La demanda de dólares volvió a ganar fuerza en Argentina. El dato aparece en las estadísticas oficiales del Banco Central y muestra un cambio relevante respecto de los meses anteriores.
Dólar en Argentina: por qué volvió a crecer la demanda y qué puede pasar con el precio en los próximos meses
Los ahorristas compraron US$ 4.124 millones en el mercado de cambios durante julio, según el último informe del Banco Central. El dato duplicó prácticamente las compras netas de junio. Al mismo tiempo, el organismo acumuló fuertes compras de divisas durante 2026. Qué variables pueden definir la evolución de la cotización.

Durante julio, los ahorristas realizaron compras netas de moneda extranjera por US$ 4.124 millones, frente a los US$ 2.821 millones registrados en junio.
La cifra incluye principalmente compras de billetes, pero también gastos en el exterior y otros giros de divisas.
El movimiento se produce en un mercado cambiario que funciona desde abril de 2025 bajo un régimen de flotación entre bandas.
Desde enero de 2026, los límites de esa banda se actualizan mensualmente

El esquema busca permitir que el tipo de cambio se mueva según la oferta y la demanda, pero establece límites dentro de los cuales opera el mercado.
Al mismo tiempo, hay un elemento que diferencia el escenario actual de otros períodos de fuerte presión cambiaria: el Banco Central continúa comprando dólares.
En julio adquirió US$ 2.163 millones y, según informó la propia entidad, acumuló compras por US$ 13.337 millones entre enero y el 31 de julio.
La pregunta que aparece ahora es qué puede ocurrir con el precio del dólar durante los próximos meses.
La respuesta no puede ser una cifra única, porque dependerá de la relación entre la demanda de divisas, la oferta proveniente de exportadores, la evolución de las reservas, la inflación, las tasas de interés y las expectativas económicas.
¿A dónde se fueron los US$ 4.124 millones comprados en julio?
Por qué aumentó la demanda de dólares
Las estadísticas del BCRA permiten observar con mayor precisión qué está detrás del incremento.
En julio, los ahorristas compraron netos US$ 4.124 millones. De ese total, US$ 2.916 millones correspondieron a compras de billetes, US$ 786 millones a egresos por servicios y otros gastos corrientes y US$ 546 millones a giros de divisas sin fines específicos.
El dato es significativo porque las compras de billetes por parte de particulares pasaron de US$ 2.015 millones en junio a US$ 2.916 millones en julio.
Esto no significa necesariamente que todo ese dinero haya salido del sistema financiero argentino.
El propio BCRA estimó que, de las compras de billetes y divisas sin fines específicos realizadas durante julio, alrededor de US$ 1.000 millones quedaron depositados en bancos locales, mientras que otros US$ 1.000 millones incrementaron la posición de activos externos.

Además, unos US$ 900 millones fueron entregados a las entidades para cubrir gastos de servicios y otros consumos corrientes realizados con tarjetas.
Hay otro cambio estructural que ayuda a entender el fenómeno. Desde 2025, las personas residentes pueden acceder al mercado de cambios para formar activos externos en billetes o depósitos sin un límite general, siempre que la operación se realice mediante débito en una cuenta de una entidad financiera local y se cumplan las condiciones establecidas por la normativa.
Por lo tanto, una mayor compra de dólares por parte de los ahorristas no necesariamente representa por sí sola una corrida cambiaria. Es un comportamiento que debe analizarse junto con la oferta de divisas y con la capacidad del sistema para absorber esa demanda.
El Banco Central también está comprando dólares
Mientras las personas aumentaron sus compras, el BCRA mantuvo una posición compradora en el mercado de cambios.
Durante julio, el organismo adquirió US$ 2.163 millones. El resultado fue posible en un mercado donde los clientes de las entidades vendieron US$ 1.166 millones, las entidades financieras US$ 783 millones y el Tesoro Nacional US$ 146 millones.
El sector privado no financiero también fue vendedor neto de moneda extranjera por US$ 502 millones.
Dentro de ese grupo, el complejo de oleaginosas y cereales fue el principal oferente, con ventas netas por US$ 3.505 millones, principalmente vinculadas con operaciones de bienes.
Esta combinación es central para analizar qué puede pasar con el dólar.
Por un lado, existe una demanda importante de divisas por parte de las personas. Por otro, continúa ingresando una cantidad significativa de dólares provenientes del comercio exterior y otros sectores del mercado cambiario.
Mientras la oferta de dólares pueda acompañar la demanda, la presión sobre el tipo de cambio puede mantenerse contenida. Si, en cambio, la demanda crece a un ritmo mayor que la oferta, la cotización puede recibir una presión alcista.
No se trata de una predicción sino de la lógica básica de un mercado en el que el precio se determina por la interacción entre compradores y vendedores.

