Mercedes quedó lejos de Ferrari, pero encontró razones para mantener la esperanza.
El inesperado problema que dejó a Mercedes lejos de Ferrari
El W17 perdió rendimiento por el subviraje y el sobrecalentamiento de los neumáticos durante la vuelta rápida. Aunque la diferencia se acercó al segundo, el ritmo mostrado en las tandas largas mantiene al equipo con esperanzas de luchar por la pole.

El W17 sufrió con el equilibrio, los baches y el sobrecalentamiento de los neumáticos en la vuelta rápida. Sin embargo, su ritmo en las tandas largas fue más competitivo y el equipo todavía considera posible luchar por la pole.
Mercedes atravesó su viernes más complicado de la temporada en el Gran Premio de Hungría. George Russell terminó quinto en la segunda práctica y Kimi Antonelli fue 13°, aunque el italiano no pudo completar su vuelta rápida con neumáticos blandos.
Las posiciones, sin embargo, no explican por completo la preocupación del equipo. Lo que encendió las alarmas fue la diferencia con Ferrari y, principalmente, la manera en la que el W17 fue perdiendo rendimiento a medida que avanzaba la vuelta.
Lewis Hamilton encabezó el doblete de la escudería italiana, mientras que Russell quedó a 752 milésimas. Mercedes comenzó el fin de semana lejos de la punta, pero considera que esa distancia no representa el verdadero potencial de su auto.

Un problema que comenzó con el equilibrio
Mercedes llegó al Hungaroring esperando encontrarse con una superficie más uniforme después de los trabajos realizados sobre el asfalto. Esa previsión permitía pensar en una puesta a punto más rígida para mantener estable la plataforma del auto en las curvas de velocidad media.
La realidad fue diferente. La pista presentó nuevas irregularidades y obligó al equipo a buscar un compromiso entre la estabilidad aerodinámica, el comportamiento sobre los baches y la necesidad de evitar que el monoplaza golpeara contra el suelo.
El W17 quedó fuera de su ventana ideal. Los pilotos encontraron un auto nervioso, difícil de colocar en las curvas y demasiado sensible a las fuertes ráfagas de viento que atravesaron el circuito durante la jornada.
“Tanto para mí como para Kimi el auto estuvo lejos de ser perfecto. Creemos que existe margen para mejorar”, reconoció Russell.

La diferencia apareció curva tras curva
Mercedes podía acompañar el ritmo de Ferrari durante la primera parte de la vuelta. Russell llegó a la salida de la curva 5 con una diferencia inferior a una décima respecto de Hamilton.
El verdadero problema comenzaba a partir de allí, cuando el Hungaroring ingresa en su sector más técnico y las curvas se suceden casi sin descanso.
El W17 mostraba un marcado subviraje: Russell intentaba girar, pero el auto no conseguía cerrar la trayectoria y tendía a desplazarse hacia el exterior. El británico debía reducir más la velocidad y exigir los neumáticos delanteros para mantener el monoplaza dentro de los límites de la pista.
Ese deslizamiento elevaba rápidamente la temperatura de las cubiertas. Con cada curva, el neumático delantero perdía un poco más de adherencia y el problema inicial se volvía progresivamente mayor.

No se trató de una pérdida concentrada en un solo sector. Mercedes fue cediendo pequeñas fracciones de tiempo en cada cambio de dirección, hasta llegar al último tramo de la vuelta con los neumáticos fuera de su condición ideal.
En las curvas 13 y 16, los pilotos también encontraron dificultades para hacer rotar el auto y volver al acelerador. La falta de estabilidad comprometía tanto el paso por curva como la velocidad de salida.
El Hungaroring no dio tiempo para recuperar los neumáticos
Aunque la temperatura del asfalto se mantuvo por debajo de los 30 grados durante la segunda práctica, los neumáticos igualmente sufrieron sobrecalentamiento.
La explicación está en las características del circuito. En el Hungaroring casi no existen rectas prolongadas que permitan enfriar las cubiertas. Cuando un piloto comienza a deslizar en el segundo sector, arrastra el exceso de temperatura durante el resto de la vuelta.
Para Mercedes, el inconveniente no fue solamente conseguir que los neumáticos alcanzaran la temperatura correcta, sino mantenerlos dentro de esa pequeña ventana de funcionamiento.
“El auto parecía desequilibrado, difícil y nervioso. Creemos que probablemente sea un problema relacionado con los neumáticos, porque no logramos llevarlos a la temperatura adecuada”, explicó Bradley Lord, subdirector de la escudería.

Las tandas largas cambiaron el panorama
El rendimiento de Mercedes fue más alentador cuando los equipos comenzaron sus simulaciones de carrera. Con mayor cantidad de combustible y un ritmo menos extremo, el W17 se mostró más competitivo y constante.
En una tanda larga, el neumático puede alcanzar su temperatura de manera progresiva. La exigencia tampoco se concentra en un solo intento, como ocurre durante una simulación de clasificación.
Esa diferencia permite pensar que Mercedes no sufre una carencia absoluta de velocidad. Su principal dificultad está en extraer todo el rendimiento del auto y de los neumáticos durante una sola vuelta.
Russell también destacó esa diferencia: “Nuestro ritmo a una vuelta no pareció bueno, pero somos competitivos en las tandas largas. Al final ocurrió lo que temíamos con Ferrari”.
Ferrari fue fuerte donde Mercedes esperaba
La velocidad de Ferrari no sorprendió por completo a Mercedes. Las características del Hungaroring resaltan la capacidad del SF-26 para mantener un buen equilibrio y cambiar de dirección en los sectores más trabados.
Hamilton y Charles Leclerc fueron los más rápidos con neumáticos blandos y medios. Ferrari encontró rendimiento desde las primeras vueltas, mientras Mercedes necesitó modificar la puesta a punto sin conseguir resolver totalmente sus inconvenientes.
Aun así, la escudería alemana evita considerar definitiva la diferencia del viernes.
“El ritmo de Ferrari no es alarmante, pero representa un objetivo realmente importante. Esperamos poder luchar por la pole”, sostuvo Lord.
La noche más importante para Mercedes
Mercedes deberá decidir cuánto puede modificar el W17 sin comprometer el ritmo de carrera que mostró durante las tandas largas. Necesita conseguir que el auto gire mejor, especialmente en el segundo sector, pero también conservar la estabilidad y evitar un desgaste excesivo.
El viento cambiaría de dirección durante el sábado, lo que puede modificar nuevamente el comportamiento de los monoplazas y reducir el valor de algunas referencias obtenidas el viernes.
Ferrari comenzará la jornada como favorita después de liderar las dos prácticas, pero Mercedes todavía no se considera fuera de la pelea. Su viernes no mostró un auto necesariamente lento, sino uno que no logró aprovechar su potencial.
Si el equipo consigue equilibrarlo y controlar la temperatura de los neumáticos durante la vuelta rápida, Russell y Antonelli podrán acercarse. Si el subviraje continúa, la sucesión de curvas del Hungaroring volverá a amplificar cada dificultad y Ferrari tendrá una oportunidad concreta de aumentar la presión sobre el equipo que dominó el comienzo de la temporada.








