La primera gran falta de palabra de la FIFA para con las selecciones en los mundiales se dio en el año 1938. Jules Rimet, presidente de la Federación intuía que se aproximaba una nueva guerra - Alemania había invadido Austria - y decidió que el mundial se disputara en Francia, su país. En Sudamérica generó enojo porque la promesa era hacer un torneo en cada continente.


