Qué espera el mercado para el dólar hacia fin de año
Una de las referencias oficiales para conocer las expectativas es el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central.
El último relevamiento disponible al momento de esta nota, correspondiente a julio y publicado el 6 de agosto, reunió las estimaciones de 45 participantes, entre consultoras, centros de investigación y entidades financieras.
La mediana de las proyecciones ubicó el tipo de cambio nominal mayorista en $1.512 por dólar para agosto de 2026 y en $1.652 para diciembre de 2026. Para el denominado Top 10 de analistas, el valor esperado para diciembre era algo menor: $1.605.
Es importante remarcar que estas cifras no son una proyección del Banco Central. El REM recopila las estimaciones de especialistas privados y funciona como una referencia sobre las expectativas del mercado.
La trayectoria esperada por el consenso era gradual: $1.512 para agosto, $1.546 para septiembre, $1.577 para octubre, $1.618 para noviembre y $1.652 para diciembre.
Esto plantea un escenario en el que el mercado no esperaba un salto abrupto del dólar, sino una suba progresiva durante la segunda mitad del año.
Sin embargo, una proyección no es una garantía. Las expectativas pueden modificarse si cambian la inflación, las tasas de interés, el ingreso de dólares por exportaciones, la demanda de divisas o las condiciones financieras internacionales.

La inflación también será determinante
El otro dato que debe mirarse junto con el dólar es la evolución de los precios.
El INDEC informó que la inflación nacional fue de 2,1% en julio de 2026, acumuló 19,3% en los primeros siete meses del año y alcanzó 33,8% interanual.
Este comportamiento es relevante porque el régimen cambiario vigente vincula la actualización mensual de las bandas con el último dato de inflación disponible, con un rezago de dos meses.
En otras palabras, la evolución de los precios internos forma parte de la mecánica que determina cómo se desplazan los límites dentro de los cuales puede fluctuar el tipo de cambio.
Pero también existe otra cuestión: si los precios argentinos aumentan más rápido que el dólar durante un período prolongado, se modifica el tipo de cambio real y pueden cambiar los incentivos para comprar o vender divisas.
Por eso, mirar únicamente la cotización nominal puede resultar insuficiente para comprender el comportamiento del mercado.

Qué factores pueden presionar al dólar en los próximos meses
Hay varias variables que serán importantes durante el segundo semestre.
La primera es la demanda de los ahorristas. Si las compras de dólares continúan aumentando, habrá una mayor demanda sobre el mercado cambiario.
La segunda es la liquidación de exportaciones. En julio, el complejo oleaginosas y cereales aportó US$ 3.505 millones de ventas netas de moneda extranjera. La continuidad de ese flujo será relevante para la oferta de dólares.
La tercera variable son las reservas. El BCRA informó que acumuló US$ 13.337 millones de compras en el mercado de cambios entre enero y julio. Esa posición compradora constituye un elemento importante para la capacidad del organismo de fortalecer su posición externa.
La cuarta es la tasa de interés en pesos. El rendimiento de los instrumentos denominados en moneda local puede influir en las decisiones de ahorro e inversión.
Cuando las tasas ofrecen retornos atractivos frente a la expectativa de depreciación del peso, pueden reducirse los incentivos a dolarizar carteras; si ocurre lo contrario, la demanda de cobertura cambiaria puede aumentar.
Finalmente están las expectativas. En Argentina, el comportamiento del mercado cambiario no depende solamente de los datos actuales.
Las expectativas sobre inflación, actividad económica, reservas, política monetaria y situación fiscal también pueden modificar las decisiones de empresas y ahorristas.

¿Puede el dólar subir más de lo previsto?
Con la información disponible, no existe una base oficial que permita afirmar que el dólar necesariamente tendrá una determinada cotización en los próximos meses.
Lo que sí puede hacerse es observar los escenarios.
El escenario de mayor estabilidad sería aquel en el que la oferta de divisas proveniente de exportaciones continúa siendo suficiente para atender la demanda, el BCRA mantiene capacidad de compra y las expectativas de inflación permanecen contenidas.
Un segundo escenario sería el de mayor presión cambiaria, si las compras de dólares de personas y empresas continúan aumentando mientras disminuye la oferta de divisas. En ese caso, el precio podría ubicarse por encima de las expectativas actuales del REM.
También puede darse un escenario intermedio, con una suba gradual del dólar en línea con la dinámica prevista por el mercado.
El régimen de bandas agrega otro elemento: el tipo de cambio puede fluctuar dentro de un rango que actualmente se actualiza en función de la inflación. Para el 2 de septiembre de 2026, el BCRA establece un límite inferior de $738,77 y un límite superior de $1.882,53 por dólar. Estos valores representan los límites del régimen, no una previsión de que el dólar vaya a alcanzar el techo.
La diferencia es importante: que exista un techo no significa que el mercado vaya a llegar hasta allí.

Qué muestra hoy el mercado cambiario
Los datos oficiales dejan una fotografía con señales contrapuestas.
La demanda de dólares por parte de las personas humanas aumentó con fuerza en julio, hasta alcanzar US$ 4.124 millones de compras netas. Al mismo tiempo, el Banco Central mantuvo una posición compradora y acumuló US$ 13.337 millones en compras durante los primeros siete meses del año.
El mercado, por su parte, esperaba en su último relevamiento disponible un dólar mayorista de $1.652 para diciembre, mientras que la inflación proyectada continuaba siendo una variable central para las expectativas económicas.
Por eso, más que buscar una cifra exacta sobre cuánto costará el dólar dentro de tres o cuatro meses, los datos disponibles permiten identificar qué habrá que mirar: la demanda de divisas de las personas, la liquidación del sector exportador, las compras del BCRA, la evolución de las reservas, la inflación y las tasas de interés.
La próxima edición del REM será especialmente relevante porque permitirá comprobar si los analistas mantienen o modifican sus proyecciones después de conocer los datos más recientes. Según el calendario del Banco Central, el próximo relevamiento correspondiente a agosto de 2026 está previsto para el 4 de septiembre.








