El impacto del acuerdo con Unión Europea en la provincia
Un desafío de magnitud para la virtuosa agroindustria que lidera la economía santafesina y nacional
Harinas, granos -incluso legumbres-, aceites, carnes, biodiésel: Europa bajará aranceles y el país deberá reducir derechos de exportación. ¿Hay capacidad para expandir la producción en Santa Fe? Los detalles técnicos de un entendimiento que promete ser histórico.
Trenes, puertos, agroindustria.Del campo al embarque, la máquina de dólares genuinos del país.
De los US$ 220 mil millones de importaciones agroindustriales anuales de la Unión Europea, sólo 3% se embarcan desde la Argentina. El horizonte que se abre es de una magnitud que no sólo desafía las capacidades sino que tienta ambiciones y (lo que es peligroso) las codicias.
Una vez que Ursula Von der Leyen -titular de la UE- firme el acuerdo con el Mercosur y el Congreso lo consienta, unilateralmente entrará en vigencia en la Argentina y Santa Fe, que genera 78% de las manufacturas de origen agropecuario que se embarcan desde el país, tendrá una oportunidad histórica.
Según el Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y Ciara/CEC, la UE eliminará totalmente sus aranceles para el 84% de los productos agroindustriales y otorgará preferencias parciales o cuotas para el 15,5% restante.
En ese 15,5% de los productos con “mayor sensibilidad”, la UE ha establecido contingentes arancelarios con volúmenes específicos para 100.000 toneladas de carne bovina (fresca y congelada), 180.000 toneladas de carne aviar y 25.000 toneladas de carne porcina.
Así sucederá además con 1 millón de toneladas de maíz y sorgo, 650.000 toneladas de etanol, 60.000 toneladas de arroz y 45.000 toneladas de miel. También con 30.000 toneladas de quesos, 10.000 de leche en polvo y 5.000 de fórmulas infantiles.
Todo con un dato relevante: el primer país del Mercosur en ratificar el acuerdo tendrá derecho a utilizar el 100% de estas cuotas hasta que el resto de los socios se incorporen y se distribuya el porcentaje acordado entre ellos.
Inmediata y retrasada
Entre los productos con eliminación inmediata de derecho de importación en la UE (beneficia al 70% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur a la UE) se incluyen -entre otros que no impactan en Santa Fe- porotos y harina de soja.
En esa nómina también están las legumbres, aceites vegetales para uso industrial (soja, girasol y maíz), despojos comestibles de las especies bovina/porcina/ovina y otros productos de origen animal (como las menudencias, grasas y semen bovino).
En cuanto a los productos con eliminación total de aranceles en períodos que van de 4 a 10 años (beneficia al 14% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur a la UE) se incluyen -siempre tomando en cuenta lo que impacta en Santa Fe- la harina de maíz y aceites vegetales (soja, girasol y maíz).
También entran en esa lista preparaciones alimenticias y pastas, frutillas, manteca y demás preparaciones de maní, almidón, biodiésel, hortalizas frescas y en conserva, plantas y tubérculos alimenticios, mermeladas, dulce de leche, arroz partido, alimentos para mascotas y golosinas.
Biodiésel, pyme o multinacional, una marca distintiva de la industria provincial.
El biodiésel forma parte del grupo de productos que se beneficiará de una eliminación total de aranceles por parte de la UE. Pero esta desgravación no será inmediata, sino que se realizará de forma gradual en un período que va de 4 a 10 años. Esto permitirá que el biodiésel argentino recupere competitividad frente a otros abastecedores del mercado europeo.
¿Producir más o cambiar?
El complejo santafesino exporta principalmente aceite de soja en bruto. Más del 85% de lo que India le compra a la provincia pertenece a esta categoría. La gran pregunta es si podrá expandir Santa Fe su capacidad productiva (depende de las campañas agrícolas) en un clúster fabril que en el caso de la soja tiene entre 28% y 35% de su capacidad ociosa.
La demanda y los cupos europeos asoman como interrogantes, pero tendrán una condición añadida: el compromiso argentino de no aplicar derechos a la exportación para los envíos a la UE a partir del tercer año de vigencia, con excepciones y topes máximos para productos específicos como la soja (máximo del 14% al año 10).
La soja y sus derivados es el producto principal que se exporta desde Santa Fe.
A partir del 5to año de la entrada en vigor del acuerdo Mercosur-UE, se consolida como máximo 18%, por lo que no puede cobrarse en concepto de DEX a las exportaciones a la UE más de este valor. Desde el año 7, el tope del 18% comienza a bajar de forma lineal hasta que en el año 10 se consolida en 14%. De esta manera, al año 10 el máximo potencial de DEX en las exportaciones a la UE es de 14%.
Si la demanda India se sostiene y la europea crece, la capacidad agrícola argentina será decisiva para conquistar mercados. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y otros informes sectoriales, la proyección para la campaña actual se ubica en 154,8 millones de toneladas.
El tercer carril de la autopista, parte de la infraestructura imprescindible para exportar más.
El país tiene hoy una cosecha fina histórica (trigo récord con 27,7 millones de toneladas), maíz a la vanguardia (se pronostican millones de toneladas) y girasol en el mayor nivel del siglo (proyecciones de 5,5 millones de toneladas).
Medidas sanitarias y fitosanitarias
El capítulo del acuerdo genera un marco regulatorio que otorgará previsibilidad en el acceso a mercado a través del establecimiento de plazos y procedimientos en materia sanitaria que deberán ser cumplidos. Es una carta que Europa jugará con celo (lo hace desde hace años) y desafiará a la burocracia exportadora santafesina.
El Acuerdo establece reglas que impiden la aplicación de medidas sanitarias injustificadas, subsistirán barreras basadas en “evidencia científica” en contraposición al Principio Precautorio.
También se prevén medidas de facilitación del comercio, en particular en materia de habilitación de establecimientos exportadores de animales y productos de origen animal, controles en las importaciones y procedimientos de importación.
El uso de semillas genéticamente modificadas, un capítulo de "diálogo" técnico.
En este rubro se acordó la creación de un mecanismo de consultas bilateral en materia sanitaria y fitosanitaria que permitirá resolver problemas comerciales en forma expedita, preferencial y regular.
Además, se crearon 4 diálogos especializados en temas centrales como la biotecnología y la inocuidad alimentaria, por primera vez en un acuerdo comercial firmado por la UE. Allí se discutirá de manera técnica para regular los avances y regulaciones sobre organismos genéticamente modificados (OGM), entre las semillas usadas en la agricultura argentina.
Comercio y desarrollo sostenible
El informe del INAI destaca una serie de derechos y obligaciones básicas en materia laboral y ambiental, según los cuales las partes pueden adoptar regulaciones ambientales, inclusive a través de elevados niveles de protección. Es con el compromiso de no disminuir sus niveles de protección ambiental para estimular el comercio o las inversiones
Se reafirman los compromisos asumidos a través de acuerdos internacionales como el de París, Rotterdam, Estocolmo, Montreal y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, entre otros, lo que desafía las posiciones libertarias del gobierno en la Argentina.
Las Partes se comprometen a evitar la desforestación, aunque no hay una referencia expresa sobre el controvertido Reglamento UE 1115/2023 sobre cadenas libres de desforestación. En todo caso, la provincia se ha convertido en la primera de la Argentina en impulsar un sistema de trazabilidad libre de deforestación.