Ante la Asamblea Legislativa, el presidente Javier Milei se refirió a la transición laboral que vive la Argentina bajo su gobierno. Señaló que la transformación productiva redundará en más trabajo y mejor pago.

El presidente defendió la apertura comercial y proyectó un crecimiento apalancado en energía barata, desarrollo minero y la inteligencia artificial, frente a indicadores que reflejan caída del empleo formal y más informalidad.

Ante la Asamblea Legislativa, el presidente Javier Milei se refirió a la transición laboral que vive la Argentina bajo su gobierno. Señaló que la transformación productiva redundará en más trabajo y mejor pago.
En ese mapa, delineó oportunidades con energía, minería, industria pesada, data centers e infraestructura para la inteligencia artificial, y prometió que ese combo “va a suplir con creces” lo que se pierde en sectores tradicionales.
El presente laboral, sin embargo, muestra una paradoja: crecimiento de la actividad económica y un mercado de trabajo que se reacomoda hacia modalidades de menor calidad que el empleo formal, con aumento de monotributistas y expansión de tareas para plataformas.
Milei optó por responder en su discurso a una pregunta que se instaló con fuerza durante las últimas semanas: ¿cuáles serán los nuevos empleos para los argentinos? "Muchos temen que en la Argentina del mañana falte trabajo, pero nosotros no. Todas estas nuevas industrias van a suplir con creces la demanda de trabajo retirada por las viejas industrias, y con muchos mejores sueldos", planteó durante uno de los últimos tramos.

La gran apuesta libertaria es compensar la sangría de sectores tradicionales con la expansión energética. El futuro narrado por el presidente es uno en que "la energía abundante y barata" producida en el sur del país será el "insumo transversal" que traccionará la producción nacional. "La minería se despegará por toda la Cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo. Pero este boom no es solo una noticia para el sector energético. La energía barata es el insumo transversal que cambia la ecuación de localización industrial", fue el escenario que planteó. Y sobre esa base, enumeró un abanico de posibilidades: petroquímica, siderurgia, aluminio, hidrógeno, procesamiento de litio y minerales críticos y data centers con el "frío natural de la Patagonia” para instalar infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.
En ese tramo, buscó despejar el miedo al reemplazo tecnológico: cuestionó lo que llamó “falacia ludita” y, para graficarlo, dijo que si el progreso técnico generara desempleo masivo, después de la Revolución Industrial el mundo tendría “90%” de desocupación. “Miren los datos y verán que no hay apocalipsis”, insistió.

En ese marco, Milei también ubicó a la Argentina como “eslabón natural” de cadenas de valor con recursos y ubicación "estratégicos": En sus palabras: "Tenemos minerales críticos que necesita Occidente: petróleo, energía nuclear y energía renovable para abastecer cadenas de producción de escala. Tenemos tierra, agua y capacidad agroindustrial para garantizar la seguridad alimentaria del hemisferio. Y tenemos la ubicación: el extremo sur del continente, con salida a los dos océanos y presencia en la Antártida. Somos un eslabón natural de la cadena de valor estratégica de Occidente".
Mientras la economía exhibe dos años consecutivos de crecimiento, el empleo muestra un comportamiento dispar en esa dinámica. Las advertencias apuntan a la naturaleza "heterogénea" del crecimiento, que indica que sectores como el minero treparon un 16%, pero eso no se tradujo en más empleo, a diferencia de la industria y la construcción que son los que dinamizan el mercado interno. Ante este cuadro de situación, Milei aludió a la "dimensión moral" del comercio: "El problema con la protección es que está mal. Restringir el comercio es cercenar la libertad". En cambio, subrayó los dividendos del RIGI, con proyectos en marcha "que se distribuyen en 11 provincias y demandarán más de 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos".

En otro tramo de su discurso, el presidente destacó que la actividad creció un 6,6% en 2024 y un 3,3% en 2025 de acuerdo al relevamiento EMAE del INDEC. Pese al alza, las estadísticas del empleo formal muestran un retroceso entre fines de 2023 y fines de 2025. Según los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino difundidos por la secretaría de Trabajo, entre noviembre de 2023 y de 2025 se perdieron unos 192 mil puestos de trabajo asalariado privado. Sumado a la "motosierra" en el sector público -que el INDEC calculó en casi 64 mil en los últimos dos años- el recorte llega a unos 260.000 empleos registrados.
"Qué alergia le tienen a los datos. El desempleo bajó", reprochó Milei a la oposición en su discurso. En efecto, la desocupación medida por el INDEC se ubicó en 6,3% en el tercer trimestre de 2025, un punto por encima del 5,4% que había en el mismo período de 2023 cuando asumió. La mejora, sin embargo, muestra un mercado laboral en tensión, ya que el retroceso en el desempleo se dio "a fuerza de rebusque". Según mostró la Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra del INDEC correspondiente al tercer trimestre de 2025, hubo una caída del empleo asalariado formal que fue “parcialmente compensada” por una suba de ocupaciones de inferior calidad.

Los ingresos fueron otra variable para la misma ecuación. “Hemos triplicado el salario en dólares”, afirmó Milei en el discurso. Si bien hubo un incremento similar al enunciado, la comparación no es lineal según especialistas, ya que esa medición no toma en cuenta la inflación en bienes y servicios que impactan en el costo de vida. La retribución en relación de dependencia también tuvo alusión en la reforma sancionada en extraordinarias, a la que presentó como una norma para "barrer con un delirio de hace 50 años" que estará "en línea con una economía” que vive “la mayor transformación de la historia”.
Sobre esa nueva arquitectura legal en el mundo del trabajo es que el gobierno apuesta a que el empleo crezca sobre inversión y productividad. En palabras del mandatario, "se ha terminado la malaria" y "el 2026 será el Año de la Grandeza Argentina". Los indicadores del presente muestran, en paralelo, una recuperación económica heterogénea que aún no logra consolidar una mejora en la calidad del mercado laboral registrado.