El equipo ganó ocho de las diez carreras disputadas, aunque los problemas técnicos le impidieron aprovechar todo el potencial del W17. Toto Wolff espera completar un fin de semana sin fallas en el Gran Premio de Hungría.
Mercedes quiere cerrar su dominio antes del receso, pero la fiabilidad sigue bajo sospecha
El equipo ganó ocho de las diez carreras disputadas, aunque los problemas técnicos le impidieron aprovechar todo el potencial del W17. Toto Wolff espera completar un fin de semana sin fallas en el Gran Premio de Hungría.

Mercedes llegará al Hungaroring como la referencia de la temporada 2026, pero con una preocupación que todavía no logró resolver. El W17 demostró ser el coche más competitivo de la parrilla, aunque diferentes problemas de fiabilidad provocaron una importante pérdida de puntos.
El equipo de Brackley ganó ocho de los diez Grandes Premios disputados: seis con Kimi Antonelli y dos con George Russell. Ferrari consiguió las otras dos victorias, en Barcelona y Silverstone, y se mantiene como su principal perseguidor.
Antonelli recuperó el camino del triunfo en Bélgica después de una actuación que Toto Wolff definió como una demostración de madurez. El italiano administró sus neumáticos, preparó sus maniobras y consiguió la sexta victoria de su temporada.

“Kimi merecía ganar en Silverstone y no fue posible. En Spa hizo una carrera de gran madurez. Tiene 19 años, pero cuenta con una inteligencia para competir que le permite esperar el momento adecuado”, destacó el director de Mercedes.
Wolff sostuvo que el joven piloto construyó su ataque sin exigir innecesariamente los neumáticos y volvió a confirmar el potencial del monoplaza.
“Mercedes tiene hoy el coche más rápido. Leclerc tomó la delantera por el Virtual Safety Car; de lo contrario, Kimi habría continuado liderando. De todos modos, el grupo está muy unido: Ferrari estuvo más fuerte últimamente, Verstappen también es competitivo y todavía no vimos todo de Norris”, analizó.
La deuda pendiente del W17
La velocidad no siempre estuvo acompañada por la confiabilidad. Mercedes y los demás equipos que utilizan su unidad de potencia sufrieron dificultades relacionadas con el despliegue de energía, especialmente durante las largadas.
“Todos los motores Mercedes tienen problemas al arrancar. No contamos con toda la energía y Kimi también lo sufrió. Tenemos un motor muy rápido y un coche que funciona, pero la fiabilidad no es la que nos gustaría”, admitió Wolff.
George Russell fue uno de los más perjudicados. En Bélgica sufrió un inconveniente con el turbo antes del contacto con Lewis Hamilton que terminó con su abandono. El británico tampoco pudo aprovechar el potencial del coche en otras competencias debido a diferentes fallas técnicas.

Para Wolff, Russell todavía puede convertirse en el principal rival de Antonelli en la pelea por el campeonato.
“Espero que el antagonista de Kimi sea George, porque eso significaría que gana un Mercedes. Demostramos en cada carrera que el rendimiento está, pero no siempre logramos convertir ese potencial en resultados”, reconoció.
Un desafío diferente en Budapest
El Hungaroring presenta características distintas de Silverstone y Spa. Su trazado sinuoso, con pocas rectas y una sucesión constante de curvas, reduce algunas de las exigencias energéticas que condicionaron a Mercedes en las últimas competencias.
“Hungría representa un desafío diferente. Silverstone y Spa tienen mayores limitaciones en la recuperación y el despliegue de energía, mientras que Budapest cambia las necesidades del coche y la manera de afrontar el fin de semana”, explicó Wolff.
Aunque Mercedes parte como favorito, el director del equipo advirtió que las diferencias son reducidas y que cualquier inconveniente puede alterar el resultado.
“Nuestro objetivo es sencillo: completar un fin de semana limpio y fiable, y conseguir los puntos que el coche es capaz de sumar antes del receso de verano”, concluyó.








