La mesa de los argentinos terminó en el 2025 con porciones más chicas para el asalariado. Eso es, en esencia, lo que dejó el informe Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra del cuarto y último trimestre del año pasado, publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
La torta se agrandó, pero el salario se llevó una porción más chica
La cuenta de generación del ingreso dejó una foto incómoda al cierre de 2025: menos participación salarial, más espacio para las ganancias, estancamiento del empleo total y un mercado laboral cada vez más apoyado en el rebusque y el trabajo por cuenta propia.


La radiografía de la economía nacional que traza el informe evidenció una pérdida de participación del trabajador asalariado registrado en la riqueza generada y con el empleo buscando refugio en el cuentapropismo ante la erosión que mostró la formalidad del mercado laboral.
Cómo se distribuyó la riqueza
Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la participación de la Remuneración al Trabajo Asalariado (RTA) en el Valor Agregado Bruto (VAB) se ubicó en el 44,4%, un descenso de 0,97 puntos porcentuales respecto al mismo período del 2024. Mientras que el Excedente de Explotación Bruto (EEB), que mide la rentabilidad empresaria, alcanzó el 42,1% del VAB, registrando un incremento de 0,36 puntos en la comparación interanual.

La secuencia de esta medición muestra un 2025 que comenzó con una mejora relativa de los salarios tras el piso de 2024, pero que terminó perdiendo aire. El VAB se agrandó de 487 billones en el cuarto trimestre de 2024 a 800 billones en el mismo periodo de 2025. Pero ese crecimiento no se volcó a la base de la pirámide: en el primer trimestre, la RTA llegó a representar el 49,1% del VAB, pero ese impulso se diluyó hasta el 44,4% del cierre.
El informe del organismo desglosa quiénes empujaron esta suba de las ganancias. Según el INDEC, el incremento del excedente empresario se debió principalmente a las subas en sectores como las "Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler" (1,65 p.p.), la "Intermediación financiera" (0,99 p.p.) y la "Agricultura, ganadería, caza y silvicultura" (0,88 p.p.). Por el contrario, mostraron incidencias negativas el comercio (-1,48 p.p.) y la industria manufacturera (-1,36 p.p.), tradicionales motores del empleo masivo, reflejando una actividad económica que se enfrió en los sectores que más derraman hacia el consumo interno.

En términos de distribución, excluyendo al sector público del análisis, la participación de los salarios en el sector privado cayó al 36,5%, mientras que el excedente empresario subió al 48,1%; es decir, poco más de un tercio quedó para los trabajadores. Según la incidencia, la administración pública y la enseñanza fueron los sectores que incidieron más negativamente en la remuneración, con descenso de 0,38 y 0,12 puntos interanuales respectivamente, reflejando el ajuste en las partidas estatales que también golpea los ingresos medios.
El empleo no creció y las horas cayeron
El otro costado del informe es la mano de obra. Al mirar la película completa del año, el mercado laboral resistió en cantidad, pero perdió en calidad. Los puestos de trabajo totales fueron 23.178 millones y variaron un 0% interanual. Ese estancamiento ocultó el desplazamiento interno: "la caída de los puestos de trabajo asalariados de 0,7% y un aumento de los puestos de trabajo no asalariados de 1,6%".

Es decir que se afianzó el "rebusque". El empleo registrado, que garantiza obra social y aportes jubilatorios, retrocedió un 0,7% en el último tramo del año. El empleo asalariado no registrado —en "negro"— mostró una leve baja del 0,6%. El segmento que sostuvo la ocupación fue el de los cuentapropistas, definido por el INDEC como "no asalariados", que creció 1,6% interanual en el trimestre y un asombroso 3,7% en el promedio anual de 2025.
Esta dinámica refuerza una tendencia que se venía gestando desde el inicio de la gestión actual. Mientras sectores dinámicos como la minería o las finanzas requieren poca mano de obra, los sectores que más "ponen el cuerpo" padecieron la actividad. Así, el trabajador que queda fuera del sistema formal no desaparece de la estadística, sino que se refugia más en el ingreso mixto —que se incrementó al 14,9% del VAB en el cuarto trimestre—, intentando compensar lo que el mercado formal no ofrece con esfuerzo propio, creatividad emprendedora y las bondades del empleo de plataformas.
Otro dato que enciende alarmas es la cantidad de horas efectivamente trabajadas. El informe revela que las horas totales anualizadas tuvieron un descenso del 1,8% interanual. Esta caída es mucho más profunda que la variación de los puestos de trabajo, lo que indica que no solo hay menos empleo formal, sino que el que queda es menos intensivo o tiene más tiempo ocioso.
El desglose por categoría refuerza el análisis: "la caída de las horas trabajadas fue de 3,2% para los registrados", mientras que en los no asalariados subieron un 0,9%. Al mirar el promedio anual, la brecha se acentúa: en 2025, "las horas trabajadas totales tuvieron una suba de 0,3%. Este aumento fue menor al de los puestos de trabajo, por lo que las horas por puesto tuvieron un descenso de 0,7%", remarca el informe. Es decir, se trabajó menos tiempo, no por elección, por falta de demanda en los sectores de mayor empleabilidad.










