Durante su disertación en el marco de los encuentros organizados por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), el economista Santiago Bulat expuso un detallado diagnóstico sobre la encrucijada que atraviesa el mercado de trabajo en el país.
Los países en los que minería y petróleo hicieron crecer la formalidad en el trabajo
Sin esos nuevos drivers de la economía argentina, el monotributo creció 66% desde 2012 mientras la informalidad entre jóvenes alcanza al 58%. El desafío de integrar cadenas de valor para revertir la crisis laboral.

Con una mirada centrada en las trasformaciones globales y las urgencias locales, la presentación se estructuró en la mutación de la estructura productiva hacia sectores dinámicos y el preocupante avance de la informalidad laboral.

Bulat analizó cómo la Argentina está alterando la forma en que agrega valor a sus bienes y servicios, con un protagonismo creciente de sectores como la minería y la energía. Según reseñó, Australia -impulsada por la demanda asiática de gas, hierro y carbón- expandió la minería y dinamizó servicios asociados como tecnología, transporte, infraestructura y salud.
Pese al retroceso del comercio y la manufactura tradicional, la tasa de desempleo disminuyó del 5,9% al 4,3% en los últimos 20 años. Algo similar sucedió en Canadá: entre 1990 y 2010, la minería prácticamente duplicó su peso en el PBI, posicionando a Toronto como un centro financiero global del sector y reduciendo la desocupación del 7,6% al 6,8%.
El economista citó además el caso de Chile, con exportaciones de cobre que alcanzaron los US$ 60.000 millones en el último año. El Consejo Minero chileno estima que se generan 2,6 empleos indirectos por cada puesto directo, abarcando el 11% del empleo total mediante actividades vinculadas como la construcción.

Por último, Bulat señaló que en Colombia el crecimiento del petróleo y del gas impulsó los servicios financieros e inmobiliarios, logrando reducir la tasa de desempleo en casi seis puntos porcentuales.
El desafío de encadenar valor
Para el economista, el aprendizaje de estos casos radica en acoplar la economía tradicional a los nuevos motores de desarrollo. "¿Dónde está el desafío principal? En generar cadenas de valor. En hacer que los sectores que están más ralentizados puedan de alguna manera acoplarse a los sectores que más dinamismo están teniendo en esa economía", sostuvo.
El segundo bloque de la presentación, Bulat expuso el sistemático deterioro del empleo formal en el país. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, hace más de una década la informalidad afectaba al 33% de los asalariados. Hoy, ese indicador alcanza al 38%.

Al incorporar el trabajo independiente -métrica que el INDEC releva de manera unificada desde 2023-, la informalidad total en la Argentina escala al 45%. Para el economista de IDEA, el golpe más severo se concentra en la franja etaria de hasta 29 años, donde la informalidad laboral llega al 58%.
Descalce previsional
Mientras que entre 2012 y la actualidad el empleo asalariado privado en relación de dependencia apenas creció un 1%, el monotributo aumentó más del 66%. Como consecuencia, los aportes reales al sistema cayeron cerca de un punto porcentual respecto a hace 10 años, profundizando el desfinanciamiento de la seguridad social.
En ese lapso, los asalariados informales pasaron del 33% al 38%; la informalidad total subió al 45% y en los jóvenes de hasta 29 años trepó al 58%.
Al comparar la trayectoria argentina con la región, Bulat señaló que mientras países como Colombia, Chile y Uruguay lograron reducir la informalidad, la Argentina integró el lote donde este indicador no dejó de crecer.
La volatilidad económica explica buena parte de esta brecha según el analista de IDEA. Desde el año 2000, la Argentina acumuló 11 años de recesión (frente a 1 año de Colombia, 2 de Chile y 3 de Uruguay) y multiplicó por 10 los niveles de inflación promedio regional
Sin embargo, la disciplina macroeconómica no resuelve el problema en forma aislada. "Crecer sostenidamente con inflación baja es condición necesaria, pero no suficiente", dijo Bulat.

Reseñó que los países vecinos aplicaron políticas integrales para incentivar la formalización, combinando cuatro pilares fundamentales:
Integración productiva y clusters: En Colombia, el desarrollo de clusters regionales permitió que en 2025 las empresas participantes incrementaran un 66% sus ventas y un 25% abriera nuevos mercados internacionales, exigiendo estándares de formalización a toda la cadena de proveedores.
Simplificación de trámites: La implementación de la Ventanilla Única Empresarial en Colombia, el registro unificado ante el BPS y la DGI en Uruguay, o las plataformas PreviRed y Chile Compras en Chile redujeron drásticamente la burocracia de registración.
Incentivos fiscales y costo laboral: Reducción de impuestos a la nómina enfocados en jóvenes y simplificación del esquema para trabajadores independientes.
Fiscalización y capacitación: Inspecciones laborales eficientes combinadas con alianzas público-privadas de formación profesional para adaptar la mano de obra a exigencias como la Inteligencia Artificial.
Reforma previsional, marco laboral
En el tramo final, Santiago Bulat subrayó que las reformas en el sistema previsional deben construir incentivos reales para que al trabajador le resulte provechoso aportar a la formalidad.
Respecto al debate sobre la legislación laboral, enfatizó que la evidencia internacional demuestra que la modernización no se agota en una única ley sancionada en un momento dado. "No existe una única reforma laboral. Ni Uruguay, ni Chile, ni Colombia dijeron: 'Bueno, esta es mi reforma laboral y esto no lo toco nunca más'".
Dijo que “enfrascarse en que una sola vez va a haber un cambio y que esto tiene que dar resultados no va a ser la salida. Esta es una discusión que tiene que ser continua y seguir sumando nuevas herramientas para mejorar nuestro mercado laboral".









