del mundo.
“A disfrutar”
El jueves por la mañana, Antonelli se reunió con su ingeniero de carrera, Peter Bonnington, “Bono”. Entre los temas del fin de semana hubo una consigna que quiso llevarse consigo.
“Simplemente dijimos: ‘A disfrutar’. Mantener la misma mentalidad que tuve durante todo el año”.
Para Kimi, eso significa ir una carrera a la vez, buscar una victoria cada vez que sale a pista y evitar que las cuentas le ocupen todo el fin de semana. También quiere terminar bien la temporada, convencido de que lo que consiga ahora puede ayudarlo a empezar el próximo año con confianza.
“Todavía no terminó”, insiste.
Si logra el título esta temporada, será el campeón más joven de la historia de la Fórmula 1 y superará el récord que Sebastian Vettel estableció en 2010. Es una dimensión enorme para un piloto de 20 años, aunque él prefiera concentrarse en el trabajo que falta.

La mirada de Hamilton
Hamilton, que compartió con Antonelli parte de su último año en Mercedes mientras el italiano se preparaba para llegar a la Fórmula 1, también tuvo palabras para él.
“Diría que tiene un alma bastante madura dentro de ese cuerpo joven”, expresó el siete veces campeón.
Durante la conferencia compartieron risas y bromas. Kimi se mostró distendido, aunque eso no alcanza para saber qué sentirá cuando se acomode en el auto y llegue el momento de correr.

Por ahora, elige apoyarse en lo que lo trajo hasta acá: su equipo, su familia y una manera de afrontar cada fin de semana que quiere conservar incluso ante la oportunidad más grande de su vida.
“Primero vamos a intentar terminar bien el trabajo y después podremos disfrutar. Sería un logro increíble, pero todavía falta un poco”.
El sueño está cerca. Kimi lo sabe. Y mientras espera el domingo, sigue escuchando a ese papá que antes le enseñaba sobre carreras y que hoy lo ayuda a entender todo lo que viene con ellas.








