Las vacaciones de invierno 2026 tuvieron un comportamiento diferente al de otros años. La coincidencia con el Mundial de Fútbol, la llegada tardía de la nieve en los principales destinos de montaña y un escenario económico más ajustado modificaron los hábitos de los viajeros.
Vacaciones de invierno 2026: Santa Fe movió más de $59 mil millones y recibió 365 mil visitantes
El balance de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa mostró una recuperación del turismo interno durante el receso invernal. En Santa Fe, la provincia alcanzó un impacto económico de $59.767 millones.

Sin embargo, el turismo argentino logró recuperar parte del movimiento perdido durante 2025 y Santa Fe se ubicó entre las provincias que lograron sostener una buena temporada, con propuestas culturales, gastronómicas y recreativas en distintas localidades.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), durante el receso invernal viajaron por el país 4,6 millones de turistas, entre 4,2 millones de viajeros nacionales y unos 400 mil extranjeros. La cifra representó un crecimiento del 5,9% respecto del año pasado y generó un impacto económico total de $2,12 billones en los destinos turísticos argentinos.
La cifra representó un crecimiento del 5,9% respecto del año pasado y generó un impacto económico total de $2,12 billones en los destinos turísticos argentinos.

En el caso de Santa Fe, el movimiento turístico dejó números positivos: la provincia recibió 365.336 visitantes, entre turistas y excursionistas, y alcanzó un impacto económico de $59.767 millones. El gasto promedio diario por turista fue de $156.627, mientras que la estadía promedio se ubicó en 3,5 noches.
Santa Fe, una provincia que sostuvo el turismo
Según el informe de CAME, la provincia tuvo una ocupación hotelera y parahotelera promedio del 50,4% durante las vacaciones de invierno.
El comportamiento fue mejor hacia la segunda mitad del receso: pasó del 46% en el primer tramo de julio al 53% en la segunda parte, impulsada por una mayor circulación de visitantes y una agenda de actividades más intensa.
Uno de los puntos destacados fue la diversidad de propuestas que ofrecieron las distintas regiones santafesinas. Durante julio se desarrollaron 220 eventos en todo el territorio provincial, que convocaron a más de 600 mil personas entre vecinos, turistas y excursionistas.

El calendario incluyó fiestas populares, encuentros gastronómicos, actividades culturales, eventos deportivos y propuestas familiares que permitieron distribuir el movimiento turístico más allá de los destinos tradicionales.
Entre los eventos con mayor convocatoria se destacó el Circuito de las Infancias, una de las propuestas centrales para las familias durante el receso, que reunió a más de 140 mil personas.
También tuvo una fuerte participación la Fiesta Nacional de la Pesca del Amarillo, en Helvecia, con 169 embarcaciones y visitantes llegados desde distintos puntos del país.
Además, Viví Aristóbulo convocó a unas 110 mil personas, mientras que el Festival Invernal de la Cerveza y la Feria del Sol y de la Luna reunieron a más de 100 mil asistentes. En tanto, La Diseña y Cafecito alcanzaron los 30 mil participantes.

Estas actividades permitieron que localidades pequeñas y medianas también se incorporaran al circuito turístico provincial, fortaleciendo el movimiento económico en gastronomía, alojamiento, comercios y servicios vinculados al turismo.
Santa Fe capital recibió visitantes de 11 provincias y generó un impacto de $2.470 millones
La ciudad de Santa Fe tuvo un desempeño destacado durante las vacaciones de invierno. Según el relevamiento provincial, la capital santafesina generó un impacto económico estimado en $2.470 millones y recibió visitantes provenientes de 11 provincias argentinas.
Más de 200 mil personas participaron de las actividades organizadas durante el receso, consolidando a la ciudad como una alternativa turística urbana dentro de la región centro del país.

La estadía promedio alcanzó las 3,5 noches, mientras que la ocupación hotelera mostró una mejora respecto del invierno anterior. La combinación de propuestas culturales, espacios recreativos, gastronomía y actividades para familias permitió atraer tanto turistas como visitantes de localidades cercanas.
El balance también reflejó una tendencia que se repitió en otros puntos del país: los viajeros priorizaron escapadas más cortas, destinos cercanos y experiencias con buena relación entre precio y propuesta.
En ese contexto, Santa Fe logró capitalizar su ubicación estratégica y su oferta vinculada al río, la historia, la gastronomía y los eventos culturales.

Un invierno marcado por el Mundial
A nivel nacional, CAME señaló que las vacaciones de invierno estuvieron atravesadas por factores particulares. El Mundial de Fútbol llevó a muchos argentinos a viajar al exterior para acompañar a la Selección, especialmente hacia Estados Unidos, lo que redujo parte de la demanda interna en algunos destinos.
Al mismo tiempo, la presencia de turistas extranjeros ayudó a equilibrar el movimiento. Durante la temporada llegaron alrededor de 400 mil visitantes internacionales, favorecidos en parte por el interés generado por la exposición mundial del país.
La estadía promedio nacional fue de cuatro días, apenas superior a la registrada en 2025, mientras que el gasto diario alcanzó los $115.115 por persona. Aunque el volumen de viajeros creció, el gasto real fue un 5,6% menor que el año anterior, reflejando un turista más cuidadoso con sus consumos.

El informe destacó además que la recuperación del turismo en 2026 es una señal positiva luego de la caída registrada en 2025, cuando los viajes internos habían disminuido un 11%. De todos modos, la actividad todavía se encuentra un 16,9% por debajo del récord alcanzado en 2023.
Para Santa Fe, el balance dejó una señal favorable: con una amplia agenda de actividades, eventos distribuidos en todo el territorio y un fuerte protagonismo del turismo de cercanía, la provincia logró sostener el movimiento durante un invierno atravesado por cambios en los hábitos de viaje y un contexto económico desafiante.







