Habíamos compartido algunos minutos una semana antes, en medio de la velocidad y la inmensidad de Spa-Francorchamps. El reencuentro se produjo en el Hungaroring, otro circuito histórico, aunque con características completamente diferentes. Allí, durante el fin de semana del Gran Premio de Hungría, Nicolás Varrone recibió a El Litoral para hablar sin apuro sobre una temporada que también representa un nuevo comienzo en su carrera.
Nicolás Varrone, a solas con El Litoral: “Pase lo que pase, esto me va a hacer mejor piloto”
El argentino recibió a este medio en el paddock del Hungaroring y realizó un balance de la mitad de temporada en la Fórmula 2. Habló de su adaptación, la exigencia mental, las dificultades en clasificación y el desafío de abandonar su zona de confort para perseguir el sueño de llegar a la Fórmula 1.

La Fórmula 2 comparte el escenario con la Fórmula 1 y todo sucede bajo su mirada. En el paddock se cruzan pilotos, ingenieros, responsables de equipos y representantes. Cada clasificación, cada maniobra y cada reacción pueden ser observadas por quienes toman decisiones dentro de la máxima categoría. Varrone lo sabe, pero procura convivir con esa presión sin perder de vista el proceso que atraviesa.
“Fue una temporada que arrancó muy bien, quizás mejor de lo que esperaba. Después tuvimos un poco de mala suerte y algunas carreras difíciles”, contó el argentino en diálogo exclusivo con este medio.
Varrone llegó a Van Amersfoort Racing por un camino diferente al de casi todos sus rivales. No avanzó de manera consecutiva desde la Fórmula 4 hacia la Fórmula Regional, la Fórmula 3 y finalmente la F2. La falta de presupuesto interrumpió aquella ruta y lo llevó hacia la resistencia, donde construyó una carrera internacional, se convirtió en piloto oficial de Corvette y ganó las 24 Horas de Le Mans y el Campeonato Mundial de LMGTE Am en 2023.

La oportunidad de regresar a los monopostos apareció cuando ya tenía un nombre consolidado en otro mundo. Aceptarla significaba abandonar certezas, modificar su preparación y volver a aprender. No dudó.
Una temporada de señales positivas
La primera parte del campeonato dejó resultados que demostraron su velocidad y otros fines de semana en los que el potencial no pudo transformarse en puntos. Hasta el receso, Varrone sumó 14 unidades y se ubicó 19º en el certamen.
Su primera actuación destacada llegó en Miami. En apenas su segundo fin de semana en la Fórmula 2, clasificó sexto, a tres décimas de la pole position, y terminó cuarto en la carrera Sprint. Más tarde, en Canadá, fue séptimo en la prueba principal y consiguió la vuelta más rápida.
“En cuanto al ritmo y al rendimiento estamos bien. Tuvimos muy buenas etapas, pero hay que mejorar un poco las clasificaciones”, reconoció.
La clasificación es el punto central de su análisis. En una categoría extremadamente pareja, una décima puede representar varias posiciones y largar lejos de la punta condiciona las dos carreras. Quienes parten más cerca de los líderes pueden administrar los neumáticos, elegir estrategias menos arriesgadas y evitar buena parte de los incidentes que se producen en el pelotón.
“Si clasificás entre los diez, tanto en la carrera del sábado como en la del domingo estás adelante”, explicó.
En Spa y Hungría, El Litoral pudo observar de cerca ese proceso. Cada salida a pista continuaba después dentro del box, con el análisis de la información y el trabajo junto a los integrantes de Van Amersfoort Racing para encontrar esas décimas capaces de modificar un fin de semana entero.
“Obviamente quiero mejorar y rendir mejor en muchos aspectos, pero estamos trabajando con el equipo para que suceda”, señaló.

También hubo oportunidades que desaparecieron por circunstancias ajenas. En Spa, una bandera roja neutralizó la estrategia con la que había quedado en condiciones de disputar los primeros lugares.
“Estaba peleando la victoria, así que fue una lástima. Pero son carreras de autos y eso siempre puede pasar. El trabajo lo estamos haciendo bien”, sostuvo.
El gran resultado todavía no llegó, pero Varrone conserva una convicción que repitió durante la charla: “Cuando sale una, salen todas”.
Aprender en cinco vueltas
La dificultad no reside solamente en conducir rápido. La Fórmula 2 ofrece una práctica de apenas 45 minutos antes de la clasificación. Para Varrone, que llega a numerosos circuitos sin la experiencia previa acumulada por sus adversarios, cada salida a pista se convierte en un aprendizaje contrarreloj.
“Es intenso porque hay muy poco tiempo. Sin tener esa experiencia en Fórmula 3 o en otras categorías, en cinco vueltas hay que llegar al nivel de la clasificación”, explicó.
Sus rivales conocen los escenarios, las referencias de frenado y muchos de los pequeños secretos que solamente aparecen después de completar cientos de vueltas. El argentino debe construir esa información durante los primeros minutos del viernes y, casi inmediatamente, buscar el límite.
“Demanda mucha exigencia mental estar al límite en tan poco tiempo. Estoy muy enfocado en tratar de sacar lo mejor”, agregó.

