Ante la llegada del invierno y en plena discusión sobre el recorte de subsidios al consumo de la energía , el gobierno nacional dispuso una serie de cambios sobre al gas y la electricidad que afectarán la facturación en el mes de junio.
El Gobierno dispuso cambios al gas y la luz durante junio para quienes reciben subsidios
La Secretaría de Energía prorrogó la bonificación extraordinaria del 25% sobre el gas para hogares vulnerables inscriptos en el SEF y la elevó al 11,97% en electricidad, buscando amortiguar el consumo en invierno, mientras el oficialismo empuja en el Congreso una poda más amplia sobre otros esquemas de subsidios, como Zona Fría.

La Resolución 121/2026 de la Secretaría de Energía, firmada por María Carmen Tettamanti y publicada este jueves en el Boletín Oficial, prorrogó la bonificación adicional extraordinaria del 25% sobre el consumo de gas natural y gas propano por redes para los usuarios alcanzados por el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). En paralelo, fijó para la electricidad una bonificación extraordinaria del 11,97% sobre el consumo base, en reemplazo del 10,67% que ya había sido previsto para mayo, junio y julio.
El dato confirma que la administración de Javier Milei sigue moviéndose con una lógica de bisturí en materia de subsidios energéticos. Por un lado, avanza en la corrección tarifaria y, a la vez, sostiene cierta ayuda estatal mediante la focalización.
Qué dispuso la resolución
La resolución ratifica el refuerzo al gas que se había activado en mayo. Su artículo 1° dispone: “Prorrógase para el mes de junio de 2026 la bonificación adicional del veinticinco por ciento (25%)” para usuarios de gas natural y gas propano por redes beneficiarios del SEF. El artículo 2°, a su vez, establece “una bonificación adicional del once coma noventa y siete por ciento (11,97%)” para usuarios de electricidad alcanzados por el mismo régimen.

Así, el gas replica el alivio máximo que ya se había activado el mes pasado. En cambio, la electricidad se recalibra subiendo levemente el tope que la propia Secretaría había fijado semanas atrás para este trimestre invernal. Ambas bonificaciones se adicionan a la bonificación general prevista en el artículo 7 del Decreto 943/25.
Los considerandos de la norma son bastante directos. “Por el mayor consumo energético por las bajas temperaturas invernales del mes de junio, se produce un incremento significativo en la demanda residencial de electricidad, gas natural y gas propano indiluido por redes”, señala el texto. Y enseguida agrega un punto central para el gas: ese mayor consumo “también se traduce en mayores requerimientos de abastecimiento, incluyendo importaciones de GNL y combustibles sustitutos, cuyos costos se encuentran expuestos a la volatilidad de los precios internacionales”.

La resolución vuelve así sobre una idea que ya había aparecido en mayo: el problema no es sólo distributivo, también es estacional y macroeconómico. Frente a esto, el Ejecutivo eligió amortiguar parcialmente el traslado a tarifas para hogares que ya quedaron adentro del esquema focalizado, enmarcado "en los principios de gradualidad, razonabilidad y previsibilidad", buscando “evitar variaciones abruptas en los montos de facturación durante los meses de mayor consumo”.
A quiénes alcanza
La medida alcanza a los usuarios residenciales inscriptos y validados en el SEF, esto es, hogares con ingresos de hasta tres canastas básicas totales, además de entidades de bien público, clubes de barrio y de pueblo y otras organizaciones sin fines de lucro asimilables. Esas entidades quedan cubiertas “sobre la totalidad de su consumo”.
En el caso de los hogares, sin embargo, el subsidio sigue operando sobre el consumo base, no sobre todo lo consumido. Esa precisión ya había quedado clara en el andamiaje del régimen y sigue siendo una clave para leer las boletas: el alivio está acotado al tramo que el régimen considera indispensable, mientras que lo que quede por encima de ese bloque no entra en la bonificación extraordinaria.

El Decreto 943/25 creó el SEF como reemplazo del esquema anterior de segmentación energética por niveles de ingresos (N1, N2 y N3). En este nuevo régimen, habilitó una bonificación general más otra extraordinaria, de hasta 25%, que la Secretaría puede mover mes a mes según la evaluación de necesidades. La Resolución 121, en los hechos, vuelve a implementar esa excepcionalidad atendiendo a los meses de frío.
Asimismo, vuelve a mostrar que el Gobierno administra distinto cada servicio. En gas, sostiene el refuerzo máximo del 25% extraordinario y conserva el subsidio total en 75% para junio. En electricidad, en cambio, el adicional extraordinario queda bastante por debajo de ese tope. Esa diferencia ya estaba establecida en el propio diseño del SEF donde la electricidad tenía bloques base fijos y una trayectoria descendente de bonificaciones extraordinarias a lo largo del año.

La novedad, además, llega con un cambio institucional de fondo: la resolución ya no instruye por separado a ENARGAS o ENRE, sino al nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, cuya puesta en funcionamiento quedó consignada en la propia norma al recordar que su directorio fue conformado por el Decreto 318 del 4 de mayo de 2026.
Además, la resolución sale en simultáneo con una discusión mucho más grande sobre subsidios energéticos que tiene lugar en el Congreso, donde el oficialismo ya consiguió en Diputados media sanción para readecuar el régimen de Zona Fría, que entre otras medidas busca achicar el esquema geográfico de subsidios al gas y volver a un modelo más acotado, concentrado en Patagonia, Malargüe y la Puna, que dejaría afuera a unos 1,6 millones de usuarios.
El rediseño energético fue explicado por la secretaria Tettamanti en el debate de comisiones: “Si la razonabilidad del subsidio es porque una persona tiene que consumir mucho, lo que tenemos que subsidiar es lo que refleja el alto consumo, que es el metro cúbico”. En Santa Fe, la reforma de Zona Fría dejaría a las localidades del sur provincial afuera del beneficio climático, afectando cerca de 550.000 usuarios, provocando críticas del gobierno santafesino por “profundizar la brecha con el interior productivo”.










