“Tengo ritmo, por si acaso”. Isack Hadjar ya había dejado pasar a Max Verstappen, pero ahora era él quien podía ir más rápido. Lo veía delante, sin poder superar al McLaren de Oscar Piastri, mientras George Russell se alejaba en la punta. El francés avisó por radio, buscó un espacio y volvió a insistir. Red Bull escuchó, aunque esta vez no dio la orden de cambiar las posiciones.
Estrategia y órdenes de equipo: las claves del doble podio de Red Bull en Bakú
La estrategia en pista y los intensos cruces por radio entre los pilotos marcaron una jornada determinante para el doble podio del equipo austríaco en Bakú.

En esa espera se jugó una parte del doble podio que el equipo consiguió el sábado en Bakú. Verstappen terminó segundo y Hadjar, tercero. Para llegar hasta allí, hubo que resolver una situación que fue cambiando con el correr de las vueltas: primero Max tuvo más velocidad; después, Isack. Y a los dos todavía les quedaba una parada que podía modificar otra vez la diferencia.
Verstappen había largado octavo, bastante más atrás de lo que esperaba. Los problemas de motor y las banderas amarillas del viernes lo habían dejado sin aprovechar el potencial del auto en clasificación. En carrera recuperó terreno, pasó a Lando Norris y en la séptima vuelta alcanzó a su compañero. Red Bull pidió el intercambio y Hadjar le dejó el lugar.

Por delante quedaba Piastri. Pero lo que parecía el siguiente paso de la remontada se convirtió en un problema.
“No estoy seguro de que estos medios sean muy buenos”, advirtió Max.
El neerlandés había elegido ese compuesto para largar, igual que Russell. Los entrenamientos habían mostrado poca diferencia de duración entre medios y blandos, pero detrás del McLaren la falta de adherencia se hacía sentir. Piastri, con blandos, defendía su posición; Verstappen exigía los neumáticos para seguirlo y no encontraba cómo pasar.
Hadjar también había largado con blandos y se sentía mejor. Cuando desde el equipo le preguntaron cuánto más rápido podía ir, respondió que entre dos y tres décimas por vuelta. Aunque enseguida agregó: “Estoy contento de quedarme aquí, honestamente; si no, solo vamos a perder tiempo”.
No significaba que fuera a quedarse callado. Cuando se asomó por el lado interno y Max le cerró el paso, pidió por radio: “¡Dile que siga empujando!”. Quería saber si su compañero estaba en dificultades. Después recordó que tenía ritmo y que sus neumáticos seguían bien.
Los mensajes, recogidos en el análisis del sitio oficial de la Fórmula 1, muestran esa parte de la carrera que el resultado por sí solo no cuenta. Hadjar tenía con qué avanzar y quería aprovecharlo. Verstappen trataba de salir de detrás de Piastri. Y el equipo debía decidir cuánto podía ganar con otro cambio de posiciones.

Red Bull les permitió competir, pero no volvió a intervenir para invertir el orden. Mientras tanto, Russell llegó a tener diez segundos de ventaja.
Quedaba, sin embargo, la segunda parte de la carrera. Max iba a disponer de los blandos para el final; Hadjar y Piastri debían pasar a los medios, el compuesto con el que Verstappen venía sufriendo. Isack lo tenía presente y, después de la carrera, explicó cuál era su objetivo.
“Ya sabía que en ese momento el tercero era mi objetivo, Piastri era el hombre a batir para mí”, dijo a Sky Sports F1.
La oportunidad llegó tras las paradas. Verstappen colocó los blandos durante el primer período de auto de seguridad y superó al australiano en la reanudación. Con el McLaren fuera del camino, pudo ir detrás de Russell. Hadjar también dejó atrás a Piastri cuando el piloto de McLaren bloqueó en la primera curva.

Los dos Red Bull estaban ahora en posiciones de podio, aunque ya no tenían el mismo ritmo. En las últimas trece vueltas, Hadjar perdió casi once segundos respecto de los líderes, pese a haber girado prácticamente todo ese tramo sin un auto delante. Los neumáticos habían cambiado la situación.
Max llegó cerca de Russell, tanto como para que después apareciera la pregunta sobre lo que habría podido hacer largando más adelante. Él mismo reconoció que la clasificación los había condicionado, pero fue prudente al hablar de una posible victoria.
“Creo que, aunque hubiera empezado segundo, el ritmo de George habría sido muy difícil de superar”, sostuvo.
También aclaró que la diferencia en la llegada se había reducido porque el Mercedes encontró una bandera amarilla en la curva 15. Durante el último tramo, recordó, la distancia había estado alrededor de un segundo.
Hadjar tuvo que aceptar que su mejor momento de la carrera lo encontrara detrás de su compañero. Lo discutió por radio, intentó aprovechar su velocidad y terminó conforme con el tercer puesto que había ido a buscar. Red Bull necesitó de esa lectura del francés tanto como de la remontada de Verstappen para poner a los dos en el podio de Bakú.