Esa diferencia permite comprender por qué sus actuaciones más contundentes aparecieron en Miami y Canadá, dos escenarios que se incorporaron esta temporada al calendario de la categoría y en los que todos debieron comenzar prácticamente desde cero.
“Por eso el comienzo del año fue bueno. Fuimos a Miami y Canadá, circuitos que nadie conocía demasiado, y pude sentirme mejor”, recordó.
De cara a lo que resta de la temporada, mira especialmente a Madrid, un trazado nuevo para todos, y también a Bakú, otro escenario que deberá descubrir rápidamente.
Un auto que exige otra preparación
El cambio desde los GT y los prototipos hacia un Fórmula 2 también modificó su cuerpo. En la resistencia debía mantenerse lo más liviano posible. Ahora conduce un monoposto sin dirección asistida, que demanda una preparación diferente.
“Tuve que cambiar mucho, especialmente en el aspecto físico. El Fórmula 2 no tiene dirección hidráulica y es muy pesado, así que trabajé mucho el tren superior y gané músculos”, detalló.

La adaptación alcanza incluso la forma de utilizar los neumáticos. Los compuestos son muy sensibles a la temperatura y su preparación puede definir una vuelta de clasificación antes de que el piloto cruce la línea de meta.
“El neumático es muy especial, no solamente en carrera, sino también a la hora de ejecutar una vuelta. Hay que comenzar el giro con las temperaturas justas. Es algo muy fino y otra de las cosas que debemos trabajar”, explicó a El Litoral.
La Fórmula 1 observa
Durante el fin de semana de Hungría convivieron en el mismo escenario la Fórmula 1, la Fórmula 2, la Fórmula 3 y la Porsche Supercup. Para los jóvenes pilotos, esa cercanía representa una oportunidad, pero también una evaluación permanente.
En ese ambiente no cuentan únicamente los resultados. También quedan expuestos el trabajo de los pilotos, su manera de afrontar las dificultades y su capacidad para responder bajo presión. Varrone sabe que la Fórmula 1 está allí, observando, pero intenta que esa cercanía no se transforme en una carga.
“No lo estoy sufriendo, para nada. Lo estoy disfrutando”, aseguró. “Es un gran desafío para mi carrera y para mí. Estoy trabajando mucho y saliendo de una zona de confort”.
Su temporada también transcurre entre dos mundos. Mientras aprende los secretos de la Fórmula 2, mantiene su vínculo como piloto oficial de Corvette y continúa participando en competencias de resistencia. Una semana antes de Spa corrió las 6 Horas de San Pablo, donde volvió a manejar un auto asociado a algunos de los mejores momentos de su trayectoria.
“Hago un poco de todo. Fueron cinco fines de semana a pleno, pero estoy haciendo lo que me gusta. Fue muy lindo volver a manejar el Corvette. Me trae muy buenos recuerdos”, contó.
Una apuesta que ya tiene sentido
Varrone todavía no quiere proyectar públicamente qué sucederá después. Prefiere avanzar paso a paso, trabajar sobre la clasificación y buscar el fin de semana que le permita plasmar en un resultado todo lo que el equipo ya observa en su ritmo de carrera.
La Fórmula 2 regresará en septiembre en Monza. Luego llegarán Madrid, Bakú, Lusail y Yas Marina. Todavía quedan oportunidades para alcanzar ese podio que estuvo cerca en distintos momentos de la primera mitad del campeonato.
Sin embargo, el argentino ya encontró una razón que trasciende cualquier posición final.

“Pase lo que pase, esto me va a hacer mejor piloto”, afirmó antes de despedirse.
Lo vimos una semana antes en la inmensidad de Spa y volvimos a encontrarlo en el paddock más estrecho del Hungaroring. En dos circuitos completamente diferentes, Varrone transmitió la misma tranquilidad. Sabe que eligió el camino más difícil: dejó un territorio en el que ya había ganado para exponerse otra vez al aprendizaje.
También sabe que algunas oportunidades aparecen una sola vez. Y esta decidió vivirla plenamente.








