Desde la Unión Industrial de Santa Fe (UISF) recibimos como una buena noticia el anuncio del Gobierno nacional de suspender los embargos de ARCA a las pequeñas y medianas empresas hasta mayo de 2027 y ampliar el alcance de los planes de regularización de deudas. Se trata de una medida que responde a una preocupación concreta y urgente que venimos planteando con firmeza desde el sector industrial.
La suspensión de embargos es un alivio necesario, pero la industria necesita medidas para volver a crecer
La entidad fijó su posición sobre las medidas anunciadas por el ministro Luis Caputo en la Conferencia Industrial.

La problemática financiera y fiscal se ha convertido en un factor que compromete el capital de trabajo de las empresas, limita su capacidad operativa y termina impactando directamente sobre la producción y el empleo.
Desde la UISF hemos expresado esta preocupación en diferentes ámbitos institucionales, ante autoridades provinciales y nacionales, y particularmente durante las actividades por el Día de la Industria, donde expresamos la necesidad de encontrar respuestas concretas frente a una situación que pone en riesgo la continuidad y el desarrollo de muchas unidades productivas.

Freno a las ejecuciones fiscales
Valoramos especialmente la suspensión de los embargos y la ampliación del universo de deudas alcanzadas por los planes de pago, incorporando obligaciones más recientes. Esto último resulta fundamental, considerando que las deudas actuales también están expuestas a procesos de ejecución cada vez más acelerados, que profundizan las dificultades de empresas que ya enfrentan serias restricciones financieras.
Sin embargo, debemos señalar que estas medidas representan un alivio transitorio, pero no resuelven el problema de fondo. También es necesario revisar las condiciones de financiamiento de los planes de regularización: establecer 18 cuotas puede ofrecer mayor previsibilidad, pero cuando la tasa de interés se ubica por encima de la inflación, el esquema termina incorporando un costo financiero adicional y un castigo para el contribuyente, incluso para aquel que, aun atravesando dificultades, hace el esfuerzo por regularizar su situación.
No podemos perder de vista que el problema de las empresas no se limita a sus obligaciones fiscales: también está en la falta de condiciones para recuperar sus ventas, sostener sus niveles de actividad y volver a invertir. Hoy no advertimos incentivos suficientemente sólidos para revertir el deterioro del mercado interno y generar una recuperación sostenida de la demanda. Si no se modifican esas condiciones, dentro de 180 días estaremos nuevamente reclamando lo mismo, o incluso más.
En definitiva, suspender los embargos es importante, pero no suficiente. Es como administrar una aspirina para tratar una apendicitis: puede aliviar momentáneamente el dolor, pero no resuelve la enfermedad que lo provoca.

Condiciones para reactivar la producción
La industria necesita previsibilidad, financiamiento accesible, alivio de la presión tributaria y un mercado interno que permita recuperar la actividad. Necesitamos políticas que no se limiten a administrar las dificultades de las empresas, sino que generen condiciones para que puedan producir, invertir, crecer y generar empleo. El desafío no es solamente evitar que las empresas cierren o queden embargadas.
El verdadero desafío es que vuelvan a producir, vender, invertir y generar trabajo.
Desde la Unión Industrial de Santa Fe seguiremos planteando esta agenda y acompañando toda iniciativa que contribuya a fortalecer el entramado productivo. Porque sin industria no hay desarrollo sostenible, y sin políticas de reactivación no habrá recuperación económica que pueda sostenerse en el tiempo.








