La NBA avanza hacia su expansión: Seattle y Las Vegas quedaron a un paso de tener equipo
La liga votará a fines de marzo el inicio formal del proceso para sumar dos nuevas franquicias. Si se aprueba, el plan apunta a que debuten en la temporada 2028-29.
Después de más de 20 años sin cambios en su mapa, la NBAdio este lunes un paso decisivo hacia una nueva expansión. La Junta de Gobernadores (dueños) tratará entre el 24 y el 25 de marzo una propuesta para avanzar exclusivamente con dos plazas: Seattle y Las Vegas. La idea es que, si el proceso sigue su curso, ambas franquicias comiencen a competir en la temporada 2028-29.
La liga no anunciará todavía equipos nuevos ni nombres oficiales. Lo que se pondrá sobre la mesa es la autorización para abrir el proceso de compra y desarrollo de esas franquicias. En otras palabras: no es la confirmación final, pero sí el paso institucional que puede terminar de convertir una vieja especulación en un proyecto concreto.
La última vez que la NBA se expandió fue en la temporada 2004-05, con el ingreso de Charlotte Bobcats. Desde entonces, la competencia se mantuvo en 30 equipos. Por eso, este movimiento tiene un peso especial: marcaría el regreso de la liga a una fase de crecimiento que no se veía desde hace más de dos décadas.
2014, el último año de los Bobcats en la NBA antes de volver a llamarse Hornets. Foto: Reuters
Seattle aparece como una sede con fuerte valor simbólico para la NBA. La ciudad fue hogar de los históricos SuperSonics hasta su mudanza en 2008, mientras que Las Vegas se consolidó en los últimos años como una plaza cada vez más ligada al negocio de la liga, con eventos, visibilidad y mercado.
Para que el plan avance, la propuesta debe reunir 23 de los 30 votos de los gobernadores de la NBA. Si supera esa instancia, luego quedará una votación final más adelante en el año para cerrar formalmente el salto de 30 a 32 franquicias. Según ESPN, dentro de la liga hay impulso para seguir adelante con ese camino.
¿La vuelta de los Supersonics?
La historia de Gary Payton, Shawn Kemp, Detlef Schrempf y otras leyendas podría volver a asociarse de manera directa con Seattle. Si la expansión se concreta, la ciudad recuperaría una marca con enorme peso simbólico en la NBA: los Supersonics, campeones en 1979 y finalistas también en 1978 y 1996.
Desde que comenzaron a tomar fuerza los rumores de expansión, Seattle apareció como la candidata número uno. No solo por su mercado y por su tradición deportiva, sino también por la herida que dejó la salida de la franquicia en 2008, cuando el equipo fue trasladado a Oklahoma City y pasó a convertirse en los Thunder.
Schrempf, Payton y Kemp, el trio de los Sonics
Aquel cambio no fue una simple decisión deportiva. El conflicto se arrastró durante años por la situación del KeyArena, un estadio que los dueños consideraban obsoleto para competir en la NBA moderna. Tras no encontrar una solución local para renovar o reemplazar la cancha, el grupo empresario encabezado por Clay Bennett avanzó con la mudanza.
La salida terminó de sellarse en 2008, luego de un acuerdo judicial con la ciudad de Seattle. El grupo propietario aceptó pagar 45 millones de dólares para romper el vínculo con el estadio, con la posibilidad de sumar otros 30 millones bajo determinadas condiciones. En ese entendimiento también quedó establecido que el nombre, los colores y la historia de los Supersonics permanecerían en Seattle.
Por eso, una eventual expansión no significaría apenas el nacimiento de un equipo nuevo. Para buena parte de los fanáticos, sería el regreso de una identidad histórica que nunca terminó de irse del todo. Seattle no solo busca una franquicia: busca recuperar una parte de su lugar en la historia de la NBA.
El negocio en Vegas
Si Seattle representa la tradición y la nostalgia de los viejos Supersonics, Las Vegas encarna el negocio hacia el que mira hoy la NBA.
La ciudad de Nevada hace años forma parte del ecosistema de la liga: allí se juega la Summer League más importante del receso y, con el tiempo, ese torneo dejó de ser una simple vidriera de novatos para convertirse en una cita fija del calendario, con presencia de figuras, dirigentes, celebridades y patrocinadores.
Los Knicks fueron campeones en Las Vegas de la NBA Cup. Foto: Gentileza
La propia NBA confirmó que la edición 2026 volverá a disputarse en Las Vegas, del 9 al 19 de julio, con los 30 equipos de la liga.
La elección de Las Vegas no responde solo al atractivo turístico. También tiene que ver con el peso que ganó la ciudad como sede de grandes eventos y como mercado deportivo en expansión. Desde la inauguración de la NBA Cup, el torneo en medio de la temporada regular, la final se juega allí.
En ese contexto, una eventual franquicia NBA aparece menos como una apuesta arriesgada y más como un paso lógico dentro de una plaza que la liga ya conoce, explota y visita todos los años.
Las Vegas, casa de la Summer League. Foto: Reuters
Además, alrededor de la ciudad aparece otro factor imposible de ignorar: la nueva estructura de poder de los Dallas Mavericks. La NBA aprobó en 2023 la venta del control mayoritario de la franquicia a las familias de Miriam Adelson y Patrick Dumont, vinculadas al imperio de Las Vegas Sands.
Ese dato no significa que Dallas vaya a mudarse, algo que distintos reportes descartaron, pero sí muestra que dentro del mapa de poder de la liga crecieron dirigentes y capitales ligados directamente al negocio del juego y al desarrollo de grandes complejos de entretenimiento.
Por eso, cuando se habla de una NBA en Las Vegas, no se piensa solamente en una ciudad famosa. Se habla de una sede que ya funciona como punto de encuentro de la liga durante el receso, que tiene visibilidad internacional y que además está conectada con grupos empresarios que conocen de cerca el negocio del espectáculo deportivo.
Aunque falten un par de años, en el caso de que las votaciones sean positivas, la temporada 28-29 será bisagra en la historia de la liga. Un nuevo equipo, un calendario aún más ajustado (se sumarían partidos) y la probabilidad de la vuelta de una gran franquicia dormida.