El Lotus de Senna que marcó una era sale a subasta por hasta 10 millones de euros
El icónico Lotus 98T con el que Ayrton Senna brilló en 1986 será subastado por RM Sotheby's. Se trata del último Lotus con la histórica decoración negro y dorado John Player Special.
Este auto en particular fue utilizado por el tricampeón brasileño durante los primeros ocho Grandes Premios de 1986
El histórico Lotus 98T que condujo Ayrton Senna en la temporada 1986 de Formula 1 volverá a captar la atención del mundo del automovilismo, pero esta vez fuera de las pistas. El emblemático monoplaza será subastado a comienzos de marzo por la firma especializada RM Sotheby's, con una estimación que oscila entre 8 y 10 millones de euros.
Este auto en particular fue utilizado por el tricampeón brasileño durante los primeros ocho Grandes Premios de 1986
Se trata del chasis 98T-3, uno de los cuatro ejemplares fabricados por el equipo Team Lotus para aquella temporada.
Este auto en particular fue utilizado por el tricampeón brasileño durante los primeros ocho Grandes Premios de 1986, período en el que consiguió dos victorias —España y Detroit—, tres podios adicionales y cinco pole positions, consolidando su reputación como uno de los pilotos más veloces de su generación.
El monoplaza pertenece a un coleccionista privado desde 2016, quien ahora decidió confiar su venta a la prestigiosa casa de subastas. Las ofertas podrán realizarse entre el 4 y el 11 de marzo, en una puja que promete atraer a coleccionistas y fanáticos de la máxima categoría.
El último Lotus negro y dorado
Más allá de su valor deportivo, el 98T ocupa un lugar especial en la historia por ser el último Lotus con la icónica decoración negro y dorado de John Player Special, una combinación que marcó una era en la Fórmula 1 durante los años 70 y 80.
El emblemático monoplaza será subastado a comienzos de marzo por la firma especializada RM Sotheby's
A partir de 1987, con la llegada del patrocinio de Camel, los autos del equipo adoptaron el característico color amarillo, cerrando definitivamente una etapa estética que hoy es considerada de culto.
Una máquina de la era turbo
El 98T también representa uno de los capítulos más extremos de la Fórmula 1: la primera era turbo. Equipado con el motor Renault EF15B, el monoplaza alcanzaba cifras descomunales para la época.
En configuración de clasificación, gracias a turbos especiales y sobrealimentación adicional, el impulsor podía rozar los 1.200 caballos de fuerza. En ritmo de carrera, la potencia se limitaba a unos 900 CV para preservar la fiabilidad mecánica.
Steve Hallam, entonces ingeniero jefe de Senna, recordó en declaraciones a la casa de subastas el nivel de exigencia técnica que implicaba aquella tecnología: los turbos se reemplazaban después de cada sesión clasificatoria debido al estrés extremo al que eran sometidos.
Los mecánicos, protegidos con gruesos guantes térmicos, trabajaban entre piezas incandescentes que chisporroteaban al enfriarse, en una escena que reflejaba tanto la crudeza como la épica de aquella etapa del automovilismo.
Casi cuatro décadas después, ese mismo auto que rugía en los circuitos más desafiantes del mundo vuelve a escena, convertido en pieza de colección y símbolo de una era irrepetible.