El informe de Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total que publicó este jueves el INDEC, en simultáneo con la inflación de mayo, dejó una doble lectura para el Gobierno. Por un lado, la canasta total marcó la variación más baja desde septiembre del año pasado. Por el otro, la alimentaria volvió a quedar tras cinco meses por encima de la inflación general, que fue de 2,1%.
La canasta básica tocó un piso, pero los alimentos aumentaron por encima del IPC
La Canasta Básica Total subió 2% en mayo, su menor valor desde septiembre, mientras que la Canasta Básica Alimentaria aumentó por encima de la inflación general tras cinco meses. Una familia tipo necesitó $681.246 para no caer en la indigencia y $1.498.741 para no quedar bajo la línea de pobreza.


El dato importa porque la CBA define la línea de indigencia, es decir, el ingreso mínimo necesario para cubrir los requerimientos alimentarios indispensables. La CBT, en cambio, amplía esa referencia a bienes y servicios no alimentarios y funciona como umbral de pobreza.
El INDEC lo planteó de manera directa: “Durante mayo de 2026, la variación mensual de la canasta básica alimentaria (CBA) fue de 2,4% mientras que la de la canasta básica total (CBT) fue de 2,0%”. Además, señaló que ambas registraron variaciones interanuales de 36,2% y 34,9%, respectivamente.

En el acumulado del año, la CBT trepó 14,5%, levemente por debajo del IPC acumulado de 14,7%. En tanto, la CBA subió en estos cinco meses 15,6%, casi un punto por encima de la inflación general. Estos datos le permite al oficialismo reforzar la idea de una desaceleración del costo de vida. Pero la composición interna matiza el diagnóstico.
Por hogares en mayo
El salto frente a abril fue claro. La familia tipo había necesitado $665.053,35 para no ser indigente y $1.469.767,89 para no ser pobre. En un mes, la canasta alimentaria sumó $16.192,74 y la canasta total otros $28.973,51.

Para un adulto equivalente, la línea de indigencia quedó en $220.467,99 y la de pobreza en $485.029,58. En abril, esos valores habían sido de $215.227,62 y $475.653,04. La diferencia mensual fue moderada, pero no menor cuando se multiplica por la composición de los hogares.
En el caso de un hogar de tres integrantes —una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61—, el ingreso necesario para no caer en la indigencia fue de $542.351,26. Para no quedar por debajo de la línea de pobreza, ese mismo hogar necesitó $1.193.172,77.

La familia tipo, ejemplificada por el organismo por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 y una hija de 8, necesitó $681.246,09 para cubrir la canasta alimentaria y $1.498.741,40 para cubrir la canasta total. Es decir: casi un millón y medio de pesos para no ser considerada pobre bajo la medición oficial.
Para un hogar de cinco integrantes —un varón y una mujer de 30 años, con tres hijos de 1, 3 y 5 años—, la CBA llegó a $716.520,97 y la CBT a $1.576.346,14.
El aumento en la comida
La variación de la canasta de alimentos (2,4%) tuvo un rebote después de abril, cuando había marcado una suba de apenas 1,1%. Además, volvió a quedar por encima del Índice de Precios al Consumidor general tras cinco meses corriendo por debajo: la última vez fue en enero, cuando la CBA marcó 5,8% y el IPC 2,9%.
La variación de precios también puso el foco sobre el rubro que más pesa en los hogares de menores ingresos. La dinámica se puede observar con la evolución en la división Alimentos y bebidas no alcohólicas del IPC. En el acumulado de los primeros cinco meses del año, alimentos avanzó 16,2%, contra 14,7% del IPC general.

El detalle de precios en mayo ayuda a explicar la tendencia. El tomate redondo encabezó los aumentos de mayo con una suba de 62,8%. Le siguieron lechuga, con 14,3%; papa, con 12,9%; cebolla, con 10,2%; y galletitas de agua envasadas, con 9,2%. También quedaron por encima del promedio batata, dulce de leche, manteca, leche fresca entera en sachet y queso sardo.
También hubo productos por debajo del IPC, pero concentradas en otros productos. El limón cayó 25,3%, la naranja 24,4%, la banana 4,6%, el zapallo anco 2,4% y el asado 1,6%. También bajaron huevos, cuadril, nalga, carne picada común y paleta.
Cómo se miden las canastas
El informe del INDEC recuerda que la Canasta Básica Alimentaria se construye a partir de “los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles” para que un varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra esas necesidades durante un mes.
A partir de esa unidad de referencia, denominada adulto equivalente, se calculan los valores para distintos tipos de hogares según edad, sexo y composición familiar. Por eso, el organismo aclara que “la composición de cada hogar, en términos de adultos equivalentes, determina un valor de CBA específico para ese hogar”.

Para obtener la Canasta Básica Total, el INDEC amplía la CBA con bienes y servicios no alimentarios. La estimación surge de aplicar el coeficiente de Engel, definido como la relación entre gastos alimentarios y gastos totales observados en la población de referencia.
Ese método explica por qué la CBT puede moverse a un ritmo distinto al de la CBA. En mayo, esa diferencia jugó a favor del índice total. Pero el dato alimentario volvió a marcar la zona más sensible del cuadro social: aun con una inflación general más baja, el rubro que define la indigencia siguió por encima del promedio.








